Archivo mensual: enero 2017

El agua es industria

La ONU también nos recuerda la importancia que el agua tiene para la industria y, para ello, nos ofrece algunos ejemplo:

Se utiliza más agua para fabricar un coche que para llenar una piscina.
Son necesarios 10 litros de agua para elaborar una hoja de papel.
Se emplean 91 litros de agua para confeccionar 500 gramos de plástico.

Se estima que entre 2000 y 2050 la demanda de agua en la industria se incremente en un 400%, siendo los países emergentes y en vías de desarrollo los que más recursos necesiten.

Es preciso que tanto las grandes empresas como las pymes implementen tecnologías y procesos que ayuden a aumentar la eficiencia en el uso de agua. Su contribución para reducir el consumo y mejorar la calidad de las aguas residuales es de suma importancia para asegurar la sostenibilidad.

El agua es alimento

Según los datos que aporta la ONU, la agricultura copa la mayor parte de las necesidades hídricas, alcanzando el 70% del total del consumo de agua en el mundo, una cifra que aumenta hasta el 90% en los países en vías desarrollo.

Producir un kilo de arroz requiere 3.500 litros de agua, mientras que 1 kilo de carne precisa de 15.000 litros. Es solo una evidencia de que los hábitos alimenticios también tienen su repercusión en el consumo de agua.

En 2050, los organismos internacionales estiman que será necesario un 60% más de alimentos en el planeta. En los países en desarrollo estas necesidades duplicarán las actuales. Ante este panorama, la demanda de agua dulce para usos agrícolas es insostenible.

Al igual que ocurre en la industria, es necesario incrementar la eficiencia en el uso agrícola del agua, aumentar la productividad de los cultivos con respecto al agua y evitar la contaminación.

El agua es salud

El agua es fundamental para la supervivencia de los seres humanos. Y no solo porque entre un 50% y un 65% de nuestro cuerpo sea agua. También es imprescindible para beber, cocinar o mantener una correcta higiene personal. El simple gesto de lavarse las manos es una de las mejores formas de eliminar los gérmenes y prevenir enfermedades.

Son necesarios 7,5 litros de agua al día para cubrir las necesidades básicas de una persona y cerca de 20 litros para hacer frente a las labores de higiene y lavado de alimentos. Sin embargo, 748 millones de personas no tienen acceso a una fuente de agua potable y 2.500 millones no disponen de servicios de saneamiento, lo que pone en grave riesgo su salud.

El agua es igualdad

¿Sabías que en los países en vías de desarrollo las mujeres dedican un 25% de su tiempo al día en recolectar agua para sus familias? En total, la ONU estima que destinan 200 millones de horas diarias a llevar agua, un tiempo que no pueden dedicar a trabajar para obtener recursos económicos, cuidar de su familia o asistir a la escuela. Invertir en infraestructuras que permitan un acceso más cómodo a la red de distribución y saneamiento acabaría con esta desigualdad.

El Día Mundial del Agua pretende recordarnos la importancia que tiene el agua de calidad para la supervivencia de los organismos vivos y el desarrollo económico y social. El aumento de la presión sobre los recurso hídricos como consecuencia del crecimiento de la población y el progreso económico y la disminución de la calidad de las aguas superficiales provocada por la acción humana están poniendo en riesgo su sostenibilidad y, con ello, la existencia de las generaciones venideras. Cada uno, en nuestro ámbito, podemos contribuir a un uso más eficiente de un recurso limitado y vital como el agua.

El agua es energía

El agua y la energía son inseparables. La primera es necesaria para generar la segunda.

Más del 80% de la energía que se produce en el mundo proviene de calentar agua para accionar generadores eléctricos. Además, el 16% de la electricidad que se consume en el planeta tiene su origen en centrales hidráulicas. Igualmente, es indispensable para la refrigeración en otros sistemas de generación eléctrica.

Y también la energía es indispensable para distribuir y depurar el agua. Una y otra están estrechamente vinculadas.

Reducir la presión sobre las masas de agua dulce mediante el empleo de energías renovables o las fuentes alternativas de agua (residuales o del mar) contribuirá a mantener los recursos hídricos para las generaciones venideras.

¿Y el agua que comemos?

Buscar soluciones para reutilizar el agua usada en agricultura y ganadería es clave para preservarla.

La primera reacción al hablar de la escasez de agua es pensar en la falta de agua para beber. Una cantidad por persona que gira en torno a los dos litros diarios. Pero se piensa tanto en el agua que comemos. Y eso que, de media, hacen falta entre 2.000 y 5.000 litros de agua para producir la comida que una persona ingiere diariamente, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Solo el 0,003% del agua del planeta es dulce, y el 70% de ella se utiliza en actividades agrícolas.

Y las disyuntivas derivadas de esa necesidad de agua para alimentarnos se incrementarán a medida que crezca la población mundial, como ha advertido este viernes el director general de la organización, José Graziano da Silva. Graziano ha participado en Berlín (Alemania) en el Foro Mundial para la Alimentación y la Agricultura, celebrado este año bajo el lema La Agricultura y el Agua.

