Archivo mensual: septiembre 2016

Cómo se convirtió en salada el agua de los mares y océanos

Junto con la lava de las erupciones volcánicas y el vapor de agua que brotaba a presión desde el interior de la Tierra surgían también determinadas cantidades de cloruro de sodio (NaCl) o sal común, acompañada de otros elementos químicos como el potasio, magnesio, sulfato, calcio, bicarbonato y bromuro. Al ser esos elementos mucho más pesados que el vapor de agua que los explusaba hacia la superficie terrestre, quedaban depositados entre las rocas por donde salían las columnas de vapor. Ese proceso de acumulación de elementos sólidos durante miles de años dieron lugar a la formación de los continentes.

De la misma forma que cuando agregamos sal a un vaso de agua ésta se disuelve si revolvemos con una cuchara, la lluvia que caía sobre los continentes en formación disolvía y arrastraba a su paso la sal y el resto de los elementos químicos solubles en agua que se encontraban depositados entre las rocas y sobre la superficie terrestre, dirigiéndola hacia los mares y océanos.

A pesar de los millones de años transcurridos desde el surgimiento del planeta Tierra, el proceso de salinización del agua de mar no se ha visto interrumpido en ningún momento, pues además de la sal que los torrentes de lluvia que caen sobre los continentes continúan arrastrando hacia los mares y océanos, el proceso de salinización también se produce cuando el agua de mar se filtra por las grietas de las aberturas hidrotermales existentes en el propio lecho marino, donde también hay acumulaciones sal.

El agua del mar al penetrar en el interior de la Tierra por filtración a través de esas aberturas, se calienta y mezcla con la sal ahí depositada. Ese proceso provoca que cuando sea devuelta de nuevo al mar, incremente su salinidad. Además, las propias erupciones volcánicas submarinas y la lava que vierten al mar los volcanes que se encuentran sobre la superficie terrestre junto a las costas, contribuyen a mantener, igualmente, el proceso de salinización al disolverse en el mar la sal contenida en la lava.

La salinización del mar constituye un ciclo que se mantiene de forma ininterrumpida desde hace millones de años debido a los siguientes procesos naturales: 1. Erupciones volcánicas. 2. Evaporación de la propia agua del mar. 3. La lluvia. 4. Los deshielos. 5. Desembocadura de los ríos. Tanto la lluvia, como el deshielo y el cauce de los ríos arrastran hacia el mar la sal depositada en la superficie terrestre.

Por otra parte, la salinidad del mar no es la misma en todos los lugares. A ello contribuyen diferentes factores como el derretimiento de las masas de hielo de los polos, la desembocadura de los ríos, la propia evaporación, la lluvia, las nevadas, el viento, el movimiento de las olas y las corrientes marinas. Por ejemplo, el agua que rodea los polos es menos salada que la del Mar Báltico y ésta última, a su vez, es menos salada que la del Mar Mediterráneo. Por otra parte, el “Mar Muerto” contiene un grado de salinidad tan alto (350 gramos por litro), que no existe vida en sus aguas. Incluso una persona que intente sumergirse ahí con el grado de salinidad tan alto que contiene, le resultará prácticamente imposible hacerlo. Incluso puede flotar perfectamente acostado boca arriba sobre su superficie y leer hasta un periódico si lo desea manteniéndose en esa posición sin realizar mucho esfuerzo.

La Tierra es el único planeta del sistema solar que contiene agua en estado líquido en su superficie, y los mares y océanos cubren aproximadamente el 70 % de su superficie. Se considera que la mayoría del agua contenida en los mares y océanos contiene, como media, sólo un 3,5 % de sal (35 gramos por litro), así como otros minerales disueltos, aunque esa pequeña cantidad es suficiente para que no se pueda beber.

El agua sagrada de los Andes.

http://elpais.com/elpais/2016/09/08/album/1473334787_838189.html#1473334787_838189_1473335193

Los más dependientes del agua. En Brasil.

Brasil es el segundo mayor exportador de alimentos en el mundo. En el país donde la agricultura y la agroindustria representan el 8,4% del PIB, las zonas de terrenos irrigados aumentaron a ritmo acelerado en la última década y todo apunta a que el consumo de agua seguirá creciendo. Actualmente, menos del 20% de las tierras de regadío tienen acceso al riego. En el área de generación de energía, incluso con la diversificación de las fuentes previstas para las próximas dos décadas, las centrales hidroeléctricas continuarán generando la mayor parte de la electricidad que se consume en Brasil.

