Cómo se convirtió en salada el agua de los mares y océanos

Junto con la lava de las erupciones volcánicas y el vapor de agua que brotaba a presión desde el interior de la Tierra surgían también determinadas cantidades de cloruro de sodio (NaCl) o sal común, acompañada de otros elementos químicos como el potasio, magnesio, sulfato, calcio, bicarbonato y bromuro. Al ser esos elementos mucho más pesados que el vapor de agua que los explusaba hacia la superficie terrestre, quedaban depositados entre las rocas por donde salían las columnas de vapor. Ese proceso de acumulación de elementos sólidos durante miles de años dieron lugar a la formación de los continentes.

De la misma forma que cuando agregamos sal a un vaso de agua ésta se disuelve si revolvemos con una cuchara, la lluvia que caía sobre los continentes en formación disolvía y arrastraba a su paso la sal y el resto de los elementos químicos solubles en agua que se encontraban depositados entre las rocas y sobre la superficie terrestre, dirigiéndola hacia los mares y océanos.

A pesar de los millones de años transcurridos desde el surgimiento del planeta Tierra, el proceso de salinización del agua de mar no se ha visto interrumpido en ningún momento, pues además de la sal que los torrentes de lluvia que caen sobre los continentes continúan arrastrando hacia los mares y océanos, el proceso de salinización también se produce cuando el agua de mar se filtra por las grietas de las aberturas hidrotermales existentes en el propio lecho marino, donde también hay acumulaciones sal.

El agua del mar al penetrar en el interior de la Tierra por filtración a través de esas aberturas, se calienta y mezcla con la sal ahí depositada. Ese proceso provoca que cuando sea devuelta de nuevo al mar, incremente su salinidad. Además, las propias erupciones volcánicas submarinas y la lava que vierten al mar los volcanes que se encuentran sobre la superficie terrestre junto a las costas, contribuyen a mantener, igualmente, el proceso de salinización al disolverse en el mar la sal contenida en la lava.

La salinización del mar constituye un ciclo que se mantiene de forma ininterrumpida desde hace millones de años debido a los siguientes procesos naturales: 1. Erupciones volcánicas. 2. Evaporación de la propia agua del mar. 3. La lluvia. 4. Los deshielos. 5. Desembocadura de los ríos. Tanto la lluvia, como el deshielo y el cauce de los ríos arrastran hacia el mar la sal depositada en la superficie terrestre.

Por otra parte, la salinidad del mar no es la misma en todos los lugares. A ello contribuyen diferentes factores como el derretimiento de las masas de hielo de los polos, la desembocadura de los ríos, la propia evaporación, la lluvia, las nevadas, el viento, el movimiento de las olas y las corrientes marinas. Por ejemplo, el agua que rodea los polos es menos salada que la del Mar Báltico y ésta última, a su vez, es menos salada que la del Mar Mediterráneo. Por otra parte, el “Mar Muerto” contiene un grado de salinidad tan alto (350 gramos por litro), que no existe vida en sus aguas. Incluso una persona que intente sumergirse ahí con el grado de salinidad tan alto que contiene, le resultará prácticamente imposible hacerlo. Incluso puede flotar perfectamente acostado boca arriba sobre su superficie y leer hasta un periódico si lo desea manteniéndose en esa posición sin realizar mucho esfuerzo.

La Tierra es el único planeta del sistema solar que contiene agua en estado líquido en su superficie, y los mares y océanos cubren aproximadamente el 70 % de su superficie. Se considera que la mayoría del agua contenida en los mares y océanos contiene, como media, sólo un 3,5 % de sal (35 gramos por litro), así como otros minerales disueltos, aunque esa pequeña cantidad es suficiente para que no se pueda beber.

El agua sagrada de los Andes.

http://elpais.com/elpais/2016/09/08/album/1473334787_838189.html#1473334787_838189_1473335193

Los más dependientes del agua. En Brasil.

Brasil es el segundo mayor exportador de alimentos en el mundo. En el país donde la agricultura y la agroindustria representan el 8,4% del PIB, las zonas de terrenos irrigados aumentaron a ritmo acelerado en la última década y todo apunta a que el consumo de agua seguirá creciendo. Actualmente, menos del 20% de las tierras de regadío tienen acceso al riego. En el área de generación de energía, incluso con la diversificación de las fuentes previstas para las próximas dos décadas, las centrales hidroeléctricas continuarán generando la mayor parte de la electricidad que se consume en Brasil.

¿Qué hay que mejorar en Brasil en el tema del agua?.

Muchas empresas de suministro todavía sufren grandes pérdidas de agua (más de la tercera parte en promedio), tienen exceso de personal y altos costos de operación. El financiamiento del sector se basa en tarifas y subsidios cruzados, con una estructura tarifaria obsoleta, incapaz de generar servicios más eficientes y sostenibles. El resultado: no tienen suficiente capital para aumentar la cobertura y hacer que la infraestructura sea más resistente a los fenómenos climáticos extremos (sequías e inundaciones).

