Archivo mensual: junio 2016

2050: la escasez de agua en varias zonas del mundo amenaza la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia

En 2050 habrá agua suficiente para producir los alimentos necesarios para una población mundial que superará los 9 000 millones de personas, pero el consumo excesivo, la degradación de los recursos y el impacto del cambio climático reducirá el suministro de agua en muchas regiones, especialmente los países en desarrollo, según advierten la FAO y el Consejo Mundial del Agua (CMA) en un informe publicado hoy.

El documento “Hacia un futuro con seguridad hídrica y alimentaria” (Towards a water and food secure future) pide políticas gubernamentales e inversiones de los sectores público y privado para asegurar que la producción agrícola, ganadera y pesquera se realice de forma sostenible y contemple a la vez la salvaguarda de los recursos hídricos.

Estas actuaciones son esenciales para reducir la pobreza, aumentar los ingresos y garantizar la seguridad alimentaria de muchas personas que viven en las zonas rurales y urbanas, según destaca el estudio.

“La seguridad alimentaria e hídrica están estrechamente unidas. Creemos que desarrollando los enfoques locales y con las inversiones adecuadas, los líderes mundiales pueden asegurar que habrá suficiente volumen, calidad y acceso al agua para garantizar la seguridad alimentaria en 2050 y más allá”, señaló Benedito Braga, Presidente del Consejo Mundial del Agua, al presentar el informe en el 7º Foro Mundial del Agua que se celebra en Daegu y Gyeongbuk, dos ciudades de Corea del Sur.

“La esencia del problema es adoptar programas que incluyan inversiones con beneficios a largo plazo, como la rehabilitación de infraestructuras. La agricultura tiene que seguir el camino de la sostenibilidad y no el de la rentabilidad inmediata”, añadió Braga.

“En una época de cambios acelerados y sin precedentes, nuestra capacidad para proporcionar una alimentación adecuada, inocua y nutritiva de forma sostenible y equitativa es más relevante que nunca. El agua, como elemento insustituible para la consecución de este fin, ya está bajo presión por la creciente demanda de otros usos, agravada por una débil gobernanza, falta de capacidad y falta de inversiones”, señaló por su parte la Directora General Adjunta de la FAO, Maria Helena Semedo.

“Este es el momento oportuno –añadió- para replantear nuestras políticas públicas, marcos de inversión, estructuras de gobernanza e instituciones. Estamos entrando en la era del desarrollo post-2015 y deberíamos caracterizarla con compromisos sólidos”.

¿Falta agua?

La escasez de agua es un fenómeno no solo natural sino también causado por la acción del ser humano. Hay suficiente agua potable en el planeta para abastecer a 6.000 millones de personas, pero ésta está distribuida de forma irregular, se desperdicia, está contaminada y se gestiona de forma insostenible. Luchemos para cambiar esto.

¿Cuándo Se Acabará El Agua Potable En El Mundo? Investigadores Auguran Catástrofe Por Falta De Agua Potable En El Año 2050

Aunque científicos de todo el mundo han alertado durante décadas sobre la importancia de desarrollar estrategias para hacer frente a la escasez de agua en el mundo, un nuevo documento filtrado advierte que el tiempo se está agotando.
Un artículo publicado por el diario Inquisitr basado en un informe secreto filtrado por WikiLeaks y presuntamente redactado por ejecutivos de Nestlé alerta que antes del año 2050 los seres humanos podrían agotar los recursos de agua potable del planeta.
El reporte secreto indica que antes de 2025 un tercio de la población mundial tendría problemas de abastecimiento de agua, en tanto que la situación se volvería catastrófica para 2050.

El informe destaca que una de las principales razones para el problema del abastecimiento de agua en el mundo es la dieta concentrada en carne que se sigue en Occidente. Y es que para alimentar al ganado se necesitan toneladas de maíz, lo que requiere enormes cantidades de agua.
De esta forma, los autores del reporte advierten que de no modificar los hábitos alimenticios de la mayor parte del mundo, el vital líquido podría agotarse totalmente en toda la Tierra en el año 2050.
Dicha información presuntamente fue redactada por ejecutivos de la reconocida empresa alimenticia, sin embargo, no fue puesta a la luz hasta que fue filtrada por WikiLeaks.

