Archivo mensual: febrero 2015

La primera independencia impulsada por el calor

Groenlandia puede convertirse en el primer país en la historia que se independiza gracias al cambio climático. El deshielo en el Ártico está abriendo la posibilidad de explotar con más facilidad sus recursos minerales (uranio, gemas y tierras raras) y fósiles. Con ellos podría llegar la independencia económica necesaria para despedirse de la soberanía danesa. En 2008 la isla aprobó —con el 75% de los votos a favor— un estatuto de autonomía que admite su derecho a la autodeterminación y el control de la riqueza de su subsuelo. En diciembre pasado, la firma canadiense True North Gems ponía en marcha en la localidad de Aappaluttoq la primera mina de rubíes de la isla. El proceso es difícil, pero no descartable.
También en las tierras del Ártico, la subida de las temperaturas facilitará el trabajo de Repsol, que tiene 396 bloques de exploración en Alaska, sobre todo en la costa norte del territorio estadounidense (232). “Un área especialmente prometedora para la empresa, que ya ha demostrado ser rica en crudo”, describe la memoria de la compañía de 2013. Con tanto en juego, parece lógico preguntarse si las grandes corporaciones petroleras no habrán transformado el calentamiento del planeta en un plan de negocio. Así lo cree Bill McKibben, reputado medioambientalista estadounidense. “La industria de los combustibles fósiles es la que está ganando ahora todo el dinero y quiere que siga siendo de esa forma, de ahí que tengamos los obvios problemas de ajuste”. Y remata: “Resulta difícil romper su poder”.
Paradójicamente, en la fractura medra el disputado fracking. Ángel y demonio. Su forma de extracción consume una elevada cantidad de agua y cada vez resulta más difícil sostener que sea un puente hacia las energías renovables. Aunque siempre existen voces discordantes. Bjorn Lomborg —autor del contestado (la revista Nature publicó en 2001 una dura crítica del libro) El ecologista escéptico— relata que el fracking y la transición del carbón al gas en Estados Unidos “ha reducido más las emisiones que toda la energía solar y eólica del mundo”. Aunque como reconoce el propio Lomborg: “El gas todavía es un combustible fósil y a largo plazo necesitamos propuestas incluso más limpias”. A la búsqueda de una solución perfecta, que se retrasa, pervive un mar social de fondo del que avisa The New York Times en un artículo reciente. “El movimiento por la justicia global del clima se está extendiendo. Desde mediados de los noventa, las protestas medioambientales han crecido un 29% al año en China. Cientos de ciudades alemanas han votado a favor de recuperar sus redes eléctricas de las grandes corporaciones. Y, además, dos tercios de los británicos quieren renacionalizar la energía y el ferrocarril”. En el fondo, tal vez la periodista Naomi Klein acierta en su libro This Changes Everything: Capitalism vs. the Climate Change cuando sostiene que el calentamiento de la Tierra es el mejor argumento que nunca ha tenido la izquierda para promover una transformación social. Los tiempos, como el clima, están cambiando.

10 cataratas atronadoras

http://elviajero.elpais.com/elviajero/2015/02/17/actualidad/1424164707_955223.html

El mundo tira ocho millones de toneladas de plástico al mar cada año

Que los mares y océanos se han convertido en vertederos es una realidad aceptada ya por muchos expertos, la única incertidumbre es cómo de grande es el basurero. Según la primera estimación de cuánto plástico llega a las aguas cada año en todo el mundo, la situación es mucho peor de lo que se esperaba.

En 2010 se vertieron al mar una media de ocho millones de toneladas de plástico desde 192 países con costa, según un estudio publicado hoy en Science. Es una descomunal masa entre 10 y 1.000 veces mayor que la que habría flotando, es decir, como con los icebergs, el problema de la contaminación marina puede ser monstruosamente mayor de lo que se aprecia desde la superficie.

Si se colocara toda esa basura a lo largo de las costas de la Tierra, habría cinco bolsas de la compra llenas de plásticos cada 30 centímetros, dice Jenna Jambeck, investigadora de la Universidad de Georgia y coautora del estudio. La masa de residuos crecerá cada año, dice. En 2015 se lanzarán al mar más de nueve millones de toneladas y, en 2025, el doble que en 2010.

En 2025 la cantidad acumulada puede alcanzar los 155 millones de toneladas

Hasta ahora, varios trabajos habían estimado cuánto plástico hay ya flotando en el mar, pero ninguno se había propuesto calcular cuánto llega desde tierra cada año. El equipo de Jambeck lo ha hecho en base a datos oficiales de producción de plásticos, renta de cada país y gestión de residuos. Su estudio se centra en las poblaciones costeras, las que viven a una distancia de hasta 50 kilómetros del mar y el trabajo ha englobado zonas en las que habitan unos 2.000 millones de personas.

