Archivo diario: 24 de mayo de 2015

AHORA LA ECONOMÍA CIRCULAR

Ya sabemos que todo va por modas, gustos y/o manías y cada vez estamos oyendo más el término de economía circular, pues para todos mis lectores les voy a comentar en qué consiste este término usado cada vez más habitualmente.

«Una Europa que utilice eficazmente los recursos» es una de las siete iniciativas emblemáticas que forman parte de la estrategia Europa 2020 que pretende generar un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. Actualmente es la principal estrategia de Europa para generar crecimiento y empleo, con el respaldo del Parlamento Europeo y el Consejo Europeo.

Esta iniciativa emblemática pretende crear un marco político destinado a apoyar el cambio a una economía eficiente en el uso de los recursos y de baja emisión de carbono que nos ayude a:

–   mejorar los resultados económicos al tiempo que se reduce el uso de los recursos;

–   identificar y crear nuevas oportunidades de crecimiento económico e impulsar la innovación y la competitividad de la UE;

–   garantizar la seguridad del suministro de recursos esenciales;

–   luchar contra el cambio climático y limitar los impactos medioambientales del uso de los recursos.

Esta iniciativa emblemática ofrece un marco de medidas a largo plazo y, de manera coherente, otras a medio plazo entre las cuales ya está identificada una estrategia destinada a convertir a la UE en una «economía circular» basada en una sociedad del reciclado a fin de reducir la producción de residuos y utilizarlos como recursos.

La economía circular es un concepto económico que se incluye en el marco del desarrollo sostenible y cuyo objetivo es la producción de bienes y servicios al tiempo que reduce el consumo y el desperdicio de materias primas, agua y fuentes de energía. Se trata de implementar una nueva economía, circular -no lineal-, basada en el principio de «cerrar el ciclo de vida» de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía.

  • Aspectos de la economía circular

La economía circular es la intersección de los aspectos ambientales y económicos.

El sistema lineal de nuestra economía (extracción, fabricación, utilización y eliminación) ha alcanzado sus límites. Se empieza a vislumbrar, en efecto, el agotamiento de una serie de recursos naturales y de los combustibles fósiles. Por lo tanto, la economía circular propone un nuevo modelo de sociedad que utiliza y optimiza los stocks y los flujos de materiales, energía y residuos y su objetivo es la eficiencia del uso de los recursos.

La economía circular es generadora de empleo. El sector de la gestión de los residuos representa en España miles de puestos de trabajo.

En un contexto de escasez y fluctuación de los costes de las materias primas, la economía circular contribuye a la seguridad del suministro y a la reindustrialización del territorio nacional.

Los residuos de unos se convierten en recursos para otros. El producto debe ser diseñado para ser deconstruido. La economía circular consigue convertir nuestros residuos en materias primas, paradigma de un sistema de futuro. Finalmente, este sistema es un sistema generador de empleo local y no deslocalizable.

  • Funcionamiento de la economía circular

La economía circular descansa en varios principios:

–    La eco-concepción: considera los impactos medioambientales a lo largo del ciclo de vida de un producto y los integra desde su concepción.

–    La ecología industrial y territorial: establecimiento de un modo de organización industrial en un mismo territorio caracterizado por una gestión optimizada de los stocks y de los flujos de materiales, energía y servicios.

–    La economía de la “funcionalidad”: privilegiar el uso frente a la posesión, la venta de un servicio frente a un bien.

–    El segundo uso: reintroducir en el circuito económico aquellos productos que ya no se corresponden a las necesidades iniciales de los consumidores.

–    La reutilización: reutilizar ciertos residuos o ciertas partes de los mismos, que todavía pueden funcionar para la elaboración de nuevos productos.

–    La reparación: encontrar una segunda vida a los productos estropeados.

–    El reciclaje: aprovechar los materiales que se encuentran en los residuos.

–    La valorización: aprovechar energéticamente los residuos que no se pueden reciclar.

  • Actores de la economía circular

La economía circular se dirige tanto a los actores públicos encargados del desarrollo sostenible y del territorio, como a las empresas que buscan resultados económicos, sociales y ambientales, como a la sociedad que debe interrogarse acerca de sus necesidades reales.

