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¿Agua del Grifo o Embotellada? ¿Cuál es Mejor?

Los argumentos y razones para no consumir agua embotellada son numerosos y rotundos y en este artículo vamos a revisar algunos de ellos. Veremos también por qué es más seguro beber agua del grifo y qué podemos hacer para convertir el agua gratuita de las redes públicas en agua limpia y libre de tóxicos.

Hace unas décadas, beber agua embotellada era una ostentosa costumbre de snobs que podían permitírselo. Pero con el paso de los años, gracias a inteligentes campañas de marketing y el apoyo soslayado de algunas instituciones, esta extravagante y absurda costumbre se ha convertido en un lujo de primera necesidad.

Los argumentos y razones para no consumir agua embotellada son numerosos y rotundos y en este artículo vamos a revisar algunos de ellos. Veremos también por qué es más seguro beber agua del grifo y qué podemos hacer para convertir el agua gratuita de las redes públicas en agua limpia y libre de tóxicos.

Agua embotellada: el negocio del siglo

El agua embotellada genera miles de millones de euros al año para las compañías productoras. España es el tercer país con mayor  consumo de agua embotellada en la Unión Europea (después de Francia y Alemania que, paradójicamente, son los que tienen más fama de ecológicos), habiendo casi triplicado el consumo de este bien de lujo en apenas ocho años.

Las campañas de marketing llevadas a cabo por los principales “fabricantes” (entre comillas porque el agua embotellada es, en realidad, una extracción), como Nestle, nos instan a beber agua mineral relacionándola con múltiples beneficios para la salud. Pero las investigaciones revelan datos escandalosos y las muchas demandas interpuestas contra estas compañías por publicidad engañosa nos muestran una realidad diferente.

La salubridad del agua del grifo

Es cierto que el agua del grifo contiene algunos elementos tóxicos para el organismo -como el cloro– y residuos provenientes de la actividad agrícola, pero reducir al máximo estas sustancias indeseables o eliminarlas por completo tiene fácil solución.

    1. Adquirir un filtro, un dispositivo de ósmosis inversa o una destiladora al vapor son alternativas relativamente económicas (desde luego mucho más económicas que el agua embotellada) que nos permiten desprendernos de los elementos insalubres del agua del grifo. Una simple jarra con filtro evitará por lo menos el cloro, que es una de las sustancias más dañinas.
    2. Si seguimos una dieta rica en alimentos con agua orgánica nos estamos asegurando de introducir en nuestro cuerpo grandes cantidades de agua pura, con lo que podremos reducir el consumo de agua.

No obstante, aunque muchas veces las instituciones públicas colaboran estrechamente con los objetivos de las grandes multinacionales, tampoco les queda otra que admitir que la calidad y salubridad del agua del grifo es buenaEl Ministerio de Medio Ambiente asegura que es de buena calidad, así como la presidenta de la Fundación Nueva Cultura del Agua (con sede en Zaragoza) que declara que, teniendo en cuenta la calidad del agua del grifo, tiene poco sentido comprarla embotellada.

El engaño del agua embotellada

Relacionar el agua embotellada con la salud es un ardid. Al menos así lo demuestran los numerosos estudios llevados a cabo en distintos países y las muchas reclamaciones y demandas interpuestas por asociaciones de consumidores a las compañías productoras de agua embotellada. Aquí te mostramos algunos ejemplos:

¿Agua del Grifo o Embotellada? ¿Cuál es Mejor?

Los argumentos y razones para no consumir agua embotellada son numerosos y rotundos y en este artículo vamos a revisar algunos de ellos. Veremos también por qué es más seguro beber agua del grifo y qué podemos hacer para convertir el agua gratuita de las redes públicas en agua limpia y libre de tóxicos.

¿Agua del Grifo o Embotellada? ¿Cuál es Mejor?

 

Hace unas décadas, beber agua embotellada era una ostentosa costumbre de snobs que podían permitírselo. Pero con el paso de los años, gracias a inteligentes campañas de marketing y el apoyo soslayado de algunas instituciones, esta extravagante y absurda costumbre se ha convertido en un lujo de primera necesidad.

Los argumentos y razones para no consumir agua embotellada son numerosos y rotundos y en este artículo vamos a revisar algunos de ellos. Veremos también por qué es más seguro beber agua del grifo y qué podemos hacer para convertir el agua gratuita de las redes públicas en agua limpia y libre de tóxicos.