Los autores consideran que el origen de los residuos que acaban en el mar está en todo ese plástico que se tira de mala forma (por ejemplo en vertederos a cielo abierto o como desperdicios en el suelo) y que escapa a los servicios de recogida de basuras. Una fracción, mayor o menor dependiendo de las condiciones en cada país, acabará en el mar. El estudio ha calculado esa fracción en base a datos de EE UU y después los ha extrapolado al resto usando varios rangos de conversión.

Los cálculos indican que en 2010 se produjeron 99,5 millones de toneladas de residuos plásticos en el área estudiada, de las que 31,9 millones fueron mal retiradas, es decir, susceptibles de llegar al mar. De toda esa masa de basura, entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas llegaron al mar (la media serían esos ocho millones de toneladas los que habla Jambeck).

China encabeza la lista de 20 países más contaminantes, en la que también está la UE y EE UU

El estudio señala a los 20 países que más contaminan y que, juntos, producen más del 80% de todo el plástico mal gestionado que hay en el mundo. China es de largo el número uno, seguido por Indonesia, Filipinas, Vietnam y Sri Lanka. Más países asiáticos que actualmente experimentan una potente expansión económica como Bangladesh, Malasia o Myanmar también aparecen alto en la lista, intercalados con algunos africanos como Egipto, Nigeria o Suráfrica, entre otros. En el puesto 16 está Brasil, en el 19 Corea del Norte y en el 20, EE UU. Los países con costa de la UE ocuparían el puesto 18, señala el trabajo.

Plástico invisible

Estudios anteriores, incluido uno realizado con datos de la expedición Malaspina, habían calculado que hay entre 6.350 y 245.000 toneladas de plástico flotante. Sus autores ya advirtieron de que se trataba de una fracción muy pequeña de lo que realmente podría haber en los océanos.

Para Andrés Cózar, investigador de las Universidad de Cádiz que participó en el estudio de Malaspina, el trabajo actual aporta “una pieza importante del puzle de la polución marina con plásticos”. “Probablemente, el punto más débil es la conversión de plástico mal gestionado a plástico que acaba en el océano, pues usan porcentajes bastante constantes para todos los países”, advierte. Pero aún así las estimaciones encajan con las cantidades de plástico que su propio equipo echó en falta al analizar los residuos en superficie.

El nuevo estudio refuerza la hipótesis de una evolución en vertical del plástico en el mar. La mayor cantidad no estaría en esas supuestas islas flotantes de plástico, cuya existencia puso en entredicho la propia expedición Malaspina, sino una masa mucho mayor que se descompone y acaba en fondo. Cózar señala que cuando se trata de plástico, en la fauna marina “siempre que se busca se encuentra”, y ya se ha hallado este material en el sistema digestivo de en unas 600 especies, desde ballenas a mejillones. Otras mediciones recientes de las capas profundas del océano han detectado una gran abundancia de microplásticos, dice, y todas estas piezas del puzle apuntan a que hay un tránsito vertical del plástico desde la superficie al fondo marino cuyas consecuencias son desconocidas. “No sabemos lo que está pasando con todo ese plástico en el fondo marino”, reconoce Cózar.

Los autores del estudio calculan que, de no hacer nada, en 2025 se habrán vertido al océano unos 155 millones de toneladas de plásticos. Se trata de una proyección incierta, claro, y además, dicen, hay posibilidad de reducir de forma drástica la llegada de los residuos al mar, por ejemplo, mejorando los sistemas de recogida de basuras. Uno de los mayores retos es conseguir que esto suceda en los países en desarrollo que copan la lista de los más contaminantes.

El agua mineral, mejor del tiempo (y otras 15 claves más)

http://elpais.com/elpais/2015/02/16/buenavida/1424101340_354080.html

Agua para beber, agua para limpiar

http://elpais.com/elpais/2015/02/16/album/1424099851_313980.html#1424099851_313980_1424103145

Tecnología para aprovechar mejor el agua en campos agrícolas

http://noticiasdelaciencia.com/not/6434/tecnologia_para_aprovechar_mejor_el_agua_en_campos_agricolas/

Uso de las aguas residuales en la agricultura

Mediante el uso de aguas residuales en la agricultura es posible disponer de mayores recursos hídricos para otras necesidades, como las medioambientales o los usos domésticos. Si la calidad del agua regenerada se gestiona adecuadamente, las aguas residuales depuradas pueden ofrecer una alternativa eficaz para satisfacer la demanda de agua en la agricultura.

El uso de aguas residuales depuradas para la agricultura ya está aportando sustanciosos beneficios en materia de gestión hídrica a algunos países europeos. Por ejemplo, en Chipre, los objetivos en materia de agua reciclada para 2014 equivalen aproximadamente al 28 % de la demanda de recursos hídricos en el sector agrícola durante 2008. En Gran Canaria, el 20 % del agua utilizada en todos los sectores procede de aguas residuales depuradas, incluida la irrigación de 5 000 hectáreas de tomates y 2 500 hectáreas de plantaciones de banana.