  • Beneficios de la economía circular

El desarrollo de la economía circular debería ayudar a disminuir el uso de los recursos, a reducir la producción de residuos y a limitar el consumo de energía. Debe participar igualmente en la reorientación productiva de los países. En efecto, además de los beneficios ambientales, esta actividad emergente es creadora de riqueza y empleo (incluyendo las del ámbito de la economía social) en todo el conjunto del territorio y su desarrollo debe permitir obtener una ventaja competitiva en el contexto de la globalización.

Recientemente, el Comisario Europeo de Medio Ambiente, Janez Potocnik, durante el 3º Fórum Internacional sobre Economía – Eficiencia de los recursos, señaló que «es necesario transformar Europa en una economía eficiente en los recursos, aunque solo la eficiencia no es suficiente. También hay que asegurarse de que una vez que hemos utilizado nuestros productos, nuestros alimentos y nuestros inmuebles, seleccionamos los materiales de estos y los usamos una y otra vez. Cada año, en Europa, se utilizan un promedio de 16 toneladas de materiales por persona para mover nuestra economía. Y además, alrededor de 6 toneladas por persona se convierten en residuos. Por otra parte, casi la mitad de los residuos generados terminan en vertederos.

La parte integral del enfoque de la UE para la eficiencia de los recursos debe desmarcarse de la economía lineal -donde se extraen los materiales de la tierra para fabricar los productos, usarlos y luego eliminarlos-, hacia una economía circular –donde los residuos y los subproductos, del final de vida de los productos usados, entran de nuevo en el ciclo de producción como materias primas secundarias. En definitiva, el uso de residuos como la principal fuente de materia prima fiable es esencial para la Unión Europea.

Existe una fuerte motivación económica y empresarial a favor de la economía circular y la eficiencia de los recursos. De hecho, la Comisión Europea, como órgano colegiado, ha adoptado la eficiencia de los recursos como un pilar central de su estrategia económica estructural Europa 2020».

La relación de la buena gestión de los residuos para la economía circular será un tema central de la Comisión en 2014. Debido a que los residuos son sólo una etapa en el ciclo de vida de los productos, la Comisión incluirá sus propuestas sobre residuos en un paquete mucho más amplio sobre la eficiencia de los recursos y la economía circular.

¿Este hielo transparente es un ‘fake’?

http://www.rtve.es/noticias/20150113/este-hielo-transparente-fake/1081890.shtml

Nuevas especies de bacterias habitan en el lugar más seco del mundo, en Chile

  • Está en el desierto de Atacama, con condiciones similares a Marte
  • Las bacterias sobreviven con una humedad del 14%
  • Puede servir para simular condiciones de vida marcianas.

El lugar más seco mundo se encuentra en el desierto de Atacama, en el norte de Chile. Los investigadores que lo han hallado aseguran que presenta unas condiciones similares a las del planeta Marte.

En este punto, denominado María Elena, habita, además, una nueva variedad de bacterias que han descubierto capaces de sobrevivir con una humedad de tan solo un 14% a un metro de profundidad, según los datos publicados en la revista Environmental Microbiology Reports y que recoge Sinc.

“En primera instancia nosotros buscábamos un lugar tan seco que nada fuera capaz de sobrevivir en él. Por lo tanto, nos causó cierta sorpresa que en el sitio descrito pudiéramos encontrar distintos tipos de bacterias a gran profundidad”, ha afirmado Armando Azúa-Bustos, investigador de la Pontificia Universidad Católica de Chile y del Blue Marble Space Institute of Science (EE. UU.).

Su línea de investigación pasa por entender la íntima relación entre el agua y la vida en la Tierra. Atacama es el desierto más seco y el más antiguo del mundo, pero hasta ahora se consideraba que el lugar exacto con menor humedad era Yungay, ahora desbancado por María Elena.

Aprovechamiento del agua subterránea

Los recursos hídricos subterráneos son la mayor fuente de agua potable y la de más fácil aprovechamiento existente. Aunque en la actualidad, casi un 50% del agua consumida en Andalucía proviene de aguas superficiales.

