Archivo mensual: noviembre 2016

Las botellas plásticas pueden liberar sustancias químicas

Muchos fabricantes han declarado que hay contaminantes nocivos en el agua del grifo. Pero es discutible, pues los norteamericanos deberían tener más miedo a los potenciales riesgos químicos del agua embotellada debido a la botella en sí. Algunos estudios han demostrado que las botellas plásticas liberan productos químicos, especialmente bajo ciertas condiciones como el calor excesivo. Dejar una botella en el coche en un día caluroso puede resultar en la ingesta de productos químicos nocivos que usted seguramente no quiere tener en su cuerpo. El ftalato es uno de los productos químicos más comunes que pueden ser vertidos en el agua embotellada. Este químico sintético ha sido vinculado a problemas reproductivos y aumenta el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer.

Mito: el agua embotellada es más sana que la del grifo

A pesar de lo que las campañas de mercadeo y publicidad afirman o denuncian abiertamente, el agua embotellada no es del todo mejor que el agua del grifo. Sí, hay agua embotellada que es enriquecida con vitaminas y nutrientes adicionales, pero en general, el hecho de que sea embotellada no significa que sea saludable. No ha habido ningún estudio creíble ni hallazgos que prueben esta hipótesis. Así que si bebe agua embotellada porque cree que es mejor, seguro querrá intentar tomar agua regular de la canilla. De hecho, existen muchos beneficios para la salud provenientes del agua del grifo, sólo que no tienen tantas campañas de mercadeo agresivo como el agua embotellada.

En el proceso de embotellamiento se desperdicia mucha agua

Además de embotellar muchísima agua procedente de la misma fuente que la del grifo, el proceso de envasado también desperdicia en gran medida este valioso recurso. Se utiliza hasta tres veces más agua de lo necesario para llenar la botella. Así que el agua embotellada no sólo tiene un impacto significativo en cuanto a lo económico y ambiental, sino que también se despilfarra este valioso y necesario recurso. Si se tiene en cuenta que cientos de millones de personas en el mundo no tienen acceso al agua potable, mientras que una porción significativa de los norteamericanos tienen agua completamente segura para consumir por sólo unos centavos, el derroche de agua del agua embotellada no es un problema menor.

¿Por qué tenemos que luchar en España por el tema del agua?

Una nueva política agraria y de desarrollo rural.
Una mejor gestión del agua.
Una mayor eficiencia del uso del agua en el campo y la ciudad.
El cobro del coste real del agua a los usuarios.
La restauración de ríos y humedales, incluyendo la asignación de caudales ambientales.

El porqué de esta sequía

Para explicar las condiciones climatológicas actuales, los científicos hablan sobre la variabilidad climática, la cual se presenta en periodos que oscilan entre tres y siete años.

En Colombia hay periodos secos, que trae el fenómeno de El Niño, y tiempos con mayor intensidad de lluvias, que corresponden a La Niña. Dichos eventos -generados con la energía que producen los océanos y la atmósfera-, según los analistas, se intensifican con los efectos del cambio climático.

Colombia es difícil de predecir si de clima se trata, opina el científico Sáenz. “En Colombia -que es un país montañoso pero tiene playas y valles interandinos-, la mayor parte de la humedad viene del Pacífico, la Amazonía o la Orinoquía. Parte de esa humedad de la Orinoquía se queda en los Andes Orientales y otra parte pasa a la cuenca del Magdalena. Por esa razón, el país tiene una climatología compleja”.

El Ideam mide el clima del país mediante 2.600 estaciones meteorológicas, las cuales supervisan factores como la temperatura, la lluvia, la humedad, el viento y la presión atmosférica. “Muchas informaciones llegan en tiempo real, a través de satélites, y nosotros convertimos esos datos en mapas”, apunta Martínez.

El ser humano no puede impedir que ocurran El Niño o La Niña, pero sí “contribuye a su intensificación al no proteger los recursos naturales”, concluye Sáenz.

Decisiones verdes

Aunque construir pozos en las zonas afectadas por la sequía es una medida de emergencia que debe tomarse, Sáenz considera que el país debe planear un “mejor manejo integrado de las cuencas para lograr un adecuado tratamiento de las aguas superficiales y subterráneas”.

El experto compara el agua subterránea con un banco que presta dinero en los periodos de necesidad. “Se debe garantizar que esta agua se recargue en el futuro a través de un manejo eficiente de la cuenca y un buen control de la extracción”, reitera.

También se disminuirían los impactos de la sequía, sugiere Sáenz, si se implementa infraestructura hidráulica en los lugares más vulnerables a los cambios climáticos, se restauran los bosques de niebla y se protegen los páramos de Sumapaz y Chingaza, que son “verdaderas fábricas de agua”.

“Las reservas de agua son los páramos y los bosques de niebla. La idea es que en el futuro tengamos más control sobre cuánto tenemos disponible para cuando lleguen El Niño o La Niña”, insiste.

Agua = energía

“Los embalses de Colombia, Estados Unidos y Brasil son como baterías que pueden descargarse en medio de la noche y dejarnos sin luz (…) Debemos ahorrar agua de tal manera que, si se presenta el intenso fenómeno de El Niño, el agua de los embalses nos alcance hasta que retornen las lluvias”, explica Sáenz.

El experto advierte que si la sequía se prolonga, los embalses se reducirán y podrían llegar a un nivel crítico.

Al respecto, Martínez sostiene que el sector energético del país “ha estado bien preparado” y por esa razón no se han presentado dificultades en este sentido.

Etiquetas engañosas

La industria del agua embotellada no está regulada de la misma forma que el agua del grifo de las ciudades. De hecho, su agua embotellada favorita podría venir de la misma fuente que la de su ciudad y los fabricantes no tienen que incluir de dónde vino el agua. Algunas empresas han comenzado a incluir de dónde viene su agua voluntariamente en la etiqueta del frasco, pero realmente son muy pocos los que lo hacen. Básicamente, podría estar comprando agua a un precio 1000 veces más alto de lo que cuesta en realidad y estar bebiendo la misma sale de la llave. Hay algunos estados y provincias que tienen regulaciones adicionales sobre los datos que deben aparecer en la etiqueta pero, una vez más, hay un montón de información que no se incluye.