Agua embotellada: el negocio del siglo

El agua embotellada genera miles de millones de euros al año para las compañías productoras. España es el tercer país con mayor  consumo de agua embotellada en la Unión Europea (después de Francia y Alemania que, paradójicamente, son los que tienen más fama de ecológicos), habiendo casi triplicado el consumo de este bien de lujo en apenas ocho años.

Las campañas de marketing llevadas a cabo por los principales “fabricantes” (entre comillas porque el agua embotellada es, en realidad, una extracción), como Nestle, nos instan a beber agua mineral relacionándola con múltiples beneficios para la salud. Pero las investigaciones revelan datos escandalosos y las muchas demandas interpuestas contra estas compañías por publicidad engañosa nos muestran una realidad diferente.

La salubridad del agua del grifo

Es cierto que el agua del grifo contiene algunos elementos tóxicos para el organismo -como el cloro– y residuos provenientes de la actividad agrícola, pero reducir al máximo estas sustancias indeseables o eliminarlas por completo tiene fácil solución.

 Adquirir un filtro, un dispositivo de ósmosis inversa o una destiladora al vapor son alternativas relativamente económicas (desde luego mucho más económicas que el agua embotellada) que nos permiten desprendernos de los elementos insalubres del agua del grifo. Una simple jarra con filtro evitará por lo menos el cloro, que es una de las sustancias más dañinas.
Si seguimos una dieta rica en alimentos con agua orgánica nos estamos asegurando de introducir en nuestro cuerpo grandes cantidades de agua pura, con lo que podremos reducir el consumo de agua.

No obstante, aunque muchas veces las instituciones públicas colaboran estrechamente con los objetivos de las grandes multinacionales, tampoco les queda otra que admitir que la calidad y salubridad del agua del grifo es buenaEl Ministerio de Medio Ambiente asegura que es de buena calidad, así como la presidenta de la Fundación Nueva Cultura del Agua (con sede en Zaragoza) que declara que, teniendo en cuenta la calidad del agua del grifo, tiene poco sentido comprarla embotellada.

El engaño del agua embotellada

Relacionar el agua embotellada con la salud es un ardid. Al menos así lo demuestran los numerosos estudios llevados a cabo en distintos países y las muchas reclamaciones y demandas interpuestas por asociaciones de consumidores a las compañías productoras de agua embotellada. Aquí te mostramos algunos ejemplos:

  • Peter Gleich asegura en su estudio “The Word Water” realizado por el Pacific Institute de California que las canalizaciones de las plantas embotelladoras están peor vigiladas que las canalizaciones públicas, mostrando además una gran preocupación porque las presiones internacionales para que todos los seres humanos se vean beneficiados de un sistema público de agua potable se vean truncadas por culpa de esta moda inmoral.
  • La publicidad destaca las cualidades saludables del agua embotellada, pero no menciona el Bisfenol-A, un compuesto de las botellas de plástico que entra en contacto con el agua y del que nos ocuparemos a continuación para analizar en detalle.
  • Un claro ejemplo del engaño del agua embotellada es la demanda interpuesta contra FontVella por anunciar su “agua con toque a limón”. En este proceso se demostró que, en primer lugar, el agua no provenía del manantial FontVella sino de Volvic (Francia) y que el toque de limón consistía en un 0.6% de ácido cítrico (no de limón) junto con aromas y azúcar.
  • Otro ejemplo: Coca-Cola vendía Dasani, una botella de agua que anunciaban como “depurada por un proceso ideado por la NASA” y que en realidad era agua del grifo simplemente filtrada con ósmosis. La prensa señaló que se trataba de agua recogida del Támesis.
  • Un estudio realizado en Florida y presentado en el American College of Sports Medicine de Dallas asegura que aproximadamente el 25% del agua embotellada es, en realidad, agua de las redes públicas. Después de analizar 1.000 botellas de 103 marcas diferentes se encontraron sustancias químicas artificiales, bacterias, pesticidas y arsénico en el 22% de las botellas.

El asunto del Bisfenol-A en el agua embotellada

Lo que nunca dicen los anuncios es que las botellas de plástico contienen un elemento que sigue generando gran controversia entre las multinacionales y los científicos independientes y asociaciones de consumidores y que se llama Bisfenol-A. Durante el transporte industrial de las botellas de plástico se generan ciertas temperaturas que hacen que este compuesto entre en contacto con el agua y después pase a nuestro organismo cuando bebemos el agua.

