Archivo mensual: febrero 2017

Los problemas de abastecimiento

Debemos reconocer el alto grado de desigualdad en la disponibilidad de un recurso tan preciado como el agua. Otra cuestión que dificulta el abastecimiento del agua es el crecimiento demográfico, en tanto el aumento del número de habitantes provoca una mayor demanda.

Cuando se habla de abastecimiento adecuado de agua se hace referencia a la cantidad de líquido disponible y a su calidad. Por eso, es importante la implementación de programas de provisión de agua potable, que implican su obtención, su purificación y ponerla al alcance de los usuarios.

Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos.

Desde 1990, 2.600 millones de personas han obtenido acceso a mejores fuentes de agua potable, pero 663 millones todavía carecen de dicho acceso

Al menos 1.800 millones de personas en el mundo utilizan una fuente de agua potable que está contaminada con materia fecal

Entre 1990 y 2015, la proporción de la población mundial que utilizaba mejores fuentes de agua potable aumentó del 76% al 91%

Sin embargo, la escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial, y se prevé que esta cifra aumente. Más de 1.700 millones de personas viven actualmente en cuencas fluviales donde el consumo de agua es superior a la recarga

Actualmente, 2.400 millones de personas carecen de acceso a servicios básicos de saneamiento, como retretes o letrinas

Más del 80% de las aguas residuales resultantes de las actividades humanas se vierte en ríos o el mar sin que se eliminen los contaminantes

Cada día, cerca de 1.000 niños mueren a causa de enfermedades diarreicas prevenibles relacionadas con el agua y el saneamiento

La energía hidroeléctrica es la fuente de energía renovable más importante y más utilizada y, en 2011, representó el 16% de la producción total de electricidad en el mundo

Aproximadamente el 70% del agua extraída de los ríos, lagos y acuíferos se utiliza para el riego

El 70% de las muertes causadas por desastres naturales se deben a las inundaciones y los desastres relacionados con el agua

¿Habrá suficiente agua para todos?

1.600 millones de personas viven en regiones donde la escasez de agua es absoluta; se estima que esta cifra aumentará a 1.800 millones en 2025.

El agua es un elemento esencial para el desarrollo económico y social. Es necesaria para la vida, para los cultivos e incluso para generar energía. A muchos de nosotros nos resultaría muy difícil imaginar un mundo sin este elemento. Sin embargo, hoy en día, 1.600 millones de personas en el mundo viven en regiones donde la escasez de agua es absoluta, y se estima que esta cifra aumentará a 1.800 millones en 2025.

¿Cómo podemos garantizar el recurso hídrico para un mundo en constante crecimiento y con una demanda de agua cada vez más grande?

Aumentar la eficiencia en el uso del agua y su reutilización es clave para garantizar la disponibilidad y sostenibilidad de los servicios de agua y saneamiento en todo el planeta. Para este objetivo, Latinoamérica juega un papel clave. La región cuenta con la mayor cantidad de agua dulce en el mundo y Brasil, Colombia y Perú figuran entre la lista de los 10 países que cuentan con la mayor cantidad de los recursos hídricos renovables.

Como parte de los esfuerzos para concientizar sobre la gravedad del problema, la Práctica Global del Agua del Banco Mundial lanzó su calendario para el 2016 donde talentosos artistas internacionales comparten sus ilustraciones llenas de creatividad, humor y pasión. Estas imágenes impulsan la reflexión sobre el abastecimiento de agua y su relación con la pobreza. Aquí dejamos las imágenes y le invitamos a compartirlas para seguir involucrando a más personas en el cuidado del #agua para el #futuro.

Los impactos climáticos afectarán en mayor medida a la agricultura, un sector clave en los países más pobres. Las pérdidas de rendimiento de los cultivos podrían llegar al 30% en 2080.

En el mundo, 42% de personas no cuentan con servicio de agua potable a través de la red pública.

