Archivo mensual: abril 2016

El agua dulce.

El agua dulce es el recurso más importante para la humanidad, transversales de todas las actividades sociales, económicas y ambientales. Es una condición para toda la vida en nuestro planeta, una habilitación o factor limitante para cualquier desarrollo social y tecnológico, una posible fuente de bienestar o la miseria, la cooperación o el conflicto.

Para lograr la seguridad del agua, hay que proteger los sistemas hídricos vulnerables, mitigar los efectos de los peligros relacionados con el agua, como inundaciones y sequías, salvaguardar el acceso a las funciones y los servicios de agua y gestionar los recursos hídricos de manera integrada y equitativa.

La UNESCO trabaja para construir la base de conocimientos científicos para ayudar a los países a gestionar sus recursos hídricos de manera sostenible a través del Programa Hidrológico Internacional (PHI), a través de liderar el Informe sobre el Desarrollo de las Naciones Unidas a nivel mundial del agua, a través del Instituto UNESCO-IHE para la Educación relativa al Agua en Delft en los Países Bajos, a través de más de 20 centros de investigación afiliados en el agua de todo el mundo ya través de una serie de Cátedras relacionadas con el agua.

El saneamiento, asignatura pendiente

En el terreno del saneamiento, sólo la mitad de la población de países en desarrollo cuenta con un baño, una letrina o un pozo séptico, y en los últimos años los mayores progresos se han registrado en África del norte y en regiones del este y sudeste asiático.

De los 2.600 millones de personas que actualmente no cuentan con ningún servicio de saneamiento (las previsiones indican que al ritmo actual serán 2.700 millones en 2015 por el crecimiento demográfico), una gran parte están concentradas en el sur de Asia y en África subsahariana.

Según estos resultados, el mundo alcanzará el Objetivo de Desarrollo del Milenio relativo a recortar a la mitad el número de personas sin acceso al agua potable para 2025, pero fracasará en un objetivo similar que se había trazado en cuanto a servicios de saneamiento.

EL AGUA Y LA CONTAMINACION.

La calidad del agua de diferentes procedencias es muy variable. La precipitación absorbe gases de la atmósfera y elimina partículas del aire. Cuando llega al suelo puede convertirse en escorrentía superficial o penetrar en el suelo. El agua de superficie fluye por canales cada vez más grandes hacia estanques, lagos y ríos, hasta que una parte llega al mar. En su curso, el agua de superficie recoge partículas orgánicas y minerales, bacterias y otros microorganismos, así como sales y otras sustancias solubles. El agua de los lagos y pantanos a veces adquiere olores, sabores y colores debido a la presencia de algas y otros organismos y a la descomposición de la vegetación.

Desde tiempos inmemoriales, los metales pesados de la minería y los agentes patógenos de las ciudades han causado una contaminación grave, aunque localizada. Desde la revolución industrial, los problemas de contaminación del agua han adquirido dimensiones primero regionales, luego continentales y por último mundiales. Mucha agua se contamina en los usos industriales, agrícolas o domésticos. La minería es la principal causa de contaminación con metales, y otras industrias contribuyen a la acidificación. La intensificación de las actividades agrícolas ha provocado la contaminación de las aguas subterráneas con fertilizantes y otros productos químicos. Además, los proyectos de riego originan, con frecuencia, un rápido aumento de los niveles freáticos, lo que da lugar al anegamiento y la salinización del suelo.

Desde 1977, el Sistema mundial de vigilancia del medio ambiente (SIMUVIMA) del PNUMA y la OMS está colaborando con la Unesco y la OMM para establecer una red mundial de vigilancia de la calidad del agua. Mediante el seguimiento de más de 50 variables, se obtiene información sobre la idoneidad del agua para el consumo humano y para el uso agrícola, comercial e industrial. Estudios recientes han indicado que los principales contaminantes del agua son los residuos líquidos, los nutrientes, los metales tóxicos y los productos químicos industriales y agrícolas.

