Un mundo sin agua “2050”

Agua y pobreza

Esta cuestión perjudica a mas de 1200 millones de personas que no disponen de agua en cantidad y en calidad necesaria. Resulta comun que mujeres y niños tengan que realizar caminatas de entre dos a seis horas para obtener agua, la que ademas es de dudosa calidad.

Se estima que alrededor de 25 millones de personas mueren en los paises pobres del mundo. Esto se vincula estrechamente con la imposibilidad de abastecerse de agua limpia en cantidades adecuadas y con el déficit en infraestructura para la eliminación de los desechos humanos.

En America Latina, al menos 100 millones de personas no tienen accesoal agua potable; en las ciudades latinoamericanas la falta de tratamiento de las aguas cloacales constituye una de las principales fuentes de contaminación de las agua dulces.

En este contexto resulta difícil la superacion de la pobreza, el progreso, la equidad social y el respeto por la dignidad humana.

Reutilizar las aguas residuales

Otro de los temas importantes a tener en cuenta es la gestión de las aguas residuales para su reutilización en la producción agrícola. Cada vez más países, como Egipto, Jordania, México, España o Estados Unidos están explorando vías para dar una segunda vida este recurso. La clave resiste en encontrar la forma de hacerlo de manera segura, eliminando patógenos, elementos químicos, antibióticos y otros residuos que puedan ser perjudiciales para los agricultores o para quienes vayan a consumir finalmente los alimentos producidos con esas aguas.

La investigación en el tratamiento —ya sea de forma natural, humedales, proyectos forestales, o tecnológica, con plantas de descontaminación es el camino para explorar una nueva vía para aprovechar y ahorrar agua. En Jordania, por ejemplo, el agua recuperada ya es un 25% del consumo total en el país.

El agua, nueva arma de guerra en plena tregua siria

Cerrando el sexto año del conflicto sirio, el agua se convierte en nueva arma de guerra. Cuatro millones de personas se han quedado sin una gota en Damasco después de que los canales del manantial que abastece al 70% de la capital siria fueran deliberadamente volados por los aires. La relativa calma que viven la mayoría de los frentes con la tregua en vigor se ve empañada por el desafío diario que supone acceder a unos servicios básicos convertidos en objetivos de guerra.

“Llevamos seis días seguidos sin una sola gota de agua. Lo que se suma a los constantes cortes de luz. Desandamos la historia para vivir como vivían nuestros antepasados”, lamenta al teléfono y desde Damasco Nisrine F., madre de cuatro hijos y desplazada de la periferia damascena. Gestionar los magros recursos con los que cuenta su hogar ha llevado a esta ama de casa a hornear su propio pan, desterrar la carne de su dieta, calentar la cama de sus hijos con piedras calientes, coser sus ropas y compartir el alquiler de una humilde casa con tres familias más. Hoy y desde hace dos semanas tiene que recorrer las calles cargada con bidones de plástico en busca de agua en una nueva realidad donde fregar los platos o darse una ducha pasa a ser cosa de ricos.

Según la ONU, cerca de 15 millones de personas sufren escasez de agua en toda Siria, más de 600.000 en Alepo. Lo que ha llevado a los hogares a invertir un 25% de sus recursos en su abastecimiento. “El que menos tiene intenta llenar sus botellas en las fuentes de los parques aunque no sea potable, y quien puede compra de los camiones cisterna”, dice al aparato Ahmed M., vecino de Damasco. Tanto el Gobierno sirio como las organizaciones humanitarias internacionales han comenzado a restaurar pozos y distribuir agua mediante camiones cisterna a los habitantes de la capital, la mitad de ellos desplazados.

El pasado 23 de diciembre los conductos que transportan el agua desde el río Barada, a 25 kilómetros al noroeste de Damasco y principal fuente de abastecimiento, fueron detonados. Como en todo suceso en la guerra siria, insurrectos y fuerzas leales al régimen mantienen acusaciones cruzadas. La región del valle Barada permanece bajo el control de grupos rebeldes y de yihadistas de Fatá al Sham (antigua filial de Al Qaeda) quienes ya en el mes de julio explosionaron varias tuberías de agua dejando secos los grifos de Damasco.

A su vez, los insurgentes del valle Barada llevan meses cercados por las tropas regulares sirias y las milicias aliadas, como la libanesa Hezbolá. Si bien el agua constituye un elemento nuevo en el conflicto, la hambruna como arma de guerra se ha normalizado poniendo en riesgo de inanición a cerca de un millón de personas en los 56 cercos que los múltiples bandos mantienen en el país. A través de un comunicado difundido este martes, varios grupos insurrectos de la región junto con los rescatadores de los Cascos Blancos llamaron a un alto el fuego. El documento exige el acceso a la ayuda humanitaria a cambio de autorizar la entrada de expertos que reparen las infraestructura acuíferas. Un trueque que se resume en ‘agua por comida’. Lejos de materializarse el acuerdo, los enfrentamientos se han recrudecido provocando el desplazamiento de otras 1.300 personas, según cifras proporcionadas por la agencia nacional de noticias siria, Sana.

Transcurrida una semana de tregua, los sirios hacen una lectura menos optimista del acuerdo sellado entre Ankara y Moscú que habrá de reunir a insurgentes y régimen sirio en Kazajistán a finales de mes. Si bien el frágil alto el fuego ha silenciado obuses y bombarderos estancando los contadores a 312.000 muertos, las condiciones de vida de los civiles se deterioran a marchas forzadas. El enquistamiento de la guerra les ha robado progresivamente todos y cada uno de los derechos básicos del ser humano, convirtiendo centrales eléctricas, hospitales, panaderías y centros educativos en objetivos de guerra. El valle Barada simboliza una escalada más en la erosión de la humanidad en un conflicto donde batallas como ésta no se libran solo con balas, sino cortando grifos y vaciando estómagos.