El Bisfenol-A o BPA se utiliza en todo el mundo y en todo tipo de productos para endurecer los plásticos, prevenir bacterias y evitar la corrosión en las latas. Sin embargo, desde hace años científicos independientes de todo el mundo siguen exigiendo a las autoridades sanitarias que se prohiba o regule con más rigurosidad su uso, ya que el impacto en la salud de esta sustancia puede tener graves consecuencias. Entre otras cosas, los estudios demuestran que el Bisfenol-A genera:

Agua embotellada: desastre medioambiental

Otra de las razones fundamentales para no consumir agua embotellada es el terrible desastre medioambiental que supone la acumulación de las muchas toneladas de plástico generadas y desechadas, procedentes de botellas de agua en cuya fabricación se usan cantidades ingentes de petróleo que tardan siglos en descomponerse.

    • Para Julio Barea, de Greenpeace, se trata de una auténtica catástrofe.
    • Un documental emitido por la BBC muestra terribles imágenes de fondos marinos convertidos en basureros y toneladas de botellas de agua que tardarán cientos de años en desintegrarse.
    • El Ministro británico de Medio Ambiente, Phil Woolas, aseguraba que la cantidad de dinero que actualmente se gasta en agua embotellada rebasa los límites de lo considerado moralmente aceptable.
    • El agua ha de ser transportada desde los lugares de producción hasta el destino, creando 600 veces más CO2 que el agua del grifo, según un estudio publicado por la BBC en Londres.

Países en la vanguardia

    • En Canadá se celebra el “Día sin Agua Embotellada”.
    • En Bundanoon (Australia), gracias a una iniciativa del grupo Do Something está prohibida la venta de agua embotellada.
    • En París, se vende Eau de París, una botella vacía que incita al consumo de agua de las redes públicas.
    • La revista italiana Altreconomia ha colgado una lista en internet con los numerosos restaurantes que ofrecen el agua en jarra sumándose a este tipo de iniciativas.
    • Los ayuntamientos de ciudades como Nueva York o San Francisco están tratando de concienciar a los ciudadanos de los perjuicios de consumir agua embotellada a través de numerosos actos, declaraciones públicas de sus representantes y campañas.

Razones para beber agua del grifo en lugar de agua embotellada

    • La red pública de agua es segura, sobre todo en España, donde se considera especialmente recomendable.
    • La composición química del agua embotellada con respecto a la del grifo es muy similar. En su magnífico libro “Escándalos del agua embotellada” Jacques Neirynck asegura que apenas hay ninguna diferencia.
    • La publicidad del agua embotellada es engañosa, está sufriendo numerosas demandas y su contenido no tiene ningún aspecto mineromedicinal.
    • Los estudios científicos demuestran que el agua embotellada contiene un número parecido de sustancias tóxicas, además del temido Bisfenol-A.
    • Un buen porcentaje del agua embotellada procede, en realidad, de las redes públicas.
    • El consumo de agua embotellada genera toneladas de desperdicios plásticos que suponen un verdadero desastre medioambiental.
    • Pudiendo disponer de agua pública gratuita potable, es completamente absurdo gastar un dineral en una moda opulenta y completamente innecesaria.
    • Beber agua del grifo es un acto de conciencia social que contribuye a posibilitar el acceso de agua pública potable a todos los seres humanos.

Conclusiones

Beber agua embotellada contribuye a enriquecer a las grandes multinacionales, supone un acto inmoral y opulento completamente innecesario, no es más saludable que el agua del grifo, genera toneladas de deshechos que tardan siglos en descomponerse y convierte nuestros mares en vertederos. Por lo tanto, unámonos a las iniciativas de las ciudades más vanguardistas y consideremos por un momento la posibilidad de desoír los dictámenes de la publicidad y el marketing, centrándonos en lo que tiene más sentido, que es beber el agua pública.

CREO QUE EL TEMA ESTÁ CLARO Y QUE NO HAY NINGUNA DISCURSIÓN DEL MISMO.

 

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Siete mitos sobre el agua del grifo que conviene aclarar

1. Es recomendable evaporar el cloro del agua del grifo

Comenzamos con la inquietud que tiene Luis. ¿Es cabal? Puede serlo desde el punto de vista del sabor del agua, ya que es cierto que se le añade cloro porque supotente acción desinfectante en dosis bajas, que también hacen que este elemento sea inocuo para nuestra salud. Es decir que el cloro no solo no nos hace daño sino que también desinfecta el agua.