Algunas de las conclusiones que se pueden sacar de la evaluación del SIMUVIMA son las siguientes: la naturaleza y el grado de la contaminación del agua dulce dependen en gran medida del desarrollo socioeconómico; los contaminantes más comunes del agua son las materias orgánicas de las aguas servidas domésticas, los desechos municipales y los efluentes agroindustriales; y los altos niveles de nitrato hallados en el agua en Europa occidental y los Estados Unidos son consecuencia de los fertilizantes y abonos nitrogenados que se utilizan en la agricultura intensiva. La evaluación del SIMUVIMA también reveló un espectacular aumento del empleo de fertilizantes en los países en desarrollo, sobre todo en las zonas en que el riego intensivo permite el cultivo doble o triple.

Otros problemas que se destacan en el informe del SIMUVIMA son la deforestación, la eutroficación, las partículas en suspensión y la salinidad.

La deforestación, es decir, el aclareo de tierras para la agricultura y el desarrollo urbano, conduce a menudo a la contaminación del agua. Cuando el suelo es despojado de la cubierta vegetal que lo protege, queda expuesto a la erosión. Esta, a su vez, da lugar a un aumento de la turbidez del agua, a causa de la mayor cantidad de materia en suspensión, a la lixiviación de nutrientes y a una merma de la capacidad de retención de agua del suelo. Otro aspecto que preocupa es la destrucción de los pantanos, que arrasa con el hábitat de muchas especies y suprime los mecanismos naturales de filtración, permitiendo así que muchos contaminantes comunes lleguen a las fuentes de abastecimiento de agua.

La eutroficación es el enriquecimiento de las aguas con nutrientes, especialmente fósforo y nitrógeno. Puede dar lugar a un mayor crecimiento vegetal y a la reducción de los niveles de oxígeno a medida que ese material vegetal se descompone. No siempre es un problema provocado por el hombre, pero con frecuencia está relacionado con los residuos orgánicos y la escorrentía agrícola. Hoy día, entre el 30 y el 40 por ciento de los lagos y embalses del mundo son eutróficos. Aunque no todas las intervenciones han dado buenos resultados, la eutroficación puede ser reversible si se aplican estrategias a mediano o largo plazo. Las leyes y medidas adoptadas para reducir los tripolifosfatos (utilizados sobre todo en los detergentes) y para eliminar el fósforo de las aguas residuales han tenido efectos positivos.

Las partículas en suspensión son materiales que flotan en el agua. Proceden de tres fuentes principales: la erosión natural del suelo, la materia que se forma orgánicamente dentro de la masa de agua y los materiales producidos como consecuencia de la actividad humana. Las partículas en suspensión se asientan en el lecho de sedimentación y forman depósitos en ríos, lagos, deltas y estuarios. En lechos de lagos se han descubierto restos de partículas en suspensión originadas por el hombre en los tiempos de los romanos y los mayas, de lo que se deduce que ésta fue una de las primeras formas de contaminación del agua. La construcción de represas reduce la cantidad de partículas en suspensión que fluye por los ríos hasta los océanos, porque los embalses actúan como verdaderas sentinas para tales partículas. Se estima que el 10 por ciento de la descarga total de estas partículas al mar queda atrapado en los embalses; alrededor del 25 por ciento del agua que actualmente fluye a los océanos ha estado almacenada previamente en un embalse. La construcción de diques puede modificar también considerablemente la calidad del agua. El agua que sale de los embalses no sólo tiene menor cantidad de partículas en suspensión; también contiene menos nutrientes y suele ser más salina, lo que tiene efectos perjudiciales para la agricultura y la pesca río abajo.

