Archivo mensual: julio 2016

LOS NÚMEROS DE LA DESALINIZACIÓN

La mayor parte del agua desalada en el mundo (70%) se usa para consumo humano, luego vienen el uso industrial (20%) y la combinación agrícola-energético (10%). En España el reparto varía: el uso agrícola es el segundo más habitual (20%), por delante del industrial (10%).

Los países con mayor capacidad instalada son Arabia Saudí (5,2 millones de m³/día), Emiratos Árabes Unidos (4,1 millones de m³/día) y España (3,3 millones de m³/día). En todo el mundo la capacidad instalada está en torno a los 87 millones de m³/día, según la IDA.

¿La solución está en el mar?

Sacar agua del mar, separar la sal y hacerla potable o, al menos, apta para el regadío u otros usos. En esto consiste la desalinización, un proceso físico-químico descubierto hace más de 2.500 años pero cuya industrialización se produjo hace menos de 60. Según datos de la Asociación Internacional de la Desalinización (IDA, por sus siglas en inglés), a mediados del año pasado había 18.426 plantas desaladoras en el mundo, casi todas repartidas entre Oriente Medio (53%), Norteamérica (17%), Asia (11%) y Europa (10%).

Las dos técnicas más extendidas para son la evaporación y la ósmosis inversa. La primera se basa en aplicar calor para evaporar el líquido elemento y separarlo así de la sal; luego el vapor se condensa y se recupera el agua en estado líquido. Este proceso requiere combustible, y por ello es habitual que las desalinizadoras por evaporación estén dentro de las centrales térmicas, y así el mismo proceso que genera la energía sirve también para desalinizar.

“La evaporación ha quedado obsoleta y es la ósmosis interna la tecnología más extendida”, explica Ángel Cajigas, subdirector general adjunto de Infraestructuras y Tecnología de la Dirección General del Agua de España. “Estas plantas consumen unos tres o cuatro kilovatios hora por metro cubico de agua, mientras que las de evaporación consumen ocho o más. Si tenemos en cuenta que entre el 70 y el 80% del coste de operación depende de la energía, la evaporación es una tecnología cara”, explica Cajigas.

La osmosis inversa consiste en separar el agua de la disolución salina filtrando el agua a través de unas membranas que retienen las sales y dejan pasar el agua. Es un proceso mecánico en el que se obliga al agua salada a cruzar el filtro aplicando presión. Por cada metro cúbico de agua salada que entra, la membrana arroja medio metro cúbico de agua desalada y medio de salmuera.

El golfo Pérsico pide auxilio

Las plantas desalinizadoras, el vertido de crudo y la intensa presencia militar están poniendo en peligro la vida del golfo Pérsico, uno de los ecosistemas más jóvenes del mundo. ”Su salinidad ya es 1,5 veces más alta que hace dos décadas (…) y su temperatura ha aumentado casi 2º C en el mismo periodo”, ha advertido recientemente Parvin Farshchí, vicedirectora del departamento de Medio Ambiente Marino de Irán. Farshchí atribuye a esos factores el deterioro de la fauna y la flora de sus aguas.

El golfo Pérsico, con una profundidad media de 35 metros, es uno de los lugares más cálidos del planeta. Su temperatura llega a alcanzar los 50º C durante verano. Por eso tiene un nivel muy alto de evaporación, lo que junto a su escaso intercambio acuático con el resto de los océanos —con los que se comunica a través del estrecho de Ormuz— hace que el hábitat de esta masa de agua sea muy sensible a la intervención humana.

A pesar de ello, en este golfo pequeño, cálido y de poca profundidad, se desalan a diario 11 millones de toneladas de agua, casi la mitad del total de agua dulce producida en todo el mundo mediante ese proceso. Pero en vez de proteger esta fuente de vida, “los países ribereños vierten 2,1 millones de barriles de crudo al año” en sus aguas y las del vecino mar de Omán, según Farshchí.

La responsable de la política medioambiental marina iraní propone en consecuencia que el Gobierno de su país promueva el reciclaje de aguas residuales en lugar de desarrollar la red de desalinizadoras. Como ella misma admite, “el problema es que no se hacen los estudios medioambientales pertinentes antes de establecer ese tipo de plantas”.

Hay por lo menos 55 desalinizadoras activas en los países costeros del golfo Pérsico, con Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Kuwait a la cabeza. Arabia Saudí constituye el mayor mercado de la industria de desalinización, con un volumen de 14.000 millones de dólares (12.300 millones de euros) que se ha triplicado en los últimos diez años hasta superar a Estados Unidos. Pero la mayoría de estas plantas devuelve el agua caliente y más salada al golfo, en detrimento del equilibrio bioquímico del ecosistema marino.