¿Qué hay que mejorar en Brasil en el tema del agua?.

Muchas empresas de suministro todavía sufren grandes pérdidas de agua (más de la tercera parte en promedio), tienen exceso de personal y altos costos de operación. El financiamiento del sector se basa en tarifas y subsidios cruzados, con una estructura tarifaria obsoleta, incapaz de generar servicios más eficientes y sostenibles. El resultado: no tienen suficiente capital para aumentar la cobertura y hacer que la infraestructura sea más resistente a los fenómenos climáticos extremos (sequías e inundaciones).

El estudio agrega que la calidad de vida de los brasileños más pobres está fuertemente relacionada con la gestión del agua y de otros recursos naturales, y por lo tanto las políticas para conservarlos son cada vez más necesarias.

Brasil tiene sed a pesar de ser dueño de 20% del agua en el mundo

Si Brasil tiene casi la quinta parte de las reservas de agua en el mundo, ¿por qué las noticias sobre la escasez de agua se han vuelto tan comunes en el país en los últimos años? Hay muchas respuestas a la pregunta, desde la forma en que los recursos hídricos están repartidos geográficamente y la degradación de las áreas alrededor de la cuenca del río, hasta el cambio climático y la mala infraestructura de suministro.

Los sectores que más contribuyen a la economía son los más dependientes del agua. Por ejemplo, el 62% de la energía de Brasil es generada por plantas hidroeléctricas. El agua es también esencial en la agricultura, otro sector importante para la economía. De acuerdo con la Agencia Nacional de Aguas (ANA), el riego consume el 72% del agua del país.

Este tipo de dependencia significa que en tiempos de crisis del agua -según la experiencia de Sao Paulo en 2014 y 2015- la productividad de los diferentes sectores económicos puede verse amenazada.

Estos y otros temas se discuten en un nuevo informe del Banco Mundial llamado Diagnóstico Sistemático del País (SCD en inglés), que muestra cómo los recursos naturales pueden contribuir al desarrollo económico del país.

“En Sao Paulo, durante unos meses no estuvo claro si las industrias, tales como la de aluminio, gran consumidora de agua, podían seguir produciendo al ritmo anterior a la crisis del agua”, recuerda Gregor Wolf, jefe del programa de desarrollo sostenible del Banco Mundial en Brasil.

El estudio incluye algunos aspectos importantes sobre cómo Brasil está gestionando sus recursos hídricos y analiza los principales obstáculos que deben ser afrontados con el fin de establecer un modelo sostenible e integrador.

Agua, bosques y ciudades

Ante la fuerte evidencia científica de la relación entre la deforestación, la degradación de los bosques y los cambios en los patrones de lluvia, el informe advierte: las crisis del agua como la de Sao Paulo se pueden repetir en las próximas cuatro décadas, afectando el abastecimiento, la producción agrícola y la generación de energía, entre otras actividades. El estudio también destaca la reducción de la deforestación de la Amazonia en los últimos años (en 82%) y las regulaciones creadas, como el Código Forestal, para ayudar a proteger los recursos naturales en los terrenos rurales. Se trata de conquistas recientes después de décadas de devastación aunadas a la necesidad cada vez mayor de tener un control constante para que no se pierdan esos recursos.

¿Por qué los mares son salados y los lagos dulces?

Los océanos constituyen aproximadamente el 70% de la superficie del planeta. Son salados porque tienen disueltas sales minerales. La mayoría es sal de mesa (cloruro sódico) y si esparciéramos toda esa sal sobre los continentes formaría una capa de unos 150 metros de grosor.

Los océanos se formaron hace unos 4.000 millones de años. Las sales proceden de la inmensa cantidad de “fumarolas y cráteres volcánicos que emanaban magma y gases ardientes”, explica a RTVE.es el meteorólogo José Miguel Viñas.

Al enfriarse el vapor de agua y los demás gases se condensaron y comenzó una abundante lluvia que originó los mares y océanos. “Y el agua que fue acumulándose sobre la superficie terrestre provocó grandes arrastres de materiales que terminaron también disueltos en los océano”¿, apostilla Viñas.

La concentración de sales ha ido variando durante miles de millones de años. Hoy en la mayoría de los mares y océanos la salinidad es de aproximadamente del 3,5%. “En mares algo más pequeños y cerrados, como el Mediterráneo, por ejemplo, las salinidades son más elevadas. Y un caso extremo sería el Mar Muerto, donde el agua es tan salada que las personas flotan en él”, apunta Viñas.