La salinidad es una forma importante y generalizada de contaminación del agua dulce, sobre todo en zonas áridas y semiáridas y en algunas regiones costeras. La causa principal de la salinización es el efecto combinado de un drenaje insuficiente y altas tasas de evaporación, que elevan la concentración de sales en las tierras regadas. La salinidad puede reducir la productividad de los cultivos de regadío, y también es perjudicial para los usos industriales y domésticos del agua. No se trata de un fenómeno nuevo; hace unos 6 000 años, la salinización del suelo y las aguas de la llanura aluvial de los ríos Tigris y Eufrates contribuyó a la decadencia de la civilización mesopotámica. El área mundial bruta de tierras de regadío se estima en 270 millones de hectáreas. De ellas, entre 20 y 30 millones están gravemente afectadas por la salinidad, mientras que otros 60 a 80 millones lo están parcialmente. El anegamiento del suelo, que agrava el problema de la salinidad, suele ser consecuencia del riego excesivo y de la falta de sistemas de drenaje adecuados. La escorrentía de las zonas agrícolas fertilizadas con abonos y productos químicos contamina los cursos de agua y las aguas freáticas, aumentando los niveles de nutrientes.

El actual nivel de contaminación de las aguas justifica la adopción de medidas para evitar que los recursos hídricos se sigan deteriorando. Se requieren medidas más severas en la ordenación de los recursos hídricos, el tratamiento de las aguas residuales y el abastecimiento público de agua salubre. Tanto los países en desarrollo como los desarrollados deberían controlar y reglamentar el tratamiento y reciclaje de los efluentes industriales, y desplegar esfuerzos para sustituir los productos dañinos y prohibir los plaguicidas peligrosos.

Está plenamente demostrado que el consumo de agua en los hogares y en las industrias puede reducirse en al menos un 20 ó 30 por ciento si se adoptan los debidos instrumentos de reglamentación y de política (tarifas, cupos, pagos por la extracción de aguas freáticas). Con una legislación que frene la contaminación y con incentivos económicos (tarifas del agua basadas en los costos económicos, pagos por la descarga de aguas residuales y préstamos a bajos tipos de interés para instalar plantas de tratamiento de las aguas servidas) puede fomentarse el reciclaje o la reutilización del agua en las industrias, obteniéndose así el doble beneficio de aumentar la disponibilidad de agua limpia y reducir la demanda. En la agricultura de regadío pueden realizarse economías análogas invirtiendo en el revestimiento de los canales, promoviendo los cultivos que requieren menor cantidad de agua (mediante los precios relativos de los productos) y elevando las tarifas de riego.

Fuente: PNUMA. 1991. Freshwater pollution. UNEP/GEMS Environmental Library, N° 6. Nairobi.

La utilización mundial del agua.

En las civilizaciones primitivas de Asia, Africa y América Latina tuvieron lugar los primeros esfuerzos cooperativos para desarrollar la agricultura de regadío en los valles de los ríos. Gracias a las técnicas de riego, estas sociedades llegaron a controlar y manipular las fuentes naturales de agua para mejorar la producción agrícola, consiguiendo asegurarse, en muchos casos, un suministro abundante de alimentos. Así nacieron las primeras aldeas agrícolas estables, la división del trabajo y los excedentes económicos.

Aún se discute si la tecnología del riego facilitó el control político y el desarrollo del estado, o si fue el desarrollo político el que condujo al progreso de la tecnología. Sin embargo, nadie pone en duda la existencia de un nexo entre el desarrollo y el control sobre el uso del agua. En el mundo actual, la agricultura sigue consumiendo la mayor parte del agua. A nivel mundial, absorbe alrededor del 70 por ciento de la extracción total de agua. El restante 30 por ciento corresponde a los usos domésticos e industriales11.