Los volúmenes de agua subterránea almacenados son por lo general mayores que los volúmenes en superficie. El abastecimiento a partir de estas aguas se ve afectado en menor medida en caso de sequías prolongadas.

El proyecto tiene programadas seis reuniones del Consorcio y tres workshops con diferentes agentes y expertos, incluidos en el proyecto como terceras partes.

Su desarrollo permitirá establecer una terminología armonizada para la presentación de informes de investigación de aguas subterráneas, un Sistema de Clasificación Hidrogeológico Investigación (HRC-SYS) y evaluar los conocimientos prácticos y científicos existentes en la Unión Europea dentro de este campo.

Kindra contempla además la creación de un Inventario Europeo de Investigación e Innovación en Aguas Subterráneas (EIGR) y el desarrollo de un Geoportal que servirá como herramienta de consulta abierta a gestores, investigadores y ciudadanía en general, sobre toda la información recopilada y actualizada durante el desarrollo del Proyecto.

Kindra está compuesto por seis entidades de cinco Estados miembro de la Unión Europea: la Universidad La Sapienza de Roma (Italia), la Federación Europea de Geólogos (Francia), La Palma Research S.L. (España), la Universidad de Miskolc (Hungría), el Geological Survey of Denmark and Greenland, GEUS, (Dinamarca) y la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, que participa a través de la Agencia de Medio Ambiente y Agua, como soporte técnico de la Red de Información Ambiental de Andalucía (Rediam).

Horizonte 2020 es un programa marco de la Unión Europea que financia actividades de investigación y desarrollo. Entre 2014 y 2020, destina partidas a diferentes proyectos europeos cuyos objetivos sean crear una ciencia europea de excelencia, desarrollar tecnologías y sus aplicaciones para mejorar la competitividad europea e investigar en las grandes cuestiones que afectan a los ciudadanos europeos.

La voz de los expertos

Expertos como el Profesor Pedro Arrojo; Víctor Viñuales, Director Ejecutivo de Ecología y Desarrollo, o Josefina Maestu, Directora de la Oficina de Naciones Unidas de apoyo al Decenio “El agua, fuente de vida” 2005-2015, explican para En Portada los riesgos que corre un planeta que descuida su principal elemento. El profesor Arrojo, asegura que “la crisis del agua es triple: de sostenibilidad, de pobreza y de mala gobernanza por parte de los gobiernos”. Víctor Viñuales afirma que “la mala gestión del agua es un problema civilizatorio y la muestra del fracaso de quienes fuimos capaces de ir al planeta Marte pero no de proveer de agua a millones de seres humanos”.

Pedro Arrojo: La crisis del agua es triple: de sostenibilidad, de pobreza y de mala gobernanza por parte de los gobiernos.

CONCLUSIÓN:

El acceso universal al agua y su saneamiento, son dos de los grandes objetivos. Pero mientras el primero se va cumpliendo, aunque sea lentamente; el segundo, está lejos de alcanzarse. Y lo que está en juego es el futuro de millones de seres humanos, pendientes de un pacto con la naturaleza al que le falta la firma.

¿De quién es el agua?. Aunque Colombia se ufana de tener grandes recursos, la realidad es que cada vez tiene menos agua.

Es de todos y es de nadie.

De hecho, esta ambigüedad la hace aún más vulnerable.

Aunque Colombia es un país que se ufana de tener grandes reservas y de ser uno de los más biodiversos, “sus recursos naturales no son renovables sino limitados; hasta para la misma naturaleza el recurso es restringido”, dice Ricardo Lozano, exdirector del Ideam y consultor ambiental.

La más reciente crisis de sequía que vivió el país, hace seis meses, en regiones como Casanare o La Guajira parece demostrarlo.

Según el Ministerio del Medio Ambiente, “actualmente más de 400 municipios en Colombia, de los 1.120 que hay en todo el territorio nacional, tienen vulnerabilidad hídrica en época de bajas lluvias”. De acuerdo con datos del Ideam, actualmente Colombia tiene 2.265 kilómetros cúbicos de agua superficial; de estos, el 21 por ciento está en las regiones Andina y Caribe: de este porcentaje el 13 por ciento está en la cuenca Magdalena-Cauca y el 8 por ciento en la cuenca Caribe.

