El objetivo: garantizar la sostenibilidad del medio ambiente

Reducir a la mitad la proporción de personas sin acceso al agua potable y saneamiento básico.

El agua potable y saneamiento son fundamentales para la supervivencia.

Un niño muere cada 15 segundos debido a enfermedades que se pueden atribuir al agua contaminada, el saneamiento deplorable y una higiene deficiente.

En 2002, una de cada seis personas en todo el mundo –1.100 millones en total– carecían de acceso al agua potable. Alrededor de 400 millones eran niños y niñas. Cuatro de cada 10 personas en todo el mundo carecen de acceso a una simple letrina. Y más de 614 millones de niños y niñas tienen que vivir en hogares donde hay más de cinco personas por habitación y los suelos son de barro.
 
En países de África subsahariana como Etiopía, Rwanda y Uganda, cuatro de cada cinco niños utilizan agua de superficie o tienen que caminar más de 15 minutos para encontrar una fuente protegida de agua.

Cuando no se satisface, esta necesidad urgente es la base de otros problemas. El agua contaminada propaga enfermedades como el cólera y la diarrea infantil, que matan a 5 millones de personas todos los años, especialmente niños y niñas. Más de la mitad de los habitantes de África sufren estas enfermedades relacionadas con el agua. Además, la mala salud perjudica el potencial de aprendizaje de la infancia. Por ejemplo, 400 millones de niños y niñas en edad escolar contraen todos los años infecciones con parásitos intestinales que deterioran sus capacidades cognoscitivas.

Los niños y niñas se ven obligados a caminar largas distancias para obtener agua potable, sufren de hecho la prohibición de acudir a la escuela. La falta de una letrina afecta gravemente su salud y su dignidad de otra manera. Puede que, por razones de seguridad y de modestia, tengan que esperar hasta la noche para realizar sus necesidades. Y debido a las funciones que realizan el hogar, pueden trasmitir más fácilmente enfermedades a la familia si no disponen de agua para una buena higiene. Las mujeres enfermas, embarazadas o que acaban de dar a luz suelen sufrir más a causa de la falta de saneamiento y hay grandes posibilidades de que trasmitan sus enfermedades a sus hijos.

No se trata de que no haya agua suficiente. Lo que falta es el compromiso de los gobiernos, la tecnología para asegurar un buen abastecimiento de agua y saneamiento, y el dinero para poner en marcha los programas relacionados con el agua.

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