¿Es toda el agua igual de saludable?

Sí. Fría o caliente, con gas, mineral o del grifo, todas son igual de saludables. Según la cantidad de cal que contiene, el agua corriente puede ser dura o blanda. La dura proviene de depósitos subterráneos situados en suelos calcáreos, lo que eleva sus niveles de cal y magnesio, lo que le otorga peor sabor. La blanda procede de aguas superficiales y de pozos y su proporción en sales es más baja.

Sin embargo, la OMS no ha emitido una recomendación sobre el nivel de dureza óptimo para el consumo humano. Poco importa la temperatura a la que se tome, excepto el agua con gas, que hay que beber fría. “La presencia de burbujas de carbónico disminuye con el calor. Por tanto, su temperatura recomendable está entre 6 y 8ºC”, explica Jordi Oliver-Rodés, en cuyo laboratorio se analizan las principales marcas de agua embotellada de España. Este gas tiene el efecto probado de calmar la sed, porque actúa sobre las terminaciones nerviosas de la mucosa de la cavidad bucal, que son las que están implicadas en este mecanismo esencial.

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