Las costas del lado persa sufren una menor presión en este sentido, ya que la cantidad de agua que desala Irán no llega al nivel de países mucho más pequeños como Qatar o Bahréin. Aun así, la República Islámica ha construido la central nuclear de Bushehr, que dispone de dos desalinizadoras con una capacidad de 100.000 metros cúbicos al día.

En una región marcada por las disputas y rivalidades entre Teherán y sus vecinos árabes, esas ambiciones nucleares han desatado una nueva carrera. EAU está construyendo la central nuclear de Barakah, cuya puesta en marcha ha anunciado para el año que viene. Con tecnología coreana y casi seis veces mayor que la de Bushehr, esta planta también usa el agua del golfo para su sistema de enfriamiento, lo que añade presión térmica, en especial sobre los arrecifes coralinos. Arabia Saudí también tiene planes para construir centrales nucleares.

Otro factor no despreciable que daña el ecosistema es el vertido de combustible. Aunque hace un año el Gobierno de Hassan Rohaní subió el precio de gasolina y otros carburantes, su importe (0,26 euros por litro) sigue siendo menor que el de producción en la zona (en torno a 0,45 euros), algo que alienta el contrabando con los países vecinos. Cada vez que la guardia costera iraní detiene a alguna de las embarcaciones que lo practican, sus ocupantes arrojan por la borda su cargamento, generalmente diésel, para eliminar las pruebas.

Desde hace varias décadas, Irán y los países árabes mantienen una disputa sobre la denominación correcta de esta vía de agua. Los árabes la llaman golfo Arábigo; las autoridades iraníes —que tachan de “falso” ese nombre— insisten en que debe utilizarse el histórico de golfo Pérsico. Más allá de ese empeño por apropiarse el término, da la impresión de que a ninguno de los países ribereños le importa realmente el destino de un ecosistema que, se llame como se llame, está en peligro.

Video: el agua potable en el mundo podría agotarse en 2050

http://rpp.pe/mundo/medio-ambiente/video-el-agua-potable-en-el-mundo-podria-agotarse-en-2050-noticia-958726

Agua potable: El planeta en crisis

De todas las crisis sociales y naturales que debemos afrontar los seres humanos, la de los recursos hídricos es la que más afecta a nuestra propia supervivencia y a la del planeta. Ninguna región del mundo podrá evitar las repercusiones de esta crisis que afecta a todos los aspectos de vida, desde la salud de los niños hasta la alimentación de los seres humanos.

5 preguntas sobre los embalses

http://noticias.eltiempo.es/2014/07/18/5-preguntas-sobre-los-embalses/

El uso de aguas residuales

La escasez cada vez mayor de las aguas dulces debido al crecimiento demográfico, a la urbanización y, probablemente, a los cambios climáticos, ha dado lugar al uso creciente de aguas residuales para la agricultura, la acuicultura, la recarga de aguas subterráneas y otras áreas. En algunos casos, las aguas residuales son el único recurso hídrico de las comunidades pobres que subsisten por medio de la agricultura. Si bien el uso de aguas residuales en la agricultura puede aportar beneficios (incluidos los beneficios de salud como una mejor nutrición y provisión de alimentos para muchas viviendas), su uso no controlado generalmente está relacionado con impactos significativos sobre la salud humana. Estos impactos en la salud se pueden minimizar cuando se implementan buenas prácticas de manejo.

Las guías para el uso seguro de aguas residuales en la agricultura deben encontrar el balance justo entre la maximización de los beneficios de salud pública y las ventajas de usar recursos escasos. Es necesario que las Guías sean lo suficientemente flexibles para poder adaptarlas a las condiciones locales, sociales, económicas y ambientales. Además, se deben implementar paralelamente con otras intervenciones de salud como la promoción de la higiene, los servicios de agua potable y saneamiento adecuados y otras medidas de atención primaria de la salud.

En 1989, la OMS publicó las Guías sobre el Uso Seguro de Aguas Residuales en la Agricultura y Acuicultura. Estas guías han repercutido significativamente en el reúso racional de aguas residuales y excretas en todos los países. Actualmente, estas guías se encuentran en revisión y serán publicadas en el año 2004.

Lámparas de agua salada para zonas sin electricidad: agua, sal y 8 horas de luz

Lámparas de agua salada para zonas sin electricidad: agua, sal y 8 horas de luz

Un vecino de Málaga deberá ingresar en prisión por enganchar el agua

http://www.eldiario.es/andalucia/vecino-Malaga-ingresar-prision-enganchar_0_414009593.html

Es importante ahorrar el agua.

Ahorrar es una costumbre que practica menos gente de la que debería, en especial si hablamos de ahorrar agua. Es sabido por todos que el agua es un bien preciado, pero no somos conscientes de ello y hacemos un uso desmedido de ella.

Tratemos de inculcar a los más jóvenes la importancia de ahorrar agua.