Si todos los habitantes del planeta tuvieran los mismos hábitos alimenticios que el estadounidense medio, el agua potable se habría acabado ya en el año 2000, cuando el planeta alcanzó los 6,000 millones de habitantes”, se precisa en el informe.
El reporte alerta, además, que de seguir la tendencia mundial, las zonas con mayor afectación por la falta de agua serán Oriente Medio, el norte de la India, el norte de China y el oeste de los Estados Unidos.
“Nestlé cree que un tercio de la población mundial se verá afectada por la escasez de agua dulce en el año 2025, y la situación será cada vez más grave y potencialmente catastróficos a partir del año 2050”, se lee en el reporte, según cita The Inquisitr.

Garantizar agua para una población en crecimiento

En la actualidad, el 91% del mundo tiene acceso al agua potable y sólo el 68% tiene acceso a un baño en condiciones adecuadas. Sin embargo, con el constante y rápido crecimiento de la población, la cantidad de agua que se necesitará será cada vez mayor, y la dependencia a fuentes adicionales de agua también aumentará, sin mencionar su impacto en los presupuestos.

Esto ocurre especialmente en Latinoamérica, la región con mayor crecimiento urbano en el mundo. Si bien Brasil, Colombia y Perú son tres de los países con más agua dulce a nivel global, un porcentaje importante de la población aún no cuenta con servicios adecuados de agua potable y saneamiento.

El ahorro está en tus manos

En España se consume menos agua que hace 10 años. Son varios los informes que apuntan en esta dirección, entre ellos el estudio Aquae Papers 6. La reducción del consumo del agua en España: causas y tendencias, editado por la Fundación Aquae. Según sus cálculos entre 2007 y 2013 el consumo de agua potable en España se ha reducido en torno al 12%, en parte por la crisis, pero también porque la población ha alcanzado una mayor conciencia de ahorro.

Las innovaciones técnicas, los cambios demográficos, una mayor eficiencia en la red de abastecimiento, la reutilización del agua, las condiciones climáticas y la crisis económica son otros factores que han influido en la reducción del consumo.

Aunque el informe detalla el consumo de agua potable de Alicante y de los municipios del área metropolitana de Barcelona entre 2007-2013 sus autores aseguran que sus resultados son extrapolables al resto de España.

En las encuestas que realizaron a los grandes consumidores de agua (sector industrial) también se observó una tendencia a la baja. El 83% de los entrevistados afirmó que en los últimos cinco años había modificado la gestión del agua en su empresa con el fin de reducir el consumo de agua. En la mayoría de los casos los motivos del cambio de conducta fueron económicos (60%) aunque un 40% adujo razones de concienciación ambiental o reconoció la instalación de dispositivos y tecnologías más eficientes.

Los sistemas de grifería y los electrodomésticos han protagonizado las innovaciones técnicas más ahorradoras. Una lavadora o un lavavajillas más eficiente supone un ahorros de agua de entre el 40% y el 60% respecto a los modelos convencionales. Pero para elegirlos en el momento de compra se necesita que el consumidor tenga disposición e interés por ahorrar, una circunstancia que no hace más que aumentar en los países del llamado Primer Mundo desde mediados de los años 80 y que se ha traducido en cambios en los hábitos de higiene personal (no dejar el grifo abierto mientras te cepillas los dientes, por ejemplo) o en la rápida reparación de fugas o goteos de los grifos.

El envejecimiento de la población también favorece un menor consumo de agua. Las personas mayores son más conservadoras en sus hábitos de consumo de agua que los jóvenes. Se estima que una persona mayor de 65 años consume un 25% menos de agua que un adulto del segmento de edad anterior (menor de 65).

Pero al parecer el factor fundamental ha sido el impacto en el bolsillo de los excesos con el consumo de agua. El incremento de la factura final pagada por el usuario unido a una circunstancia de crisis económica y bajada del ingreso percápita ha hecho que muchas familias y empresas tomen medidas de ahorro. El informe asegura que las tarifas con precios progresivos que penalizan a partir de un determinado umbral de consumo favorecen la concienciación y el ahorro de agua.

Sin embargo, los expertos advierten de que muchas de las circunstancias que han favorecido el ahorro de agua pueden ser de “naturaleza reversible”. Es decir, la recuperación económica volverá a traer algunos de los malos hábitos que se corrigieron durante la crisis para cuidar el bolsillo.

Sin embargo, unos pequeños cambios de hábitos pueden tener un gran impacto en el ahorro sin suponer ni mucho menos una caída de la calidad de vida. Repasemos por parcelas de su vida qué puede usted seguir haciendo para consumir menos agua.