Hoy en día el aporte de sales a los mares y océanos es muchísimo menor que cuando se formaron. El principal aporte es una pequeña cantidad de sales que se han disuelto en el agua de los ríos por su paso por las rocas. Otro aporte viene de los volcanes submarinos y de las fumarolas hidrotermales.

Las sales se acumulan en los mares y océanos porque no tienen salidas de agua. Sólo pierden agua por evaporación. Por el contrario, los lagos son de agua dulce porque el agua entra y sale de ellos constantemente. Llega de uno o varios ríos cargados con agua fresca de la montaña y sale por ríos que van camino al mar.

Atrapar la niebla para tener agua en el desierto de Lima

http://elpais.com/elpais/2016/08/01/planeta_futuro/1470047619_925392.html?rel=mas

BRASIL: El sector más contaminante. Desigualdades en el acceso a agua y saneamiento

La industria sigue siendo una de las principales causas de la degradación del medioambiente en Brasil. De acuerdo con el informe del Banco Mundial, los investigadores encontraron residuos industriales, incluyendo metales pesados, en los cursos de agua en varias áreas metropolitanas. Tales contaminantes se descargan sin ningún tratamiento previo. En Sao Paulo y Recife, por ejemplo, esto significa que los ríos circundantes ya no son seguros para el suministro de agua potable, obligando a las ciudades a extraer agua de pozos o cuencas más distantes. El crecimiento de los nuevos complejos industriales, en particular en el noreste, también puede resultar en impactos ambientales a largo plazo, tales como la contaminación y la competencia por los recursos naturales (especialmente agua).

Entre el 40% más pobre del país, el porcentaje de hogares con un inodoro conectado a la red de saneamiento aumentó del 33% en 2004 al 43% en 2013. Sin embargo, el acceso es aún más bajo si se compara con el estrato más rico. Otra diferencia importante es la que existe en la cobertura nacional de agua (82,5%), las aguas residuales (48,6%) y el tratamiento real de aguas residuales (39%). La falta de tratamiento de aguas residuales hace que los contaminantes sean arrojados directamente en el agua o procesarse en fosas sépticas no reguladas, con graves consecuencias sobre la calidad de los recursos hídricos, así como en el bienestar de la población.

Cómo garantizar agua en entornos áridos a poblaciones crecientes

Los expertos apuntan al uso eficiente, a la descontaminación de los acuíferos y a la desalinización para hacer frente a la escasez.

En 1960 la población de Jordania no llegaba al millón de personas. Cada jordano contaba con 1.000 metros cúbicos de agua [al año]. Ahora somos 9,5 millones, y cada persona dispone de solo 100 metros cúbicos”. El caso que menciona Muhammad Shatanawi, exministro de Agua e Irrigación de Jordania, no es una excepción. Los países de Oriente Medio deben satisfacer a una población creciente con unos acuíferos limitados. Todo apunta, además, a que la situación empeorará en el futuro a causa del cambio climático y el crecimiento demográfico. ¿Cómo hacer frente a esta situación? Los expertos reunidos en la conferencia anual de la Universidad Euro-Mediterránea, celebrada en mayo en la sede barcelonesa de ESADE, apuntan a soluciones como el uso eficiente del agua —en los hogares, pero también en la industria y la agricultura— y la descontaminación de los acuíferos afectados por la actividad humana. También ven en la desalinización otra alternativa.

El cambio climático y el crecimiento de la población harán más difícil la tarea de proveer de agua a la población de Oriente Medio. A su vez, el consumo creciente también pone bajo presión los acuíferos, y aumenta el riesgo de desertización en esos países. De los 33 países con mayor probabilidad de sufrir escasez extrema en 2040, 14 serán Estados de Oriente Medio, según un informe del World Resources Institute. Esta organización de investigadores prevé que para esa fecha países como Arabia Saudí, Irak o Líbano empleen más del 80% de sus acuíferos para satisfacer las necesidades de los hogares, de la industria o de la agricultura. Una situación difícilmente sostenible. ¿Cómo hacerle frente?