“Lo preocupante”, dice Ómar Franco, acual director del Ideam, es que “esas dos regiones concentran el 74 por ciento de la población colombiana y la mayor producción industrial, lo que quiere decir que el mayor gasto, la mayor presión y necesidad del recurso hídrico se concentran en esa región”.

La Amazonia, en cambio, concentra el 39 por ciento de la disponibilidad de agua del país, pero solo alberga el 2 por ciento de la población; paradójicamente, la mayor parte de esta no tiene acceso a agua potable ni saneamiento. Tal como lo determina un dato del Dane, el 56 por ciento de las familias en zonas rurales no tiene acceso a agua potable. Por su parte, la industria consume más de 35 mil millones de metros cúbicos al año.

La Fundación Natura tiene una posición: “la distribución equitativa del recurso es uno de los problemas más graves que tenemos en torno al uso del agua en Colombia. Nos comimos el cuento de que tenemos mucha, pero realmente el problema está en las zonas rurales, en donde tenemos una distribución inequitativa”, dice Clara Ligia Solano.
Por ello, Solano enfatiza, “no se trata de determinar quién es el dueño del agua, sino cómo la distribuimos de forma eficiente y nos hacemos responsables de su protección y uso racional”.

¿Quién y cómo se protege?

Surge entonces el otro interrogante: ¿quién la protege?

La Constitución del 91 habla de la obligación de preservar los recursos naturales, y delega, en primera instancia, al Estado para protegerlos, pero también al ciudadano, quien tiene un deber frente a su buen uso. Sin embargo, solo hasta el 2010 Colombia diseñó la Política Hídrica Nacional que organizó el territorio en cinco macrocuencas: Amazonas, Orinoquia, Caribe, Magdalena-Cauca y la Pacífico; 41 zonas hidrográficas y 309 subzonas. Dos años después, en 2012, el Decreto 1640 reglamentó la planificación y el manejo de dichas cuencas y sus acuíferos.

De hecho, solo hasta ese mismo año comenzó el trabajo de la consolidación de información sobre cuánta agua tenemos, dónde está y quién la usa.

El Ministerio del Medio Ambiente sostiene que si bien la normatividad ambiental frente al manejo del agua es robusta y que el país tiene lineamientos claros sobre cuáles son sus objetivos a la hora de gestionar el recurso hídrico, el problema es implementar la normatividad vigente porque la capacidad de seguimiento, monitoreo y control por parte de las autoridades ambientales es limitada. Por ello, señala que la responsabilidad de conservar y hacer un uso sostenible del agua no solo es del Estado, sino de todos los sectores productivos y de los ciudadanos. “No es solo un tema de tener derecho a su uso, sino de la responsabilidad de hacer que ese uso sea racional y eficiente”, afirma Claudia Pineda, directora de gestión ambiental del recurso hídrico del Ministerio de Ambiente.

La normatividad existe, lo contempla la Constitución, hay un marco jurídico, las corporaciones lo deben proteger, pero, en la práctica, ¿cómo controlar que un usuario no ‘pegue’ su manguera al nacimiento y que haga propio su recurso?
Para miles de usuarios el tema es tan simple como esto: ‘si el nacimiento está en mi finca o el agua pasa por esta, el agua es mía’. Otra es la posición de los habitantes de zonas urbanas: “si yo la pago es mía”.

Para el Ministerio del Medio Ambiente el asunto es claro: “aun cuando el río pase por mi finca se debe tramitar el permiso de concesión para poder usarla”, explica Pineda.

Y otra la explicación para entender que el consumo urbano también debe ser medido, pues el hecho de pagar una factura no lo excluye de la responsabilidad de racionalizar su uso. Las medidas para evitarlo ya existen y se traducen en pesos. Ahora bien, son las Corporaciones Autónomas Regionales en las que recae gran parte de la responsabilidad de hacer cumplir la ley, es decir, de crear los Planes de ordenamiento y manejo de cuencas (Pomca) que determinan qué actividades se pueden desarrollar alrededor de la cuenca, en dónde y cómo. Una vez definidos, es esta autoridad la responsable de otorgar los permisos de uso.