Los bosques contribuyen a saciar la sed urbana

La próxima vez que abra el grifo para llenar la cafetera de agua, recuerde que un bosque lo ha hecho posible. Puede que esté a 100 kilómetros de distancia —o más— de donde usted está sentado, pero lo más probable es que les deba su taza de café, al menos en parte, a los árboles que ayudaron a capturar el agua y a filtrarla en su largo viaje hacia el consumidor.

No se debe subestimar la importancia de los bosques respecto del ciclo del agua. Los bosques ralentizan el flujo de agua, que se infiltra gradualmente a través del suelo, garantizando un suministro estable todo el año, incluso durante las estaciones más secas. Al mismo tiempo, filtran el agua que entra en nuestros ríos, lagos, arroyos y aguas subterráneas, aumentando así la calidad de este recurso vital. La investigación en Burkina Faso ha demostrado cómo un solo árbol puede contribuir a la recarga de las aguas subterráneas: protege la evaporación del agua del suelo y su sistema radicular permite que el agua de lluvia se filtre más profundamente, suministrando así agua potable limpia y sana.

El vínculo profundo y esencial entre los bosques y el agua es el tema del Día Internacional de los Bosques de este año. En la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) queremos destacar la función fundamental que desempeñan los bosques en el suministro de agua de buena calidad para la creciente población mundial. Además de salvaguardar el suministro de agua de calidad, la ordenación forestal reduce la pobreza mediante la creación de puestos de trabajo, la producción de alimentos, la prevención de incendios forestales, la protección de cuencas hidrográficas y la prestación de otros servicios, tales como la eliminación de dióxido de carbono del aire que respiramos.

A nivel mundial, las cuencas hidrográficas y los humedales boscosos proporcionan un considerable 75% de nuestros recursos de agua dulce. Eso puede no ser sorprendente en zonas rurales. Pero piense en las grandes ciudades, como Bombay, Tokio, Bogotá y México, y pregúntese de dónde viene el agua. La verdad es que un tercio de las ciudades más grandes del mundo obtienen una importante cantidad de su agua potable de los bosques protegidos, y esta cifra seguirá aumentando a medida que los centros urbanos crezcan en tamaño y población. Tomemos el caso de Nueva York, una de las ciudades más densamente pobladas del planeta. Allí, dos sistemas forestales —repartidos en 5.180 kilómetros cuadrados y situados lejos, aguas arriba de la propia ciudad— suministran agua para nueve millones de personas, distribuyendo 4.900 millones de litros todos los días.

Como cualquier organismo vivo, los árboles transpiran, y al hacerlo, aumentan los niveles de humedad en el aire y en última instancia favorecen o propician la lluvia o la nieve. En promedio, el 40% de las precipitaciones sobre la tierra se origina a partir de la evapotranspiración —nombre dado a este proceso—de las plantas, incluyendo los árboles. En algunas zonas, la cifra es aún mayor. Por ejemplo, más del 70% de la pluviometría en la cuenca del Río de la Plata se origina a partir de la evapotranspiración de la selva amazónica.

Cuando se ordenan de manera sostenible, los bosques también contribuyen de manera significativa a reducir la erosión del suelo y el riesgo de deslizamientos de tierra y avalanchas, catástrofes naturales que a su vez pueden alterar las fuentes y suministros de agua dulce. También pueden reducir los efectos de las inundaciones y prevenir y reducir la salinidad de las tierras áridas y la desertificación. Mediante el almacenamiento del agua, los árboles pueden fortalecer la resiliencia frente a las sequías, que son uno de los síntomas más devastadores del cambio climático.

La señal es clara: la inversión en las políticas forestales e hídricas orientadas a la ordenación sostenible tiene un sólido sentido económico. Puestos a elegir entre una estrategia de protección de los recursos forestales o instalar una planta para el tratamiento de aguas para los consumidores, los encargados de la planificación de la ciudad de Nueva York se dieron cuenta rápidamente de que no había punto de comparación. El sistema artificial hubiera tenido un costo de entre 6.000 y 8.000 millones de dólares estadounidenses, con entre 300 y 500 millones anuales en costes de operación. El coste total de ordenar de manera sostenible dos bosques aguas arriba —a uno y otro lado del río Hudson— era muyinferior, menos de 1.500 millones de dólares estadounidenses.

Un ejemplo significativo del valor económico de los bosques como proveedores de agua dulce proviene de China. La función de almacenamiento de agua de sus bosques se estima en un billón de dólares estadounidenses. Es decir, tres veces el valor de la madera que contienen.