11 Los usos domésticos comprenden los suministros de agua potable, el consumo en casas particulares y establecimientos comerciales, los servicios públicos y los suministros municipales.
Los usos del agua varían mucho según el acceso, la cantidad, la calidad y las condiciones socioeconómicas. El Cuadro 9 muestra que el consumo agrícola de agua es mayor, como proporción de la utilización total, en los países de bajos ingresos (el 91 por ciento) que en el grupo de altos ingresos (el 39 por ciento). Sin embargo, si se calcula por habitante, los países de altos ingresos utilizan más agua para fines agrícolas que los de ingresos bajos.
CUADRO 9
Utilización sectorial de agua por grupos de ingresos

Grupo de ingresos Utilización anual por persona Utilización por sectores
Agric. Ind. Dom.
(m3) (%)
Bajos ingresos 386 91 5 4
Ingresos medianos 453 69 18 13
Altos ingresos 1.167 39 47 14
Fuente: Banco Mundial. 1992. Informe sobre el desarrollo mundial 1992, basado en datos del Instituto Mundial sobre Recursos.

En total, el consumo mundial de agua se ha casi decuplicado en un siglo. La proporción correspondiente a la agricultura, que ascendía al 90 por ciento en el año 1900, habrá disminuido, según las estimaciones, a un 62 por ciento para el año 2000. Durante el mismo período, el consumo industrial habrá crecido de un 6 a un 25 por ciento, y el urbano del 2 a casi el 9 por ciento. En el año 2000 se estará utilizando alrededor del 35 por ciento de los suministros de agua disponibles, en comparación con menos del 5 por ciento a principios de siglo.

Los requisitos de cantidad y calidad del agua también difieren mucho según el tipo de uso. Las necesidades netas de la agricultura son especialmente grandes en relación con las de otros sectores. Por ejemplo, 15 000 m3 de agua bastan normalmente para regar 1 hectárea de arroz. Esta misma cantidad permite cubrir las necesidades de 100 nómadas y 450 cabezas de ganado durante tres años; o de 100 hogares rurales conectados a un sistema de distribución durante cuatro años; o de 100 familias urbanas durante dos años; o de 100 huéspedes de un hotel de lujo por 55 días.

El agua como recurso estratégico.

El agua, aún cuando es abundante, no suele permanecer ajena al dominio de la política. Las legislaciones nacionales y las normas consuetudinarias pueden ayudar a resolver las disputas relativas al agua a nivel de los países y aldeas, pero el derecho internacional no ha evolucionado con la rapidez necesaria para enfrentar el creciente número de conflictos relativos al agua que afectan a numerosos países y regiones. En 1989, el entonces Ministro de Relaciones Exteriores de Egipto, Sr. Boutros-Ghali, declaró: «La seguridad nacional de Egipto está en manos de los otros ocho países africanos de la cuenca del Nilo»14. Como Postel señala, la declaración del Sr. Boutros-Ghali pone de manifiesto la importancia del agua para la economía egipcia, así como la ventaja de que gozan los países situados río arriba con respecto a sus vecinos de los territorios aguas abajo.

El valor creciente del agua, la preocupación por su cantidad y calidad, y los problemas de acceso y denegación han dado origen al concepto de geopolítica del recurso o «hidropolítica». Dentro de este marco, el agua se convierte en un recurso estratégico, tal como lo son el petróleo y algunos minerales. Su creciente escasez y valor no harán sino intensificar el predominio de la hidropolítica y la frecuencia de los conflictos internacionales a este respecto.
Diversos países dependen fundamentalmente, en lo que respecta al agua, del caudal de ríos procedentes de otras naciones. Botswana, Bulgaria, Camboya, el Congo, Egipto, Gambia, Hungría, Luxemburgo, Mauritania, los Países Bajos, la República Arabe Siria, Rumania y el Sudán reciben más del 75 por ciento de sus suministros totales de agua de ríos procedentes de países vecinos. Más del 40 por ciento de la población mundial vive en cuencas fluviales compartidas por dos o más países.

Junto con las tierras y las fuentes de energía, el agua ha sido objeto de innumerables disputas y, en casos extremos, incluso de guerras. La división de las aguas del Indo y sus afluentes entre la India y el Pakistán brindó una saludable y ejemplarizadora advertencia. En los primeros años de la independencia, la guerra pudo ser evitada en el último momento mediante un acuerdo vinculante, respaldado por una masiva ayuda internacional, en virtud del cual se construyeron dos enormes embalses y un sistema de canales. De esta manera se pudo encauzar agua hacia las zonas del Pakistán que quedaron privadas de ella cuando algunos de los afluentes del Indo fueron desviados hacia territorio indio.