Producir un kilo de cereal consume entre una y tres toneladas de agua. Un kilo de carne, hasta 15.

Se estima que para 2050 habrá que aumentar enormemente la producción de alimentos para dar de comer a una población mundial que alcanzará los 9.000 millones de personas. Si, como prevé la FAO, los alimentos producidos a partir del riego han de crecer un 50% para entonces, y el sector agrícola solo tiene un margen del 10% para aumentar su consumo de agua, la magnitud del problema está clara.

En su intervención ante expertos de todo el mundo, Graziano ha insistido en promover maneras de utilizar menos agua y hacerlo de forma más eficiente. También ha marcado como prioridad garantizar que todo el mundo —especialmente los agricultores con menos recursos— pueda acceder de forma segura a un elemento básico para la producción de alimentos. En este aspecto, en el Foro se ha tratado sobre la forma de abordar un cambio en las dietas. Porque mientras que producir un kilogramo de cereal requiere entre una y tres toneladas de agua, el proceso para obtener un kilo de carne puede consumir hasta 15 toneladas del líquido elemento. Graziano ha recordado además la necesidad de reducir las pérdidas y los desperdicios de comida. Porque toda el agua empleada en generar esos alimentos se va a la basura con ellos.

Ideas e inventos para que, sea donde sea, tengamos agua

http://elpais.com/elpais/2016/12/01/planeta_futuro/1480631087_770342.html

Los múltiples usos del agua

El consumo de agua varía según el tipo de actividad para el cual se emplea. La agricultura de irrigación es la que demanda mayor cantidad; a ella le sigue la industria y en último término el consumo doméstico.

En el caso de la agricultura, debemos considerar que mediante la irrigación artificial se logra incrementar la producción de alimentos. En el proceso industrial, el agua también es imprescindible: algunas industrias usan agua potable para elaborar sus productos, mientras que la mayoría la utilizan en sus procesos productivos, como refrigerante o como diluyente de efluentes.

En el caso del consumo doméstico se tiene en cuenta el uso en la higiene personal, el lavado de utensilios, cocina, bebida, lavado de autos, riego de jardines, etc.

En la actualidad, por ejemplo, la agricultura representa mas del 90% del consumo global de agua dulce continental; el resto se distribuye entre la industria y el uso domestico.

El problema de la distribución del agua con respecto a las sociedades que la consumen ha generado respuestas tecnológicas variadas. Los antiguos romanos construyeron acueductos y norias.

“El problema no es la falta de agua, sino su mala gestión”

Se invierten 535.000 millones de dólares (505.193 millones de euros), de 2010 a 2015, para tener agua potable en el mundo. No es suficiente. Las ciudades consumen las tres cuartas partes del agua, y el 70% de los habitantes mundiales vivirá en ellas en 2050. El Consejo Mundial del Agua es una plataforma internacional creada en 1996 para responder a los problemas de la escasez de este bien. Del 12 al 17 de abril celebran su 7º Foro Mundial del Agua en Corea con más de cien ministros de carteras relacionadas con el agua y el medio ambiente, para impulsar una estrategia mundial.

Su presidente es Benedito Braga, profesor de Ingeniería Civil y Ambiental de la Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo (USP), Brasil, que ha luchado para solucionar los problemas del agua potable desde cargos como el de miembro del Comité del Programa Hidrológico Internacional de la Unesco.

La entrevista completa en:

http://elpais.com/elpais/2015/03/20/planeta_futuro/1426855527_122774.html

La demanda en los centros urbanos

En general, los núcleos urbanos se formaron inicialmente asociados a las posibilidades de obtener agua. Una posibilidad ampliamente difundida es la utilización de acuíferos subterráneos.

Pero, con el crecimiento de las ciudades, la provisión de agua potable se tornó problemática. Las fuentes tradicionales de aprovisionamiento se tornaron inadecuadas tanto en cantidad como en calidad. Los rios se contaminan y los acuíferos subterráneos se agotan o se contaminan tambien.

El abastecimiento de agua se torna mas difícil y costoso. La explotación de acuíferos subterráneos se encarece por la necesidad de acceder a napas mas profundas; se debe recurrir a rios mas lejanos, lo cual tambien implica el inconveniente de competir por el recurso, sea con otras poblaciones o por otros usos.

Otra cuestion relaciones con la problemática del agua en los centros urbanos es la eliminación de residuos y efluentes. Para ello, las ciudades de paises desarrollados y algunas de paises del Tercer Mundo, como Buenos Aires, disponen de un sistema de alcantarillado que permite la recoleccion de efluentes domesticos e industriales, aunque esto no siempre alcanza para evitar la disposición de efluentes a cielo abierto.

Una gran cantidad de ciudades, en cambio, no disponen de infraestructura y los efluentes son directamente arrojados al suelo.

La existencia de infraestructura para el suministro de agua influye directamente en los niveles de consumo, ya que los hogares que no estan conectados a sistemas de conducción , tratamiento, almacenamiento y distribución, suelen consumir mucho menos que aquellos que si lo están.

En resumen, tanto los paises pobres como ricos, el crecimiento urbano genera cambios importantes en el ciclo natural del agua.