El Océano Ártico sigue perdiendo hielo

Con cinco millones de kilómetros cuadrados de superficie helada este año, el Ártico sigue la tendencia de perder hielo en verano, pese a que la superficie congelada es mayor que el mínimo registrado en 2012 (en concreto, 1,6 millones de kilómetros cuadrados más), según han informado los científicos del Instituto Alfred Wegener (AWI) alemán. Mientras, al otro lado del planeta, la extensión de aguas heladas alrededor de la Antártida ha marcado un récord este invierno austral con 30 millones de kilómetros cuadrados, frente a los 19,65 millones de 2013.

“El actual mínimo de extensión helada en el Ártico muestra que continúa la tendencia a largo plazo de perdida de hielo”, señala Marcel Nicolaus, físico del AWI. La superficie de este verano es igual a la de 2013. “Esto no significa en absoluto que se este revirtiendo la tendencia en el Ártico, pese a que la extensión que permanece helada sea superior a la de los mínimos extremos de 2007 y 2012”, continúa Nicolaus.

En esos años, jugaron un papel importante los fenómenos meteorológicos. “En 2007, un área estable de altas presiones a principios del verano provocó la formación en el hielo marino de múltiples charcos que, al absorber energía del Sol, intensificaron el deshielo”, explica Lars Kaleschke, del instituto de investigación climatica CliSAP, de Hamburgo. “En el verano de 2012, se produjo un deshielo excepcional en la parte sumergida y, en agosto de ese año, una fuerte tormenta desgarró extensas zonas heladas”.

Este año se han observado diferencias regionales notables en el Ártico, recalcan los expertos. En la segunda quincena de agosto, el buque científico alemán Polarstern no pudo romper el hielo al norte del Archipiélago Canadiense, mientras que en el mar ruso de Laptev, el borde del hielo se situaba más al norte del paralelo 85, a tan solo 500 kilómetros del Polo Norte, cuando en 2006, la distancia hasta el mar abierto era más del doble.

Las condiciones son muy diferentes en los casquetes polares, señalan los científicos del AWI. “Mientras que el Ártico es un mar rodeado de masas de tierra, una especie de Mediterráneo, la Antártida es un continente cubierto de hielo rodeado por el océano austral, y ahí las corrientes circunpolares limitan la expansión del hielo”, apunta Kaleschke. “Los vientos y las olas influyen en gran medida en el borde helado; además, las precipitaciones y la fusión de los glaciares determinan la aportación de agua dulce que, a su vez, condiciona la cantidad de hielo que se forma en invierno”.

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