Pasión por el agua.

http://www.elrellano.com/videos_online/9459/pasion-por-el-agua.html

Cómo mejorar el consumo de agua

Según algunos especialistas este consumo podría reducirse hasta en un 36 %, por persona y día, con pequeños cambios en los hábitos de consumo, dando lugar a un uso más eficiente del agua y sin dejar de tener cubiertas las necesidades básicas.

Actualmente, la mayor parte del agua que se gasta en un hogar medio se hace en la ducha (61,4 litros), al tirar de la cisterna (46,1 litros), en el lavado de la ropa (33,80 litros), en la cocina y limpieza (19,50 litros) y en la limpieza (10,20 litros.).

La disponibilidad de agua potable es un bien que no estamos acostumbrados a valorar. Poca gente se ha planteado alguna vez que sería de nuestra vida cotidiana si este agua un día dejara de salir por el grifo.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Previamente deberiamos conocer cual es nuestro actual consumo de agua, por persona y día, y compararlo con el consumo medio por habitante.

A continuación, y tras aplicar algunas de las acciones que se van a proponer a continuación, sería interesante hacer un seguimiento de este consumo y valorar en un plazo de un año, la reducción del mismo.

-Cuarto de baño.- Es el lugar donde más agua consumimos. El 65 % del total.

Revisar las instalaciones y verificar que no tienen fugas. Un inodoro que tiene una fuga puede gastar unos 200.000 litros/año.
Se gasta menos agua duchándose que bañándose.
Cerrar el grifo mientras se enjabona, durante el afeitado o el cepillado de los dientes.
No emplear el inodoro como papelera.
Utilizar grifos monomandos, en lugar de los tradicionales de ruleta (uno para caliente y otro para fría).
Instalar en tuberias dispositivos reductores de caudal. Permite fijar el consumo de agua. Por ejemplo: 8 litros/minuto en lugar de 15 litros/minuto en grifos o 10 litros/minuto en lugar de 20 litros/minuto en duchas.
Instalar en los grifos dispositivos aireadores/perlizadores. Ahorran hasta un 40 % de agua.
Instalar cisternas con sistemas de doble descarga y de interrupción de descarga.
-En la cocina.- En esta zona de la vivienda el consumo total representa el 30 %.

Comprobar que los grifos no tienen pequeñas fugas o goteos. El goteo representa un gasto de unos 30 litros de agua/día, es decir, unos 10.000 litros de agua al año.
No descongelar los alimentos bajo el chorro del agua.
Utiilzar el lavavajillas y la lavadora a plena carga.
Si se friega la vajilla a mano, no hacerlo con el grifo abierto y utilizando una pila para enjabonar y otra para aclarar.
Adquirir, siempre que sea posible, lavavajillas y lavadoras eficientes.
Instalar aireadores y reductores de caudal en grifos y tuberías.
-Fuera de casa.- El uso del agua fuera de casa puede aumentar el consumo doméstico en al menos un 50 %.

Si lavamos el coche, se recomienda utilizar túneles de lavado, ya que este método supone un gasto de unos 35 litros frente a los 200 litros que podría suponer un lavado manual con manguera sin corte automático.
Espaciar lo máximo posible los lavados del coche, por ejemplo, una vez al mes.
Para la limpieza de calles y patios del jardín, el uso de escoba y recogedor, supone ahorrar unos 200 litros frente a una limpieza con manguera.

Seleccionar especies vegetales autóctonas y que resistan bien la falta de agua.
Reducir las zonas de cesped, sustituyéndola por plantas tapiz o arbustos cuyas exigencias de riego sean menores.
Recubrir las zonas de jardín con piedras, gravas o cortezas de árbol para reducir las pérdidas por evaporación.
Seleccionar un sistema de riego localizado: goteo y exudación.
Regar el jardín en las horas de menos calor, para evitar la evaporación.
Utilizar sistemas de recogida del agua de lluvia para reutilizarla en el riego: algibes, barriles o bidones. Por ejemplo: sistema de recogida a traves de la red horizontal de recogida de aguas pluviales de la vivienda.
Reutilización doméstica de las aguas grises: Existen dispositivos en el mercado que facilitan la reutilización de aguas grises, es decir, aguas ligeramente sucias provenientes de la bañera, lavabos, lavadora,etc. Disminuimos así, por un lado el uso de agua potable para regar el jardín, y por otro, reducimos el vertido de aguas residuales.
En definitiva, las pequeñas acciones propuestas anteriormente, realizadas en su totalidad o parcialmente, según las posibilidades de cada uno, generarían un importante ahorro en el consumo doméstico de agua del que todos nos veríamos beneficiados.

Por lo tanto, dada la importante escasez hídrica que padecemos, la cual se manifiesta de forma más acusada en los meses de verano, es importantísimo que las instituciones públicas realicen, en este sentido, una labor de información y concienciación ciudadana que promuevan unos hábitos y costumbres del uso del agua basados en el ahorro y en la gestión racional de la misma.

Una ducha, un sueño inalcanzable para millones de latinoamericanos

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/01/06/actualidad/1420571870_509678.html