Como consecuencia, Nisrine y sus vecinos de Damasco inauguran el nuevo año sumando otro lastre a la yincana diaria en la que se ha convertido sobrevivir en la principal urbe del país.

Contaminación

Corresponde a las alteraciones de la caída del agua como producto de las actividades humanas.

Las ciudades con alto grado de urbanización arrojan a ríos, lagos y mares, grandes volúmenes de aguas residuales, debido al uso doméstico, industrial y agrícola que se hace del agua.

Los agentes contaminantes del agua son de tipo biológico, químico y físico.

Contaminantes biológicos. Corresponden a los desechos orgánicos, tales como la materia fecal y restos de alimentos. Estos tienen la propiedad de fermentar, es decir, se descomponen utilizando el oxígeno disuelto en el agua, a la cual llegan principalmente por los alcantarillados de las ciudades.

Otros contaminantes biológicos son las evacuaciones de desechos industriales provenientes del procesamiento de alimentos y de los mataderos.

La mayoría de los desechos orgánicos de tipo biológico son biodegradables, es decir, las bacterias que normalmente viven en el agua degradan o descomponen esta materia en sustancias más simples haciendo uso del oxígeno presente en el agua. Aún así, resultan menos dañinos que los no biodegradables.

Contaminantes químicos. Son los compuestos químicos, orgánicos e inorgánicos, que llegan al agua provenientes de las actividades domésticas, industriales y agropecuarias.

Entre los de tipo orgánico destacan los hidrocarburos derivados del petróleo y los compuestos sintéticos o creados por el hombre, tales como plaguicidas, solventes industriales, aceites, detergentes y plásticos. Estos no suelen ser generalmente biodegradables, razón por la que mantienen en el agua por mucho tiempo.

Entre las sustancias inorgánicas están las del origen mineral: sales de metales de mercurio y de arsénico, como el salitre.

Contaminantes físicos. Son los materiales sólidos e inertes que afectan las transparencias de las aguas, como basuras, polvo y arcillas. También son contaminantes físicos, por una parte, los vertidos de líquidos calientes, que modifican la temperatura del agua de los ríos y de los lagos, y ponen en peligro la vida de la flora y fauna acuáticas, y por otra, las sustancias radioactivas provienen de hospitales, laboratorios y centrales nucleares.

¿Qué significa una economía circular en el sector del agua para América Latina?

Hace tres años, durante la Semana Mundial del Agua de 2014 organizada por el Instituto Internacional del Agua de Estocolmo (SIWI), destacados expertos internacionales debatieron la necesidad de un cambio de paradigma en el consumo de agua: pasar de una economía lineal a una economía circular, (i) es decir una economía que por definición es reparadora y regenerativa, y pretende conseguir que los productos, componentes y materiales mantengan su máxima utilidad y valor en todo momento.

Como se pronostica que la demanda mundial de agua excederá los recursos viables en un 40 % en 2030, es necesario que reconsideremos nuestros enfoques tradicionales e ineficientes del consumo de agua y adoptemos nuevas estrategias que posibiliten que este recurso vital sea reutilizado lo más posible, y lograr normas eficientes para la gestión del agua.

Estas discusiones en la previa Semana Mundial del Agua del SIWI permitieron generar conciencia acerca de la adopción de la economía circular como una estrategia posible de desarrollo sostenible; su especial importancia para el sector del agua, en vista de la función fundamental y transversal que tiene en todos los sectores, y la combinación de las regulaciones y los incentivos y un enfoque sólido con la intervención de múltiples partes interesadas, necesarios para la transformación del mercado. La necesidad de un “cambio de paradigma” en el sector del agua —pasando de patrones lineales tradicionales del consumo de agua (“tomar, hacer, desechar”) a un enfoque de una economía circular en que las aguas residuales ya no son vistas como desechos, sino como un recurso valioso en el contexto de escasez de agua— es especialmente importante para la región de América Latina, y el evento del presente año de la Semana Mundial del Agua organizada por el SIWI promoverá este diálogo.

El resto de los países de la región, con la excepción de Panamá, Costa Rica, Ecuador, Surinam y Uruguay, se enfrentarán a situaciones de escasez económica de agua en 2025, lo que significa que pese a existir abundantes niveles de recursos de agua renovables no habría infraestructura suficiente para poner a disposición estos recursos y satisfacer la demanda. Esto, al mismo tiempo que el cambio hacia una economía circular en el sector del agua es más prometedor que nunca, quedó demostrado con las mejores prácticas mundiales adoptadas en Israel, que ocupa el primer lugar en cuanto a la reutilización de las aguas residuales en el mundo, reciclando cerca del 75 % del total de recursos de aguas residuales, en comparación con España (en segundo lugar) y EE.UU., que reciclan alrededor del 12 % y el 6 %, respectivamente. Además, la reutilización de las aguas residuales aborda la escasez al brindar la oportunidad de revertir la situación y generar abundancia. También facilita el uso innovador del agua para operar la infraestructura hídrica en el mundo. Entre los posibles beneficios de una economía circular en el sector del agua se encontraría también la potencial reducción rápida de los mayores costos de limpieza debido a los niveles limitados de sustancias nocivas que se agregarían al suministro de agua.

Dado que el agua es el recurso más escaso en el mundo, y existe abundancia de aguas residuales, es inevitable la reutilización de las últimas.

Ni gota de agua en la ciudad de Damasco

http://internacional.elpais.com/internacional/2017/01/12/actualidad/1484250501_473172.html