Para Asocars, gremio que aglutina a las corporaciones regionales del país: “la principal limitante de las CAR se relaciona con la debilidad en la limitación legal y financiera que le permitan fortalecer sus equipos técnicos, para cubrir en su totalidad y oportunamente todas las solicitudes y seguimiento que requiere el ejercicio de la autoridad ambiental”. El gremio, dijo, está a la espera de que el nuevo ministro asuma el tema.

¿Qué se debe hacer?

Adicionalmente al ‘cuello de botella’ que significa la manera ine-quitativa en que se distribuye el recurso, de la falta de capacidad operativa para protegerla, está la amenaza grave que sufre el país, pues las cuencas se están quedando sin agua.

Esta última es una afirmación de Ricardo Lozano, quien asegura, según su experiencia, “que Colombia, más allá de hablar de cambio climático, debe reflexionar sobre lo que está pasando con el agua”.

Para el Ideam, actualmente, uno de los problemas más sensibles frente al agua es precisamente la deforestación y la presión permanente sobre los páramos. “La carga contaminante que llega a las cuencas producto de la falta de tratamiento de las aguas residuales es un escenario que se suma y por lo que el país realmente se tiene que preocupar”, admite Ómar Franco. Hasta el 2012, la cifra que manejan las entidades oficiales es de 147 mil hectáreas deforestadas al año en el país, un dato que puede aumentar para el 2014, pues está a punto de salir la nueva estadística. Lo que sí conoció HUELLA SOCIAL, es que esa cifra ha aumentado. En general, para los expertos consultados hay una clara realidad: el agua no desaparece, se debe proteger, distribuir, tratar y no malgastar.

CLAUDIA CERÓN CORAL / LIZETH SALAMANCA
HUELLA SOCIAL

El cambio climático añade dificultad al sector alimentario necesitado de agua, sobre todo en el trópico

El negocio y el futuro de la producción alimentaria, según los analistas, está en las soluciones tecnológicas. “En inglés lo llamamos more crop per drop: más cosechas por cada gota de agua”, considera Sarbjit Nahal, estratega de Bank of America Merrill Lynch. “Hay oportunidades de negocio en el tratamiento, gestión, infraestructura y suministros de agua, así como en semillas y productos agrícolas tolerantes a la sequía, agricultura de precisión”.

Grandes empresas del sector ya están trabajando en ello. “Los productos para la protección de las plantas están yendo más allá de los fitosanitarios”, comenta Carlos Vicente, director de Sostenibilidad de Monsanto para Europa. “Hay productos desarrollados a partir de mecanismos que ya se encuentran en la naturaleza, como productos microbianos que ayudan a controlar plagas y potenciar el rendimiento, o el ARN de interferencia, que son instrucciones que hacen que plagas, malas hierbas o incluso parásitos de insectos beneficiosos, como las abejas, no hagan el daño que pueden hacer”.

Las posibilidades tecnológicas ya existen. “El regadío por aspersión utiliza mucha menos agua que la inundación”, explica el tecnólogo Ramez Naan en una entrevista al proyecto Future Foods 2050, organizado por el Instituto de Tecnología de los Alimentos (ITF). “Aunque sea un simple cambio como regar por la noche, cuando hay menos posibilidades de pérdidas por evaporación”. “En muchos casos, el que decide qué se riega y a qué hora es el agricultor, que la mayor parte de las veces es el propietario de la finca”, explica Juan Carlos Jiménez, socio fundador de IG4 Agronomía, una empresa de Huelva dedicada a aplicar las nuevas tecnologías al regadío. Y su criterio es por aproximación y observación: ahora 20 minutos, ahora tantas horas. “Lo que nosotros hacemos ir a la raíz, donde se ve qué le pasa a cada planta. Medir la humedad, la temperatura, ver que se usa la cantidad adecuada de agua y fertilizante”.