Se estima que en el año 2050 la extracción de agua a nivel mundial aumentará en 55% debido no sólo al crecimiento poblacional sino también a una mayor demanda por parte de los sectores agrícola, industrial y energía.

El cambio climático es una grave amenaza para todo el mundo, especialmente para los más pobres. Si no se enfrenta este problema con acciones decisivas de mitigación y adaptación, en los próximos 15 años el número de personas en situación de pobreza podría incrementarse en más de 100 millones.

Cada año, más de 32 mil millones de metros cúbicos (m3) de agua tratada, el equivalente aproximado a 13 millones de piscinas olímpicas, se pierden por fugas en los sistemas urbanos de abastecimiento antes de llegar al consumidor, mientras que 16 mil millones de m3 son consumidos sin ningún pago de por medio.

Cada año, más de 32 mil millones de metros cúbicos (m3) de agua tratada, el equivalente aproximado a 13 millones de piscinas olímpicas, se pierden por fugas en los sistemas urbanos de abastecimiento antes de llegar al consumidor, mientras que 16 mil millones de m3 son consumidos sin ningún pago de por medio.

A nivel mundial, el 54% de la población vive en zonas urbanas; cifra que crecería al 66% en 2050. Satisfacer sus necesidades básicas de agua y saneamiento requerirá contar con instituciones sólidas, responsables e inclusivas, así como de inversiones adecuadas.

La disponibilidad de agua en las ciudades se está reduciendo debido a los cambios en el uso de la tierra, los requerimientos para el riego y la energía, la degradación medioambiental y la falta de planificación urbana.

La influencia del cambio climático en el desplazamiento de personas es evidente, estimaciones indican que para el año 2050 habrá alrededor de 200 millones de migrantes debido a esta causa.

Un mundo sin agua “2050”

Agua y pobreza

Esta cuestión perjudica a mas de 1200 millones de personas que no disponen de agua en cantidad y en calidad necesaria. Resulta comun que mujeres y niños tengan que realizar caminatas de entre dos a seis horas para obtener agua, la que ademas es de dudosa calidad.

Se estima que alrededor de 25 millones de personas mueren en los paises pobres del mundo. Esto se vincula estrechamente con la imposibilidad de abastecerse de agua limpia en cantidades adecuadas y con el déficit en infraestructura para la eliminación de los desechos humanos.

En America Latina, al menos 100 millones de personas no tienen accesoal agua potable; en las ciudades latinoamericanas la falta de tratamiento de las aguas cloacales constituye una de las principales fuentes de contaminación de las agua dulces.

En este contexto resulta difícil la superacion de la pobreza, el progreso, la equidad social y el respeto por la dignidad humana.

Reutilizar las aguas residuales

Otro de los temas importantes a tener en cuenta es la gestión de las aguas residuales para su reutilización en la producción agrícola. Cada vez más países, como Egipto, Jordania, México, España o Estados Unidos están explorando vías para dar una segunda vida este recurso. La clave resiste en encontrar la forma de hacerlo de manera segura, eliminando patógenos, elementos químicos, antibióticos y otros residuos que puedan ser perjudiciales para los agricultores o para quienes vayan a consumir finalmente los alimentos producidos con esas aguas.

La investigación en el tratamiento —ya sea de forma natural, humedales, proyectos forestales, o tecnológica, con plantas de descontaminación es el camino para explorar una nueva vía para aprovechar y ahorrar agua. En Jordania, por ejemplo, el agua recuperada ya es un 25% del consumo total en el país.

El agua, nueva arma de guerra en plena tregua siria

Cerrando el sexto año del conflicto sirio, el agua se convierte en nueva arma de guerra. Cuatro millones de personas se han quedado sin una gota en Damasco después de que los canales del manantial que abastece al 70% de la capital siria fueran deliberadamente volados por los aires. La relativa calma que viven la mayoría de los frentes con la tregua en vigor se ve empañada por el desafío diario que supone acceder a unos servicios básicos convertidos en objetivos de guerra.