El estudio agrega que la calidad de vida de los brasileños más pobres está fuertemente relacionada con la gestión del agua y de otros recursos naturales, y por lo tanto las políticas para conservarlos son cada vez más necesarias.

Brasil tiene sed a pesar de ser dueño de 20% del agua en el mundo

Si Brasil tiene casi la quinta parte de las reservas de agua en el mundo, ¿por qué las noticias sobre la escasez de agua se han vuelto tan comunes en el país en los últimos años? Hay muchas respuestas a la pregunta, desde la forma en que los recursos hídricos están repartidos geográficamente y la degradación de las áreas alrededor de la cuenca del río, hasta el cambio climático y la mala infraestructura de suministro.

Los sectores que más contribuyen a la economía son los más dependientes del agua. Por ejemplo, el 62% de la energía de Brasil es generada por plantas hidroeléctricas. El agua es también esencial en la agricultura, otro sector importante para la economía. De acuerdo con la Agencia Nacional de Aguas (ANA), el riego consume el 72% del agua del país.

Este tipo de dependencia significa que en tiempos de crisis del agua -según la experiencia de Sao Paulo en 2014 y 2015- la productividad de los diferentes sectores económicos puede verse amenazada.

Estos y otros temas se discuten en un nuevo informe del Banco Mundial llamado Diagnóstico Sistemático del País (SCD en inglés), que muestra cómo los recursos naturales pueden contribuir al desarrollo económico del país.

“En Sao Paulo, durante unos meses no estuvo claro si las industrias, tales como la de aluminio, gran consumidora de agua, podían seguir produciendo al ritmo anterior a la crisis del agua”, recuerda Gregor Wolf, jefe del programa de desarrollo sostenible del Banco Mundial en Brasil.

El estudio incluye algunos aspectos importantes sobre cómo Brasil está gestionando sus recursos hídricos y analiza los principales obstáculos que deben ser afrontados con el fin de establecer un modelo sostenible e integrador.

Agua, bosques y ciudades

Ante la fuerte evidencia científica de la relación entre la deforestación, la degradación de los bosques y los cambios en los patrones de lluvia, el informe advierte: las crisis del agua como la de Sao Paulo se pueden repetir en las próximas cuatro décadas, afectando el abastecimiento, la producción agrícola y la generación de energía, entre otras actividades. El estudio también destaca la reducción de la deforestación de la Amazonia en los últimos años (en 82%) y las regulaciones creadas, como el Código Forestal, para ayudar a proteger los recursos naturales en los terrenos rurales. Se trata de conquistas recientes después de décadas de devastación aunadas a la necesidad cada vez mayor de tener un control constante para que no se pierdan esos recursos.

¿Por qué los mares son salados y los lagos dulces?

Los océanos constituyen aproximadamente el 70% de la superficie del planeta. Son salados porque tienen disueltas sales minerales. La mayoría es sal de mesa (cloruro sódico) y si esparciéramos toda esa sal sobre los continentes formaría una capa de unos 150 metros de grosor.

Los océanos se formaron hace unos 4.000 millones de años. Las sales proceden de la inmensa cantidad de “fumarolas y cráteres volcánicos que emanaban magma y gases ardientes”, explica a RTVE.es el meteorólogo José Miguel Viñas.

Al enfriarse el vapor de agua y los demás gases se condensaron y comenzó una abundante lluvia que originó los mares y océanos. “Y el agua que fue acumulándose sobre la superficie terrestre provocó grandes arrastres de materiales que terminaron también disueltos en los océano”¿, apostilla Viñas.

La concentración de sales ha ido variando durante miles de millones de años. Hoy en la mayoría de los mares y océanos la salinidad es de aproximadamente del 3,5%. “En mares algo más pequeños y cerrados, como el Mediterráneo, por ejemplo, las salinidades son más elevadas. Y un caso extremo sería el Mar Muerto, donde el agua es tan salada que las personas flotan en él”, apunta Viñas.

Hoy en día el aporte de sales a los mares y océanos es muchísimo menor que cuando se formaron. El principal aporte es una pequeña cantidad de sales que se han disuelto en el agua de los ríos por su paso por las rocas. Otro aporte viene de los volcanes submarinos y de las fumarolas hidrotermales.

Las sales se acumulan en los mares y océanos porque no tienen salidas de agua. Sólo pierden agua por evaporación. Por el contrario, los lagos son de agua dulce porque el agua entra y sale de ellos constantemente. Llega de uno o varios ríos cargados con agua fresca de la montaña y sale por ríos que van camino al mar.