Ahora bien, puede tener mal sabor para algunas personas. De ahí que se aconseje dejar el agua una hora en un jarro al aire libre para que el cloro se evapore. La opción de la nevera puede ser debido a que al evaporarse el cloro, pierde su poder biocida y puede ser colonizada por nuevos microbios. Si no vivimos en un ambiente tropical o estamos en verano con altas temperaturas, es más eficiente realizar esta operación al aire libre. Por otro lado no a todo el mundo le molesta el sabor del cloro.

2. El agua que pasa por filtros es más saludable

Se venden filtros que se acoplan al grifo y sirven para eliminar en teoría la cal y el mal sabor de cloro del agua, pues llevan filtros de carbón activo. Lo cierto es que en zonas como Madrid, uno de estos filtros carece de sentido porque el agua apenas contiene cal. En algunas zonas de la costa mediterránea, con sustrato calcáreo, puede notarse más la presencia de la cal, aunque no en el sabor ni tampoco en la salud. Los filtros podrían ser útiles en estas zonas por otras cuestiones de sabor o cuidado de los electrodómesticos e incluso para evitar depósitos de cal en desagües, pero no por salud.

3. La presencia de calcio en el agua no es aconsejable

El calcio ingerido por esta vía en principio ni se fija ni se absorbe, al menos en adultos y según declara la OMS. En los niveles que se manejan en las aguas en España, es inocuo y tal como entra sale sin intervenir en la formación de piedras en el riñón. Al contrario, en los cálculos renales tienen más incidencia diversos factores genéticos.

Otra cosa son los posibles problemas que las aguas duras, altas en calcio y magnesio, tengan sobre instalaciones como grifos, duchas, etc, donde pueden formar depósitos, así como en el caso de electrodomésticos antiguos. También pueden tener incidencia sobre personas con la piel muy sensible a la sequedad, a las cuales puede afectar tanto el cloro como el calcio, pero no es nada que no se pueda solucionar con una crema hidratante.

4. En algunos lugares echan lejía al agua

Se oye comentar sobre todo en verano que “el agua del grifo huele como a lejía” e incluso circulan bulos sobre el tema por internet. Pero lo cierto es que se trata del cloro, que tal vez con el calor haga su olor más evidente. La similitud con la lejía viene de que esta es una sal de cloro llamada hipoclorito sódico. Por cierto, que también es falso que en verano se eche el doble de cloro al agua para prevenir mejor las infecciones.

5. El agua del grifo no es salubre

Precisamente la presencia de cloro a niveles eficaces y los numerosos filtros por los que pasa el agua de boca antes de llegar a nuestro grifo, están pensados para que el agua del grifo sea perfectamente consumible. Sí es cierto que en alguna ocasión se han registrado brotes infecciosos, pero son casos muy raros y mayormente relacionados con contaminaciones por mal estado de las tuberías en puntos muy cercanos al consumo, algo que también puede suceder en las aguas embotelladas.

6. El agua del grifo lleva medicamentos

En alguna ocasión se han encontrado trazas de medicamentos en aguas de boca, pero se debió a un vertido irregular en una zona de donde se captaba el agua. Es cierto que las aguas de desagüe en los centros urbanos pueden ir cargadas de medicamentos excretados por la orina. Pero se vierten al medio, no a la red de captación, y normalmente son purificadas en las plantas de tratamiento de aguas residuales, si bien hay preocupación porque un 30% de los antibióticos resisten la depuración.

7. En España le echan flúor al agua del grifo

La fluoración del agua de boca es una costumbre largamente practicada en Estados Unidos que ha generado una larga controversia. Antaño ayudaba a prevenir las caries, pero también podía contribuir a la corrosión dental. Hoy en día, con la cultura de higiene existente, se considera una práctica cara e innecesaria, aunque en muchos países se sigue practicando. En España apenas un 11% de las redes de distribución pública de agua para el consumo contienen flúory corresponde básicamente a Euskadi.

¿Se está acabando el agua dulce en el mundo?

http://www.bbc.com/mundo/vert-fut-39699793

El revolucionario filtro de grafeno que puede convertir agua de mar en agua potable

http://www.bbc.com/mundo/noticias-39481793

¿Puede la desalinización ser la solución para la crisis mundial del agua?

http://www.bbc.com/mundo/noticias-39332148

La “peligrosa” moda de tomar “agua cruda” que triunfa en Silicon Valley

Cuando tienes sed, ¿tomas agua directamente del grifo? ¿la hierves? ¿o la compras embotellada?

Cualquiera que sea tu opción, probablemente en más de alguna ocasión te has planteado si hay elementos dañinos en ella.