Encontrar soluciones a este problema común es uno de los objetivos del proyecto Middle East Research and Innovation Dialogue y el programa Horizonte 2020 de la Unión Europea. Una de las propuestas pasa por usar los acuíferos de forma más eficiente. “En Jordania las aguas residuales se usan para la agricultura. Esta debe estar lo suficientemente limpia para que se pueda usar en los cultivos”, explica Shatanawi. También hay que optar por “sistemas de irrigación por goteo” para reducir de forma sustancial el consumo de agua, explica Joseph Shevel, presidente del Instituto Galilee, ONG dedicada a reforzar las capacidades de desarrollo de los países del Sahel y de Oriente Medio.

Palestina también ha recurrido a esta solución ante las dificultades que la Administración de Israel impone a la hora de poner en marcha sistemas de tratamiento o extracción, asegura Ayman Rabi, director ejecutivo del Grupo de Hidrología Palestino, ONG especializada en la gestión del agua y el cambio climático. Pero no solo eso. Para hacer frente a la escasez–y a la salinización de los acuíferos, desde hace tres años los agricultores han empezado a emplear “cultivos resistentes al agua salinizada”, como la palma aceitera, explica Rabi. La extensión de estas plantaciones, de las que se obtiene aceite de palma, será cada vez más importante: “Ahora hay casi 5.000 metros cuadrados de cultivo en el valle del Jordán. Hace tres años eran 1.000 metros cuadrados”.

El estado de los acuíferos es fundamental. Y, con ello, las infraestructuras que se emplean para tratar las aguas de los pozos. En el caso de Palestina, según el Grupo de Hidrología Palestino, solo el 44% de la población tiene acceso a aguas tratadas. Es del 30% en el caso de Cisjordania, donde las restricciones que el Gobierno israelí impone para poner en marcha este tipo de instalaciones son mayores.

La situación tampoco es fácil en países en conflicto como Irak. Saadi Kadhim Al-Naseri, responsable del Centro de Investigación en Agua, del Ministerio iraquí de Ciencia y Tecnología, describe un panorama difícil, en el que “la salinización en los acuíferos iraquíes se ha incrementado a causa de la polución”. Mientras tanto, “solo el 30% de la población de Irak cuenta con acceso a instalaciones de tratamiento de aguas”. Todo ello sin contar “el cierre de presas por parte del Estado Islámico”. Para hacer frente a la situación, su organización ha puesto en marcha proyectos para “tratar la desalinización”. Sin embargo, los fondos públicos para este tipo de proyectos se han reducido por la reducción de los ingresos del Petróleo.

La región también tendrá que recurrir a la desalinización. A esta solución apunta Shatanawi, quien asegura que “en países como los del Golfo e Israel es la única solución”. El profesor de la Cátedra UNESCO de Irrigación cree, además, que habrá que convencer a la población para desplazarse de las zonas de costa, para reducir el coste de transportar el agua a los hogares y las empresas. Pone el ejemplo de Amman, capital de Jordania: “La desalinización cuesta 50 céntimos de euro por metro cúbimos. Transportarla hasta allí cuesta entre un euro, y euro y medio. Entonces, ¿por qué no llevar a la población cerca de la costa? En países como los Estados del Golfo e Israe la gente vive cerca de la costa”.

Cómo se pongan en marcha las plantas para el tratamiento de aguas es importante. Esta es la opinión de Ebrahim Asl-Soleimani, profesor de Ingeniería Eléctrica y Computación de Teherán, quien cree que las plantas de desalinización no servirán si son empresas extranjeras las que las ponen en marcha: “No funcionarán [a la larga] porque la comunidad de local no tiene los conocimientos para mantenerlas”. Es necesario, apunta, desarrollar tecnologías de tratamiento en los propios países para que la población aprenda a emplearlas. “Una vez contemos con un buen nivel de tecnología la cooperación internacional sí podría servir”, resume.

Para desarrollar estas tecnologías en la región, asimismo, la financiación de los centros de investigación locales es fundamental, apunta Asl-Soleimani. “La cooperación internacional debería apoyar a las Instituciones de los países de destino, para que la población local pueda recibir formación y conocer los beneficios de las tecnologías”, abunda. Asimismo, hay que reforzar los vínculos entre los centros de investigación y la sociedad. “Necesitas una alianza entre ciencia y tecnología, y la población. De otro modo la gente no se interesará por la tecnología. Hay que establecer vínculos de confianza entre las asociaciones locales y los Gobiernos [para que se interesen por aplicar las tecnologías y las usen]”, añade Nasreen Ghaddar, directora del Instituto de Energía y Recursos Naturales de la Universidad Americana de Beirut, en Líbano.