Archivo mensual: enero 2017

El exceso del agua

Una situación de exceso se manifiesta a partir de inundaciones y crecientes de diferentes magnitudes. En ella estan involucradas dos grandes dimensiones: la natural, que provoca la inundación y la social, que potencia los efectos de la misma.

Las precipitaciones de magnitud y otras normales son la causa natural de las crecidas; pero a estos fenómenos naturales se unen la instalación humana en areas bajas, la construcción de obras improvisadas o sin un estudio previo de sus efectos sobre el drenaje, la disminución de la cobertura vegetal por deforestación intensiva, la impermeabilización del suelo por un manejo inadecuado.

Es importante tener presente que, si bien las inundaciones son fenómenos naturales que en la mayoría de los casos no son evitables, si podrían aminorarse sus efectos negativos a partir de un uso adecuado de los recursos y de una planificación integrada que permita prever y actuar en forma efectiva antes de que ocurra el fenómeno, o bien tomar las medidas pertinentes para que, cuando ocurre, no se convierta en un desastre para las poblaciones afectadas.

¿POR QUÉ EL AGUA GANA VOLUMEN AL CONGELARSE Y OTROS LÍQUIDOS PIERDEN?

Porque a diferencia de otros líquidos su estructtura molecular al ordenarse (sólido) ocupa más.

Al enfriar, la agitación molecular (es decir, el calor) disminuye, y la estructura del material se ordena más; luego ocupa menos.

Pero a ve­ces, la estructura más ordenada es tal que el espacio entre las moléculas es ma­yor. Eso le pasa al agua, que en su es­tado sólido (el hielo) forma una red hexagonal con bastante espacio entre las moléculas.

Por cierto, que a diferentes presiones, la cristalización del agua es diferente: se conocen 10 tipos de hielos de agua.

¿Los plaguicidas pueden contaminar el agua subterránea?

La contaminación del agua subterránea por los plaguicidas es un tema muy importante porque cerca del 50 por ciento de la población americana usa el agua subterránea para beber. Este problema concierne principalmente a la gente que vive en áreas dedicadas a la agricultura en donde el uso de plaguicidas es común, ya que cerca del 95 por ciento de esa población usa el agua subterránea para beber. Los plaguicidas pueden llegar a contaminar los acuíferos debajo de la tierra cuando son esparcidos en los campos de las cosechas de verduras y si existen filtraciones de agua superficial contaminada, pueden ocurrir derramamientos accidentales que se filtran a través de grietas. Otro problema lo representa el manejo inadecuado de los desechos.

¿Porqué el Océano es Salado?

La presencia de miles de volcanes submarinos y sus erupciones contribuyen en este proceso.

Los océanos en nuestro planeta cubren un 70 por ciento de la superficie y aproximadamente un 97 por ciento del agua sobre y dentro de la Tierra es salada. Pero ¿qué hace que sea salada?

Aunque parezca una pregunta simple y algo básica, resolverla tuvo en vilo a los científicos por muchos siglos y solo hasta finales de la década del 70 y comienzos de la del 80 se obtuvo la información necesaria para despejarla.

Durante más de un siglo, los geólogos creían que los minerales transportados por los ríos eran la única fuente que aportaba la salinidad a los océanos. Sin embargo, los estudios geoquímicos mostraron que la composición de los ríos y la de los océanos son diferentes. Entonces, ¿qué otra fuente proporciona la salinidad a los océanos?

En 1979, durante la exploración del fondo oceánico en el Pacífico, se observó por primera vez a lo largo de la zona de rift ─lugar donde el suelo oceánico se está abriendo y generando nueva corteza─ que las ventilas hidrotermales o ‘black smokers’ emanaban gran cantidad de microcristales que contribuían al incremento de la salinidad en el agua.

Al calcular la cantidad de fluidos hidrotermales (agua a altas temperaturas) que ahora fluyen a través de estas ventilas, se encontró que el volumen de todos los océanos se filtra, a través de estas zonas de expansión de la corteza oceánica, cada 8 a 10 millones de años trayendo consigo minerales producto de la interacción del agua y las rocas del fondo oceánico.

Esto es lo que aporta la salinidad que caracteriza a los océanos. Este ciclo se ha dado por millones de años y por eso los valores de salinidad en el océano son relativamente constantes.

También la presencia de miles de volcanes submarinos y sus respectivas erupciones hacen que la interacción agua–magma desprenda algunos minerales y contribuya a que los océanos sean salados. Esta evidencia ratifica que en la ciencia no todo debe considerarse un hecho y que las preguntas tontas no existen; lo tonto es no hacerlas.

Tanto el agua del grifo y el agua embotellada pueden estar contaminadas

A pesar de las regulaciones y prácticas de seguridad, es posible que tanto el agua embotellada como la del grifo estén contaminadas. Pueden suceder accidentes a nivel municipal y del fabricante. El agua embotellada puede contaminarse durante el proceso de tratamiento o, más específicamente, en la manera en que limpian o envasan el agua o fabrican las botellas. Los productos químicos utilizados durante el proceso de elaboración a veces no se prueban ya que no hay regulaciones estrictas que lo exijan y el resultado puede ser agua contaminada. Así que no tiene sentido temerle al agua regulada del grifo agua cuando corre los mismos riesgos que con la que se vende embotellada

500 LITROS DE NIEBLA

Entre que la pluviosidad en Lima no alcanza los 40 mililitros de lluvia al año, y que el agua corriente es un servicio más bien poco corriente, los vecinos del barrio de Bellavista, en el distrito de Villa María del Triunfo han tenido que recurrir al ingenio.
Hace dos años, los habitantes de los barrios más altos de la ciudad –en las estribaciones de los Andes–, comenzaron a experimentar con redes de plástico similares en tamaño a las de voleibol (ocho metros por cuatro) para empapar la niebla que nueve meses al año cubren sus calles. El sistema, que ha ido perfeccionándose en este tiempo, consiste en que las mallas de plástico se empapen y viertan las gotas de rocío al condensarse en unos canales de fabricación casera. Esos conductos, a su vez, vierten el agua en tanques del tamaño de una piscina que están instalados en la parte baja del barrio.
De este modo, cada 24 horas los limeños obtienen de la niebla unos 500 litros de agua. Aparte de los usos domésticos y alimenticios, los vecinos de Bellavista utilizan el líquido para crear pequeños huertos de autoabastecimiento y para el cultivo de árboles de Tara, cuyo fruto contiene taninos que se utilizan para el tratamiento de muebles de cuero.
El invento de capturar la niebla viene a paliar una doble circunstancia que acucia a los peruanos: por un lado, sus glaciares tropicales, cada vez más raquíticos, vierten menos agua de deshielo a los ríos; y por otro, la duplicación de la población limeña –que hoy sobrepasa los ocho millones de habitantes– ha dejado insuficientes los suministros de la ciudad.