“Llevamos seis días seguidos sin una sola gota de agua. Lo que se suma a los constantes cortes de luz. Desandamos la historia para vivir como vivían nuestros antepasados”, lamenta al teléfono y desde Damasco Nisrine F., madre de cuatro hijos y desplazada de la periferia damascena. Gestionar los magros recursos con los que cuenta su hogar ha llevado a esta ama de casa a hornear su propio pan, desterrar la carne de su dieta, calentar la cama de sus hijos con piedras calientes, coser sus ropas y compartir el alquiler de una humilde casa con tres familias más. Hoy y desde hace dos semanas tiene que recorrer las calles cargada con bidones de plástico en busca de agua en una nueva realidad donde fregar los platos o darse una ducha pasa a ser cosa de ricos.

Según la ONU, cerca de 15 millones de personas sufren escasez de agua en toda Siria, más de 600.000 en Alepo. Lo que ha llevado a los hogares a invertir un 25% de sus recursos en su abastecimiento. “El que menos tiene intenta llenar sus botellas en las fuentes de los parques aunque no sea potable, y quien puede compra de los camiones cisterna”, dice al aparato Ahmed M., vecino de Damasco. Tanto el Gobierno sirio como las organizaciones humanitarias internacionales han comenzado a restaurar pozos y distribuir agua mediante camiones cisterna a los habitantes de la capital, la mitad de ellos desplazados.

El pasado 23 de diciembre los conductos que transportan el agua desde el río Barada, a 25 kilómetros al noroeste de Damasco y principal fuente de abastecimiento, fueron detonados. Como en todo suceso en la guerra siria, insurrectos y fuerzas leales al régimen mantienen acusaciones cruzadas. La región del valle Barada permanece bajo el control de grupos rebeldes y de yihadistas de Fatá al Sham (antigua filial de Al Qaeda) quienes ya en el mes de julio explosionaron varias tuberías de agua dejando secos los grifos de Damasco.

A su vez, los insurgentes del valle Barada llevan meses cercados por las tropas regulares sirias y las milicias aliadas, como la libanesa Hezbolá. Si bien el agua constituye un elemento nuevo en el conflicto, la hambruna como arma de guerra se ha normalizado poniendo en riesgo de inanición a cerca de un millón de personas en los 56 cercos que los múltiples bandos mantienen en el país. A través de un comunicado difundido este martes, varios grupos insurrectos de la región junto con los rescatadores de los Cascos Blancos llamaron a un alto el fuego. El documento exige el acceso a la ayuda humanitaria a cambio de autorizar la entrada de expertos que reparen las infraestructura acuíferas. Un trueque que se resume en ‘agua por comida’. Lejos de materializarse el acuerdo, los enfrentamientos se han recrudecido provocando el desplazamiento de otras 1.300 personas, según cifras proporcionadas por la agencia nacional de noticias siria, Sana.

Transcurrida una semana de tregua, los sirios hacen una lectura menos optimista del acuerdo sellado entre Ankara y Moscú que habrá de reunir a insurgentes y régimen sirio en Kazajistán a finales de mes. Si bien el frágil alto el fuego ha silenciado obuses y bombarderos estancando los contadores a 312.000 muertos, las condiciones de vida de los civiles se deterioran a marchas forzadas. El enquistamiento de la guerra les ha robado progresivamente todos y cada uno de los derechos básicos del ser humano, convirtiendo centrales eléctricas, hospitales, panaderías y centros educativos en objetivos de guerra. El valle Barada simboliza una escalada más en la erosión de la humanidad en un conflicto donde batallas como ésta no se libran solo con balas, sino cortando grifos y vaciando estómagos.

Como consecuencia, Nisrine y sus vecinos de Damasco inauguran el nuevo año sumando otro lastre a la yincana diaria en la que se ha convertido sobrevivir en la principal urbe del país.