Archivo de la categoría: Agua

El lugar más profundo del mundo. La humanidad todavía no ha alcanzado el fondo de la Fosa de las Marianas, a casi 11.000 metros.

https://elpais.com/elpais/2017/07/05/ciencia/1499249786_958443.html

Anuncios

¿Caminarías cinco horas para conseguir agua? Estos colombianos lo hacían casi a diario Los indígenas wayúu, en la Guajira, ya cuentan con acceso al vital elemento, pero en Latinoamérica 34 millones de personas aún no lo tienen.

https://elpais.com/internacional/2017/09/25/america/1506298235_750198.html

Beber agua durante las comidas, ¿engorda?.

Existe la creencia de que el agua engorda si se toma durante las comidas. ¿Qué hay de cierto en ello? Lo hemos descubierto esta tarde junto a la química experta en nutrición clínica Ángela Quintas en el programa de BuenaVida en la cadena Ser. La autora del libro Adelgaza para siempre y Paco Becerro, periodista gastronómico conversaban con Marta Nebot, directora y presentadora del espacio —en el que colabora con Marta del Valle, directora de BUENAVIDA—, y varios expertos en el tema en la segunda edición del programa.

“No solo somos lo que comemos, sino también, lo que bebemos”. Así comenzaba su intervención el presidente de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), el doctor Gregorio Varela-Moreiras, en el acto inaugural del II Congreso Internacional y IV Nacional de Hidratación. Y en lo que se refiere al agua es todo salud, puesto que tiene cero calorías tomada al principio, durante o al final de la comida, por más teorías de toda clase que circulen.

Según un ensayo clínico publicado en 2010, beber agua justo antes de una comida puede, si acaso, engañar al estómago para que comamos menos. Esta hipótesis fue presentada en la American Chemical Society en Boston (EE UU), y concluyó que quienes bebieron dos vasos de agua de 230 mililitros justo antes de una comida consumieron entre 75 y 90 calorías menos.

En cuanto a las necesidades diarias, son muy difíciles de evaluar, puesto que depende de muchos factores. “Lo más importante para estar bien hidratados es mantener en equilibrio el volumen ingerido con el excretado; aumentar el consumo si realizamos ejercicio intenso y en épocas de calor; leer la información nutricional de las bebidas que consumimos, tomar infusiones ligeras, sopas o bebidas bajas en calorías o lo que es lo mismo, todas las que contengan un 80% de agua y menos de 50 mEq/l de sal, y seguir una alimentación variada, moderada y equilibrada”, como contó a BUENAVIDA Carmen Pérez-Rodrigo, presidenta de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC).

Por eso, en BuenaVida en la cadena Ser nos hemos despedido para siempre de este y muchos otros mitos que rodean a las “dietas milagro”. “Se acabó el sube y baja de peso sin destino, el llevo toda la vida a dieta y sigo igual de gordo, el nunca tomo postre o el a mí ponme poquito”. Quintas nos revela todas las respuestas que nos harán comer bien para siempre. Además, Marta del Valle recuerda que la clave de la pérdida de peso no tiene que ver con beber o no beber agua durante las comidas, sino precisamente, con controlarnos comiendo. Y no hay “operación bikini” que se pueda equiparar a ese consejo.

La dama que mira a Madrid. El Parque Lineal del Manzanares, que se levanta en los terrenos de un antiguo vertedero, esconde arte, ecología y la historia de un río intrínsecamente vinculado a la capital.

https://elpais.com/ccaa/2017/08/09/madrid/1502284368_878886.html

El botijo: tradición, ecología y economía.

Un botijo es una vasija de barro cocido, poroso, con base redonda y vientre abultado para darle capacidad. Suele tener en la parte superior un asa y dos orificios, uno por el que se bebe y otro por el que se rellena. Sirve para enfriar agua y conservarla fresca.

El botijo es un recipiente tradicional de la cultura española. La gran variedad de colores y formas se debe a las características de la arcilla de cada región y al buen hacer de los artesanos, alfareros y alfareras, herederos de unos conocimientos que desde tiempos remotos han ido pasando de padres a hijos.

¿Cómo enfrían el agua los botijos?

Los botijos, por muy simples que parezcan, son capaces de enfriar el agua y mantenerla fresca incluso cuando la temperatura ambiente es elevada. El agua que introducimos en el botijo va poco a poco filtrándose a través de los poros de la arcilla y al entrar en contacto con el ambiente seco exterior una parte del agua se evapora, produciendo un enfriamiento equivalente a unas 500 calorías por cada gramo de agua evaporada.

Es decir, al igual que la piel de los humanos deja salir el sudor para refrescar el cuerpo, el botijo también “suda” a través de sus poros.

Ventajas

  • El agua del botijo no sale fría, sino fresca. En un día de mucho calor, nuestra temperatura corporal es muy elevada. El contraste con la baja temperatura del agua de la nevera nos puede provocar varias dolencias (como mínimo, dolor de garganta), mientras que el botijo nos proporciona agua a una temperatura agradable y saludable.
  • Refrigerar el agua en la nevera consume mucha energía eléctrica. El botijo es capaz de enfriar el agua sin gastar energía, por lo que su uso ayuda a reducir los impactos asociados a la producción de electricidad.
  • El botijo no es hermético y por eso facilita la evaporación del cloro y la desaparición de los malos olores que pueden estar presentes en el agua de grifo. Es decir, mejora las propiedades del agua del grifo, que bien tratada es la más sana y barata.

El uso del botijo reduce el consumo de agua embotellada. En ocasiones se ha publicado que el agua del grifo no está tan limpia como sería deseable, pero las aguas envasadas también ofrecen problemas. Por ejemplo: los plásticos de las botellas pueden contener sustancias contaminantes que migran al agua.