También el sector de la maquinaria agrícola está haciendo avances. “Todas las empresas están trabajando para que haya equipos más inteligentes, tractores que puedan medir qué le pasa a la planta por la que pasan”, explica Ulrich Adam, presidente de la patronal europea CEMA. “Incluso en países desarrollados, donde la productividad no puede crecer mucho más, se están consiguiendo mejoras en los rendimientos de entre un 3% y un 4%, y, lo que es realmente bonito, con mucho menos agua y fertilizantes”. Según Bank of America Merrill Lynch, el mercado de equipamientos agrícolas pasará de 130.000 millones de dólares en 2013 a más de 208.000 millones en 2018, un aumento del 60% en cinco años. Solo el mercado de drones (aviones no tripulados) de uso agrícola está estimado en 2.000 millones de dólares.

Para el grueso de los analistas, los mayores rendimientos pasan por un uso más intensivo de la tecnología. El reto está en llevarla a los mercados emergentes y a los pequeños agricultores. “Mucha de la agricultura en África se hace a base de azadón”, comenta Villarreal. “No solo es muy poco productivo, es dañino: eso deja a los granjeros con la espalda doblada en dos”. Desde las organizaciones internacionales se apuesta por la creación de cooperativas y asociaciones de pequeños granjeros para obtener las economías de escala necesarias para la mecanización. “Hay que organizar a los agricultores”, defiende Nwanze. “Hay iniciativas muy buenas que se están llevando a cabo en África”, explica Villarreal. “Juntar 20, 30, 40 agricultores para que puedan comprar un tractor. Y es un buen negocio para todos: para quien compra el tractor y para quien lo vende”. “Las nuevas tecnologías son caras porque requieren de una inversión de capital”, reconoce Ulrich Adam, “pero lo que pasó con la telefonía móvil, que ha entrado muy fuerte en el campo y ahora tiene una presencia enorme, puede pasar con otras tecnologías. La revolución digital puede hacer que la agricultura no sea tan intensiva en capital como lo es ahora”.

La tecnología también será indispensable cuando la industria agroalimentaria deba enfrentarse al cambio en el paradigma energético. El drástico aumento de la producción de hidrocarburos gracias a la fracturación hidráulica puede haber reducido las presiones económicas sobre los granjeros, pero el empuje de los objetivos de reducir emisiones de dióxido de carbono y el abaratamiento de las energías alternativas supondrían un cambio dramático en el sector.

La expansión del mercado de biocombustibles ha sido responsabilizada de la creciente demanda de tierras a nivel global, pero es poco si lo comparamos con el imparable aumento del consumo de carne. El 60% del incremento de producción de alimentos que se produzca hasta 2025 estará destinado a piensos. En la mayoría de países emergentes, el consumo de carne es un símbolo de modernidad y estatus: la señal de que se ha llegado a la clase media. “Pero si toda la Humanidad comiera carne como en Occidente, no habría planeta suficiente”, considera Villarreal.

Pero, posiblemente, el desafío tecnológico más serio es transporte y almacenaje de los alimentos. Un estudio patrocinado por la FAO estima que, en Norteamérica y Oceanía, hasta un 60% de las raíces y tubérculos se pierde en el camino que va desde el campo al consumidor. En el norte y centro de África, hasta un 55% de la fruta. “Uno viaja por Colombia y encuentra mangos preciosos tirados en el suelo”, comenta Villarreal. Desarrollar redes de transporte y cadenas de frío requieren grandes inversiones. No es la única solución posible. “Las producciones son más eficientes y menos costosas cuanto más cerca están de las zonas de consumo”, reflexiona Carlos Vicente. “Puede que la solución sea que los agricultores puedan abastecer a las poblaciones en sus zonas de origen”, añade.

Tecnologías como la de granjas urbanas podrían impulsar este movimiento, pero, para Ulrich Adam es más una cuestión de hábitos de consumo. “En el mundo desarrollado, la mayor parte de las pérdidas se produce en nuestros frigoríficos”, considera, “y por la distribución. Sobre todo mucha fruta y verdura se tira porque no tiene los criterios de calidad que exigen los consumidores. La tecnología puede ayudar a producir fruta más bonita, pero también quizás sea una cuestión de educar al consumidor para que no quiera comida perfecta en todo momento”.