Los costos para todas las partes del acuerdo fueron ingentes, pero ciertamente menores que los costos humanos y financieros que habría entrañado un conflicto. Muchos otros ríos internacionales, entre ellos el Nilo, el Eufrates, el Ganges y el Mekong, son probables focos de litigios. El futuro de las aguas del Jordán ya es un componente esencial de las conversaciones de paz de la región, y constituye un buen ejemplo de lo compleja que puede ser la hidropolítica. El hecho de que los recursos de aguas freáticas también estén incluidos en las conversaciones añade al problema otra dimensión o dificultad más.

El agua y la salud.

Dos de los aspectos del abastecimiento doméstico de agua que más preocupan a los encargados de la formulación de políticas son el acceso del agua y la salud. En el mundo, cerca de 1 000 millones de personas carecen de agua potable. La facilitación del acceso al agua salubre mejora considerablemente la situación sanitaria. La higiene personal aumenta cuando la disponibilidad de agua supera los 50 litros diarios (lo que por lo general significa que el agua llega a la casa o al patio por una red de abastecimiento). Asimismo, se estima que 1 700 millones de personas no cuentan con servicios de saneamiento adecuados. La falta de recogida y tratamiento de las aguas residuales es una importante fuente de contaminación de las aguas superficiales y subterráneas.

El personal de salud distingue cinco categorías de enfermedades de origen hídrico: i) las enfermedades transmitidas por el agua (fiebre tifoidea, cólera, disentería, gastroenteritis y hepatitis infecciosa); ii) las infecciones vinculadas a la falta de higiene en la piel y los ojos (tracoma, sarna, pian, lepra, conjuntivitis y úlceras); iii) las enfermedades que se transmiten por contacto con el agua (esquistosomiasis y dracunculosis; iv) las afecciones transmitidas por insectos relacionados con el agua, como los mosquitos y los simúlidos; y v) las infecciones causadas por el saneamiento insuficiente (anquilostomiasis).

En el Informe sobre el Desarrollo Mundial del Banco Mundial se estima que el acceso al agua salubre y a un saneamiento adecuado podría reducir anualmente en 2 millones el número de defunciones por diarrea entre los niños de corta edad y en 200 millones los episodios de enfermedades diarreicas.

El acuifero Guaraní.

El acuífero posee 132 millones de años. Sus orígenes se remontan a cuando Africa y América aún se encontraban unidas. Su extensión tiene las conocidas dimensiones del continente americano: 1.190.000 kilómetros cuadrados, una superficie más grande que la de España, Francia y Portugal juntas. Es conocido como el Gigante del MERCOSUR porque este inmenso reservorio de agua pura se extiende desde el pantanal en el norte de Brasil, ocupa parte de Paraguay y Uruguay y finaliza en la pampa Argentina. Incluso se sospecha que, a enormes profundidades, el acuífero se encuentra conectado con los lagos de la Patagonia. El volumen total del agua almacenada es inmenso. El volumen explotable en la actualidad es de 40 a 80 kilómetros cúbicos, una cifra equivalente a cuatro veces la demanda total anual de la Argentina.

La investigación sobre el Sistema Acuífero Guaraní (SAG) estuvo, hasta 1997, a cargo de la Universidad de Santa Fe y Buenos Aires, de la Universidad de Uruguay y de varias Universidades Públicas Brasileras. Pero a partir de esa fecha paso a ser parte de un proyecto financiado por el Banco Mundial y todo se tiño de sospechas.