En Estados Unidos hay gente que está dejando de tomar el agua que llega a su casa por las tuberías de la red pública o agua embotellada tradicional, como parte de una tendencia que gana seguidores particularmente en Silicon Valley, la capital tecnológica mundial, situada en California.

En su lugar, toman “agua cruda” (raw water, en inglés), como denominan algunas marcas al agua obtenida directamente de un manantial y que se envasa y distribuye sin tratarse químicamente ni filtrarse.

Los embotelladores de este tipo de agua la califican como “prístina” y le atribuyen beneficios para la salud que, según ellos, otras aguas no tienen.

Sin embargo, los especialistas en salud advierten de los riesgos.

Peligros

Aunque el agua sea cristalina o parezca pura, puede estar contaminada con bacterias, virus o parásitos.

“El agua es esencial para la vida, pero también puede transmitir enfermedades cuando tiene microbios o químicos peligrosos”, aseguró recientemente el doctor Andrew Pavia, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Utah, EE.UU.

“Si no es filtrada, estás en riesgo”, indicó el médico en un artículo sobre el “agua cruda”.

También advierte de estos peligros el jefe de la Rama de Prevención de Enfermedades Transmitidas por el Agua de los Centros de Control de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por su sigla en inglés), Vincent Hill.

“Beber agua contaminada puede aumentar la posibilidad de desarrollar infecciones causadas por gérmenes como el CryptosporidiumGiardiaShigella, entre otros”, dijo Hill a BBC Mundo.

Pese a estos riesgos, existen empresas en California que ofrecen “agua cruda” sin tratar a precios muy elevados.

Marcas

Una de ellas es Live Water, que obtiene el agua del manantial Opal Spring, en el estado de Oregón, en el noroeste del país.

Entre sus clientes hay conocidos emprendedores de Silicon Valley.

Al comprar el agua por internet, los consumidores deben ordenar como mínimo cuatro botellas de nueve litros, cada una a US$16. Si piden 20 botellas, cada una cuesta US$12.

Se trata de un precio que no todos se pueden permitir.

Live Water explica en su página web que recogen el agua “en jarras de vidrio sin plomo reutilizables” y la “transportan rápidamente en contenedores refrigerados” para ser distribuida.

Según esta empresa, el “agua cruda” mantiene la piel hidratada, reduce las arrugas y aumenta la flexibilidad y la fuerza de las articulaciones.

Sin embargo, en su página web reconoce que “estas afirmaciones no han sido evaluadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por su sigla en inglés)”.

Además, indica que uno debe consultar con un médico antes de cambiar su fuente de agua.

Otra de las compañías que embotella agua obtenida directamente de un manantial es Tourmaline Spring, de Maine, en el noreste del país.

Bryan Pullen, de Tourmaline Spring, aseguró a BBC Mundo que realizan pruebas al agua que venden para asegurarse que sea saludable y que cumpla con los requerimientos de la FDA.

Esta entidad ordena a los productores que “protejan las fuentes de agua de bacterias y otros contaminantes”, que “procesen, embotellen y transporten el agua en condiciones sanitarias”, y que apliquen “procesos de control de calidad y análisis” para descartar que el agua contenga químicos dañinos o coliformes como la bacteria Escherichia coli, que en algunos casos puede causar infecciones.

Además, la FDA inspecciona los productos de agua embotellada y las plantas de procesamiento, y verifica que el agua provenga de una fuente aprobada.

Cloro y flúor

Para Pullen, “el agua de manantiales es mucho mejor que el agua del grifo”.

“El agua es vital. Cuanto más cerca estemos de la naturaleza, mejor será esta”, señaló.

El agua que llega por las tuberías de una ciudad suele estar purificada con cloro y flúor, justamente para matar gérmenes.

Para los proveedores de “agua cruda” la presencia de estos elementos es perjudicial para los humanos.

El agua de grifo es un coctel químico, está cargada de químicos, como cloro y flúor, y muchos son cancerígenos“, dijo Pullen, de Tourmaline Spring.

Sin embargo, el empresario no precisó qué estudios respaldaban estas afirmaciones, que Hill considera erróneas.

“Estudios científicos demuestran que tomar agua con pequeñas cantidades de cloro no tiene efectos nocivos para la salud y proporciona protección contra las enfermedades transmitidas por el agua”, le dijo a BBC Mundo.

 

Los impactantes mapas del agua que hemos hecho desaparecer del planeta (y que la naturaleza se empeña en recuperar)

http://www.bbc.com/mundo/noticias-37215119