La calidad de los alimentos también preocupa a los consumidores, tanto en los países tradicionalmente industrializados como en los emergentes. En 2008, una epidemia de dolencias renales empezó a afectar a miles de bebés en China. Pronto se encontró que la responsabilidad era de un lote de leche infantil adulterada con melamina, un pegamento industrial. Fue la primera de varias sonadas crisis alimentarias en el país asiático. Otras crisis, como la de las vacas locas en Europa y Norteamérica, han puesto presión sobre la industria y le han obligado a redoblar sus esfuerzos por garantizar la seguridad de los productos que vende.

Por otro lado, los consumidores buscan cada vez más variedad, cada vez más salud y cada vez más autenticidad en los productos que consumen. Y el sector responde. “Hoy en día, dos de cada tres compañías de la industria alimentaria están dedicadas de forma permanente a alguna clase de innovación”, explican desde el grupo de presión en Bruselas de la patronal europea del sector, FoodDrinkEurope. “El 50% de los productos que vemos en los supermercados hoy no estarán en los lineales dentro de cinco años”. “Los mercados son muy sensibles ante los temas medioambientales”, comenta Jiménez. “Cada vez se busca más la huella del agua, si se ha hecho un uso respetuoso del agua en la producción”.

El cambio en las preferencias de los consumidores también ha fomentado el crecimiento de pequeñas compañías fuera de los grandes grupos empresariales, especializadas en productos muy específicos creados con unos estándares muy difíciles de alcanzar por la producción en masa. “Nunca se han creado más empresas emergentes en la industria alimentaria como ahora”, comenta Michael Boland, profesor de la Universidad de Minnesota y experto en la evolución del sector agroalimentario. “Hay muchas rupturas con el pasado ahora mismo”.

“La inversión del sector empresarial al desarrollo agrícola es de hasta el 75% del total”, explica Nahal. ¿Vale la pena desde un punto de vista económico? “La inversión en I+D agrícola continua siendo una de las inversiones más productivas ahora mismo”, considera. “Ofrece tasas de retorno de entre el 30 y el 75%”. Un estudio de más de 200 proyectos de regadíos del Banco Mundial entre 1960 y 1995 habla de una tasa de retorno del 15%.

Para los países hay un incentivo adicional: eliminar el hambre no es solo un imperativo moral, sino que tiene sentido desde un punto de vista económico. Bank of America Merrill Lynch calcula que el hambre tiene un efecto en la economía global de dos billones de euros, casi el equivalente al peso del sector alimentario entero. Demasiada riqueza como para dejar que se pierda.

El negocio de alimentar a la Humanidad

Los límites de las tierras de cultivo y el agua disponible obliga a los gobiernos y al sector alimentario a tecnificarse para afrontar la cada vez mayor demanda mundial de comida

El pasado día 1, en un terreno de dos millones de metros cuadrados a las afueras de Milán, se abría al público la Exposición Universal de 2015, con el lema “Alimentar al planeta, energía para la vida”. En los pabellones, una amplia representación de empresas, organizaciones internacionales y 110 países exhibirán durante seis meses el progreso de la industria de la alimentación.

Mientras, fuera, las protestas callejeras señalaban las contradicciones del evento. La delegación que más se ha gastado en su pabellón de la Expo de Milán (72 millones de euros) es Emiratos Árabes, un país en el que la agricultura representa un 0,8% del PIB y que importa la mayoría de los alimentos que consume. Pero la principal ironía de una celebración global de la buena alimentación es que, a pesar de que los seres humanos consumen, en promedio, 2.868 calorías diarias, alrededor de 800 millones de personas sufren malnutrición crónica. Y aunque es una cifra que se ha reducido en los últimos 20 años (según la agencia alimentaria de Naciones Unidas, la FAO, el porcentaje de personas pasando hambre ha caído del 18,7% al 11,3%), el tamaño del problema sigue siendo enorme.