En la Argentina, a través de un estudio realizado por Elsa Bruzzone se llegó a una preocupante conclusión: La cíclica presencia del Comandante del Ejército Sur de EEUU, en la Triple Frontera -Brasil, Paraguay, Argentina-, la declaración del Departamento de Estado y los rumores de que allí habría terroristas tiene un objetivo el control del Sistema Acuífero Guaraní (SAG), un verdadero océano de agua potable subterráneo que tiene allí su principal punto de recarga.
Brasil, también puso el grito en el cielo, al declarar a través de Aurelio García que: EEUU puso al Banco Mundial y a la Organización de Estados Americanos al frente de un proyecto que busca detectar la magnitud del recurso, asegurarse su uso de manera sustentable, evitar la contaminación y mantener un control permanente hasta cuando lo considere conveniente.

Quienes defienden la iniciativa de la Organización de Estados Americanos aseguran que por falta de dinero en las Universidades, se busco el apoyo de aportes provenientes del GEF, un fondo donde todos los países del mundo ponen dinero para desarrollar estudios y proyectos ambientales. Se presentó un buen proyecto y este fue aprobado, lo que significa que de alguna manera se están recuperando el dinero invertido en aquel fondo. El Banco Mundial maneja el aporte. Es como el operador de cuenta de un banco.

El alcance del problema del agua no sólo apunta al bolsillo de cualquier consumidor, sino que es una estocada al estómago del fundamentalismo de mercado imperante en la aldea global, por lo cual todo tiene precio y con mayor razón lo que es escaso. La revista Fortune expresó: El agua promete ser en el siglo XXI lo que fue el petróleo para el siglo XX, el bien precioso que determina la riqueza de las naciones. Sin embargo, 160 gobiernos reunidos en La Haya -Holanda- en el 2000 acordaron definir el agua como una necesidad humana y no como un derecho del hombre. No es pura semántica… Un derecho no se compra.

El gran problema del mundo sera el agua.

Este recurso es un bien tan necesario que podría pasar a ser objeto de peleas políticas, si se lo observa sólo como un negocio: represas, canales de irrigación, tecnologías de purificación y de desalinización, sistemas de alcantarillado y tratamientos de aguas residuales. No debe olvidarse el embotellamiento del agua, puesto que es un negocio que supera en ganancias a la industria farmacéutica.

El origen de esta comercialización del agua habría que buscarla en noviembre de 2001, cuando los recursos naturales al igual que la salud y la educación, empezaron a ser objeto de negociaciones en la OMC (Organización Mundial de Comercio). La meta final es la liberalización de los servicios públicos para el 2005. Esto que suena árido y aburrido, puede simplificarse: lo que hasta ahora era regulado por los estados, pasará a ser mercado de libre comercio.

Dentro de este contexto, existen dos escenarios probables:

La apropiación territorial:
Esto podría realizarse mediante la compra de tierras con recursos naturales (agua, biodiversidad), tampoco se descarta un conflicto militar. Esta última hipótesis, nos transporta a la última guerra en Irak (Marzo 2003) y la apropiación de las grandes petroleras estadounidenses de los recursos iraquíes. No se descarta que con esa guerra hayan querido controlar los recursos hídricos de los ríos Eufrates y Tigris… ríos caudalosos en una de las zonas más áridas del planeta.
La privatización del agua:
En los últimos tiempos, las grandes corporaciones han pasado a controlar el agua en gran parte del planeta y se especula que en los próximos años, unas pocas empresas privadas poseerán el control monopólico de casi el 75% de este recurso vital para la vida en el planeta.
Los gobiernos de todo el mundo -incluido de países desarrollados- están abdicando de su responsabilidad de tutela de los recursos naturales a favor de las empresas, según ellos, para mejorar la provisión del servicio. Las grandes corporaciones no son muchas. Las francesas Vivendi y Suez (clasificadas en los puestos 51 y 99 respectivamente en el Global Fortune 500 de 2001). La alemana RWE (en el puesto 53), que adquirió dos importantes empresas de agua, Thames Water en el Reino Unido y American Water Works, en Estados Unidos de Norteamérica. La intervención privada dio pie, en algunos lugares a un aumento exagerado del costo del agua. En la Provincia de Tucumán – Argentina-, la empresa Vivendi enfrentó la furia popular y en Sudáfrica la empresa concesionada con el suministro no tuvo problemas en cerrar la canilla de un 80% de los pobladores de Alexandra Township por falta de pago.

