Barcelona proyecta un parque arqueológico del Rec Comtal

“Toda la vida nos hemos bañado aquí. ¿No lo taparán, no?” Una mueca de disgusto se dibuja en la cara de un joven que camina los escasos 300 metros entre la plaza Primer de Maig de Vallbona, en el distrito de Nou Barris de Barcelona, y el vecino barrio de Sant Joan, ya en territorio de Montcada i Reixac. Es un paseo corto, agradable, aunque también inaudito ya que el paraje está encorsetado por las vías del tren y el mar de asfalto de autopistas del norte de Barcelona. Es una parte del Rec Comtal que milagrosamente ha llegado a cielo abierto hasta el siglo XXI, tras más de diez mil años de historia porque el Rec Comtal sustituyó al acueducto romano. “En realidad se construyó al lado y con una sección más ancha porque ya se ideó con fines no solo de abastecimiento, sino también para mover los molinos”, explica Carme Miró, responsable del plan Barcino del servicio de Arqueología del Ayuntamiento de Barcelona y una de las promotoras del proyecto Del acueducto romano al Rec Comtal. 2000 años de conducción de agua a Barcelona. Un trabajo que persigue preservar la memoria hidráulica de la ciudad: “vale la pena ponerlo en valor porque forma parte de la historia”, añade Miró. Un proyecto que tiene dos grandes patas; la investigación y restauración arqueológica de los restos del Rec Comtal que han sido localizados en Sant Andreu y crear un parque arqueológico—entre las calles Coronel Monasterio, Fernando Pessoa, Palomar y Martin Luther King— y la urbanización de ese entorno y del que también discurre a cielo abierto en Vallbona.

El Rec Comtal nació en unas fuentes del término de Montcada i Reixac, cercanas al cauce del Besòs y estuvo en servicio hasta hace poco más de un siglo. “Son 11,3 kilómetros de una conducción que perduró durante unos mil años que ahora intentaremos documentar al máximo”, añade la arqueóloga. Trabajos de investigación en todo tipo de archivos — el de la Corona de Aragón, el de Historia de Barcelona, los de los distritos de Sant Andreu y Sant Martí— que ya se iniciaron hace dos años para obtener planos e información cartográfica para identificar el trazado del Rec de la forma más fiable posible. “El equipo de personas que trabajan en este proyecto están ahora analizando las actas notariales de cambios de propiedad y de testamentos porque esos documentos suelen aportar información que ayuda a identificar las zonas”, comenta Miró. Un trabajo arduo ya que hay que revisar día por día todas las actas notariales: “menos mal que ahora ya están indexados digitalmente y se pueden buscar con más facilidad”, añade. Los archivos de las parroquias son otra fuente de información para esa búsqueda.

El proyecto quiere señalizar las zonas donde se identifique el trazado del Rec Comtal, con soportes informativos pero también con otro tipo de recursos, como cambio de pavimentación o incluso marcaje con leds.

En breve se realizarán los trabajos arqueológicos de uno de los tramos ya identificados en Sant Andreu, barrio que ha tenido un papel muy importante en la demanda de conservación de ese patrimonio, especialmente a través del Centro de Estudios Ignasi Iglésias.
En todo el ámbito de las obras del AVE los hallazgos de secciones del Rec Comtal han sido frecuentes. Se documentaban y se continuaba con los trabajos: “es muy difícil cambiar las líneas ferroviarias”, reflexiona Miró que considera que, en todo caso, fue en el trazado de las primeras líneas ferroviarias, a mediados del siglo XIX, cuando el Rec Comtal debió destruirse en grandes secciones. Y, como el Guadiana, ha ido apareciendo en obras de urbanización de diferentes zonas de la ciudad, como las de todo el entorno del AVE en la Sagrera y Sant Andreu, en la plaza de las Glòries —donde ahora se quieren recuperar 200 metros del Rec— , junto al Arc del Triomf —en las obras del nuevo intercambiador del metro y Renfe— en el hotel que se quiere construir en el solar de Rec Comtal y, desde luego, en el yacimiento del Born.

Ahora, los Ayuntamientos de Barcelona, el de Montcada i Reixac y la Fundación Agbar —que apoya la iniciativa— han sentado las bases para desarrollar un proyecto que quiere preservar y dar a conocer la memoria hidraúlica de Barcelona y dignificar los espacios.

Y que los vecinos de Vallbona y Montcada puedan pasear por el camino del Rec Comtal. Y hasta chapuzarse en él.

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