Hay que tener en cuenta que el consumo de agua embotellada, impulsado fuertemente por la publicidad, supone la privatización de manantiales y acuíferos; provoca un enorme gasto de envases, que luego se convierten en residuos; y de energía, la que se emplea tanto en la elaboración de los envases como en el transporte del producto.

Tres consejos prácticos:

  1. Para eliminar del agua el sabor a barro que da el botijo recién estrenado no hace falta echar anís u otro licor. Basta cambiar con frecuencia, durante dos o tres días, el agua con la que llenamos el botijo antes de empezar a beberla.
  2. Debido a su porosidad es conveniente colocar el botijo sobre un plato para recoger el agua exudada que no llega a evaporarse.
  3. El botijo siempre debe tener agua. Si queda vacío durante varias semanas el agu

¿Cómo funciona un botijo?.

Los más jóvenes puede que no hayan bebido jamás de un botijo, pero la mayoría de nosotros ha bebido de alguno e incluso posee uno en casa, ya que es un elemento típico de la cultura española, especialmente por el sur de nuestro país. Este dispositivo representa una de las obras de ingeniería más simples y efectivas, ya que sin ningún tipo de aporte de energía es capaz de enfriar el líquido que se encuentra en su interior.

Para que os hagáis una idea de su potencial, si dejamos el botijo colocado en una temperatura ambiente de unos 30 grados centígrados, es capaz de enfriar el agua de su interior hasta 10 grados. De hecho, enfría la temperatura con cierta velocidad ya que normalmente es capaz de disminuir estos 10 grados en menos de una hora. Veamos cómo funciona.

Un botijo es un recipiente de arcilla cuyo objetivo es almacenar agua y enfriarla. El orgien de este término se remonta a los romanos, que lo denominaban “buttis”. Actualmente suele recibir diferentes nombres en función de la localidad: en Andalucía se conoce como “búcaro”, en Cataluña como “càntir”, etc.

Se utiliza la arcilla porque el funcionamiento del botijo se basa en la porosidad de su superficie. Es decir, el material no está totalmente cerrado y el agua de su interior puede salir a la superficie. Este efecto se conoce normalmente como sudar, ya que literalmente parece que el botijo suda el agua de su interior y se enfría. Podéis ver este fenómeno en cualquier botijo que esté lleno de agua.

El proceso de fabricación de estos poros se realiza a la hora de calentar la arcilla moldeada. En función de la temperatura a la que calentemos el recipiente en un horno, su superficie será más o menos porosa. En cualquier caso, también se podrían eliminar estos poros pintando su superficie o barnizándola, pero el botijo perdería todo su potencial y sólo nos serviría como un gran pisapapeles.

¿Y por qué enfría el agua el botijo sólo por tener ciertos poros? Lo primero que tenemos que tener en mente es que cuando un líquido se encuentra caliente, es decir tiene cierta energia, sus moléculas se mueven de un lado a otro. Cuanta más energía tiene el líquido (más caliente está), más se desplazarán las moleculas y más se chocarán unas con otras. Cuando introducimos agua caliente en un botijo, las moléculas de agua se desplazan unas sobra las otras, tanto en la parte inferior de éste, como en su superficie. En concreto, en la superficie existen moléculas que están en contacto con otras moléculas de su alrededor y con el aire que está encima. Al ser golpeada por las moléculas vecinas, una molécula que se encuentre en la superficie puede saltar hacia arriba y mezclarse con el aire, formándose una fina nube de vapor de agua en torno a la superficie.

Esta molécula que se ha escapado consigue que haya menos energía en el agua, ya que se la ha llevado consigo. Podéis verlo de esta forma. Esa molécula que acababa de recibir un “impacto” no va a golpear a las moléculas de su alrededor, ya que se ha escapado a la superficie, por lo que la “energía total” del conjunto se ve disminuida. Otra forma de verlo es imaginar cientos de bolas de ping-pong encerradas en un recipiente y chocando entre sí. Si vamos quitando bolas, cada vez habrá menos choques, y por tanto menos energía.

Ya hemos visto el mecanismo por el cual una molécula de agua salta al aire del exterior convirtiéndose en vapor de agua. Sin embargo hay que tener en cuenta otro factor. ¿No podría ese vapor de agua volver a la superficie de líquido y volver a calentarlo? ¿No habría que retirar ese vapor de agua para facilitar que nuevas moléculas “salten” hasta arriba y continúen enfriando el líquido? Esto es exactamente lo que hay que hacer. Si dejásemos un recipiente lleno de agua en una habitación hermética cerrada, el vapor de agua formado por las moléculas que han escapado llegarían a un equilibrio, y el líquido no continuaría enfriándose. Tendríamos que ventilar la habitación y sacar ese vapor de agua. Para eso necesitamos los poros del botijo, para que las moléculas de agua puedan abrirse paso hacia la superficie.

Sin embargo, hace falta un ingrediente más: que exista una corriente de aire seco en el exterior que se lleve este vapor de agua alrededor del botijo. Es el mismo mecanismo por el que ponemos la ropa a tender. Si el ambiente exterior es seco, la ropa se secará antes. Así, en localidades donde el ambiente es menos húmedo, los botijos tienen un mayor rendimiento y pueden descender la temperatura del líquido hasta 13 grados centígrados.

Como dato curioso, unos investigadores españoles de la Universidad Politécnica de Madrid (Gabriel Pinto y José Ignacio Zubizarreta) estudiaron recientemente el modelo físico de este proceso y plantearon sus ecuaciones dinámicas para un botijo esférico.

Ni residual ni fecal: es agua

https://elpais.com/elpais/2017/03/21/planeta_futuro/1490106794_352900.html