Asimismo, el valor de los bosques también puede medirse—y es el baremo más importante— en vidas humanas. En África, existen datos sólidos de que la deforestación intensiva que se lleva a cabo actualmente en el cinturón tropical central está produciendo un fuerte impacto en el suministro de agua en otras partes del continente, como Etiopía, en el Este. Como consecuencia, algunas poblaciones se han visto obligadas a emigrar de su tierra natal. Esto nos lleva a pensar que las decisiones inherentes a la ordenación forestal —o la falta de ellas— pueden tener un efecto devastador en las comunidades situadas a miles de kilómetros de distancia del lugar en el que se toman.

Verificar y reparar fugas en tuberías para evitar pérdidas

Otro de los grandes desafíos del agua y del saneamiento en América Latina es la baja calidad del servicio. Aunque las estadísticas muestran que una gran parte de la población tiene acceso a estos servicios, la realidad puede ser distinta.

Un porcentaje alto de cobertura no indica si el servicio es eficiente, lo cual sucede en casi todos los países. En diferentes lugares, el agua solo llega un par de horas a la semana y usualmente no es pura o de buena calidad. El problema principal es que gran parte del agua potable se pierde durante su transporte a los hogares, en las tuberías rotas o sin mantenimiento. Mejorar la calidad del servicio implicaría también determinar si el costo de las tarifas es suficiente para proveer un buen servicio a la vez que son acordes con los ingresos de los usuarios.

Una vez que el agua ha sido usada, debería seguir un tratamiento ya sea para regresar al medio ambiente o para su posterior reutilización. Sin embargo, en toda la región, aún el 70% de las aguas residuales se arroja al medio ambiente sin recibir un tratamiento adecuado

LAS OLAS DE PENICHE

Os cavaleiros das ondas, los caballeros de las olas, tienen en Peniche una cita anual con la única prueba ibérica de la liga mundial de surf. Este pueblecito al norte de Lisboa, que hace años sufría el desmantelamiento de las fábricas de pescado, hoy ha renacido gracias a la economía de la ola, como le gusta decir a su avispado alcalde, José Correia. Gracias a los surfistas, los hoteles se llenan en octubre, se abren restaurantes japoneses, se recupera la industria conservera y se prepara un parque de olas artificiales.

La economía de la ola ha atraído a la empresa australiana Bombora, que va a invertir 120 millones de euros para crear energía con las famosas olas de Peniche. Bombora instalará a 700 metros de la costa y a 10 metros de profundidad, unos conversores -tubos de cemento de 60 metros-, instalados a lo largo de 2,5 kilómetros, que tendrán una capacidad de 60 megawatios. El primer conversor se instala el próximo año con una potencia de 1,5 megawatios; durante seis meses será analizado el rendimiento y el impacto ambiental. El coste de la electricidad producida aquí será en 2023 igual al de las otras fuentes de energías naturales.

También la finlandesa AW Energy busca energía en las olas de Peniche. Ha invertido 22 millones de euros, pero en lugar de tubos submarinos instala 16 paneles que oscilan con las corrientes. Su potencia es menor (350 kilowatios cada uno), pero también más barato. La empresa Eneólica ha empezado a comercializar la energía producida por las olas.

AW Energy prevé mejorar los paneles hasta alcanzar una producción de 11,4 megawatios por hora al año, suficiente para abastecer a una comunidad de 5.500 habitaciones y 16.500 personas.

América Latina: mucha agua, pero mal repartida La seguridad hídrica es clave para desatar el potencial productivo de la región

América Latina tiene el privilegio de ser una de las regiones con mayores recursos hídricos del mundo, algo que por sí mismo supone una ventaja competitiva para enfrentar los grandes desafíos globales en los próximos años, como son la seguridad alimentaria, la implementación de energías renovables o la erradicación de la pobreza.

Que partimos de una posición ventajosa es más que evidente: la región alberga la tercera parte del agua dulce del planeta; cada habitante dispone de 60 metros cúbicos de agua al día -la media global es de sólo 16 metros cúbicos-; y tenemos el 28% de la tierra con potencial para la agricultura.

Pero para sacar el máximo partido a esta situación, primero deberemos lograr la “seguridad hídrica”, es decir, una gestión eficiente de los recursos hídricos que impulse la productividad y garantice que todos los latinoamericanos tengan un acceso seguro a servicios de agua y saneamiento, incluyendo la prevención, adaptación y mitigación de eventos climáticos extremos como sequías e inundaciones.