El Banco Mundial juega un papel clave, fomentando las privatizaciones -prestando dinero para las reformas en el sistema de agua-, invirtiendo y finalmente como juez en caso de conflicto entre los inversionistas y los Estados.

Mientras poblaciones no tienen acceso a la salubridad, grandes corporaciones venden agua pura embotellada para subsanar el mal. Entre 1970 y 2000, la venta del agua creció más de 80 veces. En 1970 se vendieron en el mundo mil millones de litros. En 2000, 84 mil millones. Las ganancias fueron de 2.2 mil millones de dólares.

Los acuiferos mas grandes del mundo.

Los acuíferos más grandes que se conocen son:

Acuífero de Areniscas de Nubia con un volumen de 75 mil millones de metros cúbicos.
Acuífero del Norte del Sahara con un volumen de 60 mil millones de metros cúbicos.
Sistema acuífero Guaraní con un volumen de 37 mil millones de metros cúbicos.
Gran Cuenca Artesiana con un volumen de 20 mil millones de metros cúbicos.
Acuífero Altas Planicies con un volumen de 15 mil millones de metros cúbicos.
Acuífero del Norte de China con un volumen de 5 mil millones de metros cúbicos.

El problema no es la falta de agua dulce potable sino, más bien, la mala gestión y distribución de los recursos hídricos y sus métodos.

Más de 2.200 millones de habitantes de los países subdesarrollados, la mayoría niños, mueren todos los años de enfermedades asociadas con la falta de agua potable, saneamiento adecuado e higiene. Además, casi la mitad de los habitantes de los países en desarrollo sufren enfermedades provocadas, directa o indirectamente, por el consumo de agua o alimentos contaminados, o por los organismos causantes de enfermedades que se desarrollan en el agua. Con suministros suficientes de agua potable y saneamiento adecuado, la incidencia de algunas enfermedades y la muerte podrían reducirse hasta un 75 por ciento.

La mayoría de las regiones, el problema no es la falta de agua dulce potable sino, más bien, la mala gestión y distribución de los recursos hídricos y sus métodos. La mayor parte del agua dulce se utiliza para la agricultura, mientras que una cantidad sustancial se pierde en el proceso de riego. La mayoría de los sistemas de riego funcionan de manera ineficiente, por lo que se pierde aproximadamente el 60 por ciento del agua que se extrae, que se evapora o vuelve al cauce de los ríos o a los acuíferos subterráneos. Los métodos de riego ineficiente entraña sus propios riesgos para la salud: el anegamiento de algunas zonas de Asia Meridional es el determinante fundamental de la transmisión de la malaria, situación que se reitera en muchas otras partes del mundo.

Casi la mitad del agua de los sistemas de suministro de agua potable de los países en desarrollo se pierden por filtraciones, conexiones ilícitas y vandalismo. A medida que la población crece y aumentan los ingresos se necesita más agua, que se transforma en un elemento esencial para el desarrollo.

En algunas zonas, la extracción del agua ha tenido consecuencias devastadoras en el ambiente. La capa freática de muchas regiones del mundo se reducen constantemente y algunos ríos, como el Colorado en los Estados Unidos y el Amarillo en China, se secan con frecuencia antes de llegar al mar. En China, las capas freáticas acuíferas del norte han descendido treinta y siete metros en treinta años y, desde 1990 desciende un metro y medio cada año. El mar interior de Aral, en Asia Central, ya ha perdido la mitad de su extensión. El lago Chad era hace tiempo el sexto lago más grande del mundo, en la actualidad ha perdido casi el 90% de su superficie y esta agonizando.