Agricultura: Nuevas praxis

Aparte la modificación de las técnicas de irrigación, también es posible obtener mejoras en la eficacia del agua y una reducción de los costes mediante programas de formación e intercambio de conocimientos que adiestren a los agricultores en el uso de prácticas hídricas más eficientes. Por ejemplo, en Creta, un servicio de asesoramiento en materia de irrigación ha permitido reducciones de entre el 9 y el 10 %. El servicio informa por vía telefónica a los agricultores sobre cuándo y cómo regar los cultivos en base a una estimación diaria de las condiciones de los cultivos.

La adopción de nuevas prácticas agrícolas puede, además, mejorar la calidad del agua disponible para otros usos de manera eficaz, también en términos de costes. Por ejemplo, utilizando fertilizantes y plaguicidas inorgánicos y orgánicos se pueden abordar muchos problemas de contaminación del agua provocados por la agricultura. Además, es posible mejorar mucho la calidad del agua en toda Europa, con poco o ningún impacto sobre la rentabilidad o la productividad, reduciendo, por ejemplo el uso de plaguicidas, modificando las rotaciones de cultivos y proyectando franjas de contención a lo largo de los cursos fluviales.

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