En líneas generales la región tiene mucho camino por recorrer para lograr la seguridad hídrica. Un buen ejemplo lo encontramos en el ámbito de la agricultura. Para 2050 la población mundial llegará a los 9.000 millones de habitantes y la producción de alimentos deberá aumentar un 60%. En este escenario, la exportación de productos de la región permitirá compensar el déficit de agua y tierra de muchos países importadores, algo que convertirá a Latinoamérica en un actor clave para la seguridad alimentaria global.

Para desarrollar este potencial será imprescindible reforzar las instituciones que gestionan los recursos hídricos y, al mismo tiempo, incorporar masivamente nuevas tecnologías, como el riego de precisión o el uso de drones para el seguimiento de la humedad de los cultivos. Adicionalmente, América Latina debe realizar grandes inversiones para mejorar sus infraestructuras de regadío, algo necesario para aumentar la productividad del agua.

Con todo esto, no es osado afirmar que América Latina puede convertirse en una de las principales potencias agrícolas si se gestionan eficientemente los recursos hídricos.

Por otro lado, el rápido proceso de urbanización que la región ha experimentado desde los años setenta plantea importantes desafíos para avanzar en materia de seguridad hídrica. Entre ellos, ofrecer agua potable a todos los ciudadanos (uno de cada cuatro latinoamericanos no tiene acceso servicios de agua o saneamiento), especialmente los que viven en pequeñas ciudades, zonas rurales y zonas marginales de grandes ciudades. La brecha en los servicios de agua y saneamiento podría cerrarse si la región invierte anualmente el 0,3% del PIB hasta el 2030, según un informe reciente.

Esta problemática podría agravarse por el cambio climático, que no solo afectará a las fuentes de abastecimiento de agua sino que también provocará cambios en el régimen de lluvias y generará escasez en algunas zonas de la región, hecho que amenaza con reducir el rendimiento agrícola.

El agua de la región también puede contribuir a la implementación de energías renovables, especialmente a través de la hidroelectricidad. Mientras que a nivel global las renovables generan el 20% de la energía eléctrica y el 13% del consumo general de energía, en América Latina estas cifras casi se triplican, llegando a suponer el 66% de la generación y el 30% del consumo total, según la Agencia Internacional de Electricidad. Además, solo hemos desarrollado el 26% del potencial hidroeléctrico económicamente explotable.

A pesar de que afrontamos amplios retos, las metas están claras. Y para que se cumplan será imprescindible que gobiernos, sector privado, sociedad civil y organismos multilaterales trabajemos juntos y coordinados, y nos comprometamos con movilizar los recursos financieros necesarios, a escala regional e internacional.

En este sentido, CAF -banco de desarrollo de América Latina- se convirtió en 2015 en uno de los gobernadores del Consejo Mundial del Agua, un organismo que construye compromiso político y promueve acciones para resolver los retos de la buena gestión hídrica a todos los niveles. Esta posición garantiza que las experiencias y los retos del sector hídrico de la región estén representadas en el panorama internacional y, paralelamente, acerca a la región los casos internacionales exitosos.

Estamos ante una oportunidad de oro: si gestionamos los recursos hídricos eficientemente lograremos una posición geopolítica envidiable y, lo más importante, garantizaremos que todos los latinoamericanos puedan acceder a servicios de agua de calidad, contribuyendo finalmente al bienestar de la población y a la reducción de la pobreza.

Y por si esto fuera poco, a nivel económico las inversiones en el sector hídrico ofrecerían el impulso que la región necesita para entrar en la liga de las economías más avanzadas, y supondrían un estímulo para superar el clima de desaceleración que se vive actualmente en América Latina.

Baños dignos al alcance de las familias

Sin un baño en correcto estado, las familias seguirán expuestas a problemas de salud. Pero contar con uno en casa tiene un alto grado de complejidad. A diferencia de un celular o un televisor, los baños no se pueden comprar listos para usar ni tienen una línea de orientación al consumidor. A esto se suma el elevado costo que supone la construcción de un baño, a la vez que la falta de financiamiento restringe las posibilidades de muchas familias.

Dar respuesta a esta compleja situación requiere de la participación no sólo de los gobiernos. La empresa privada también juega un rol fundamental. En Perú, donde uno de cada cuatro habitantes no cuenta con un inodoro en condiciones adecuadas, el proyecto MiBaño, una iniciativa del sector privado y del Banco Mundial encabezada por la Sociedad Nacional de Industrias del Perú, promueve el saneamiento en todo el país a través de baños prefabricados y completos que se pueden comprar prácticamente listos para usar.