La denuncia de nuevas fugas en el río Sonora agudiza la crisis ambiental

El “fallo estructural” que causó el derrame de 40.000 metros cúbicos de sulfato de cobre sobre el río Sonora, al noreste de México, y el peor desastre ambiental en la historia del sector minero del país, no ha parado de causar daño. La mina Buenavista del Cobre, en el noreste del país, no deja de derramar químicos tóxicos al cauce que alimenta a por lo menos 23.000 personas y que ha envenado la economía de 43 comunidades.

El alcalde de Arizpe, Vidal Vázquez (del conservador Partido Acción Nacional, PAN), afirmó que los nuevos derrames comenzaron el jueves. En su cuenta de Twitter colgó fotografías de cómo el sulfato de cobre se acerca a las aguas del Río Sonora. Cuando un hombre califica las acusaciones de “cortina de humo”, el alcalde responde: “estas imágenes son de hoy [el pasado sábado 20]. El derrame es real”.

Vázquez aseguró que, probablemente, la nueva aparición de la temida mancha cobriza sobre el río responde al paso del huracán Odile, que ha provocado una semana de inusuales lluvias en la región, situada en Sonora, un estado fronterizo con Arizona y vecino de la península de Baja California. El alcalde comentó también que los habitantes de su comunidad, con una población de 1.700 personas, ya están haciendo de nuevo los largos traslados a caballo para conseguir agua potable.

El director de la Unidad Estatal de Protección Civil, Carlos Arias, había dicho el viernes que el Gobierno de Sonora rompía toda relación con Grupo México, la empresa minera propiedad de Germán Larrea, el segundo hombre más rico del país, porque los trabajadores de la mina habían prohibido el acceso a los investigadores que averiguan los fallos que causaron el desastre ecológico.

La empresa minera negó las acusaciones y lamentó “la politización del accidente”. Anunció también que ha pedido a la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (una institución federal, no la división estatal de Protección Civil que dirige Arias) que realice una visita de inspección a la mina en Cananea, donde está uno de los mayores yacimientos de cobre del mundo. Buenavista del Cobre tiene 9.000 empleados y produce unas 200.000 toneladas del mineral al año. Es la más antigua en operación en América del Norte (desde 1899).

Obligado por el Gobierno mexicano, Grupo México ha creado un fondo de unos 150 millones de pesos para reparar el daño, que ha dejado sin agua a por lo menos 23.000 personas, ha arruinado miles de hectáreas de cultivo y ha matado centenas de cabezas de ganado en una región rural que sobrevive gracias al campo. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México (Semarnat) ha dicho que la responsabilidad del desastre es “100%” de la mina Buenavista del Cobre, que pertenece al consorcio propiedad de Larrea, que el año pasado reportó ganancias netas de 1.716 millones de dólares. Pese a las reiteradas acusaciones de negligencia y contaminación ambiental (algunas de ellas se remontan a los años ochenta, según recordó el propio Arias en la rueda de prensa que dio el viernes), la compañía insiste que el derrame que emponzoñó al río Sonora responde a causas naturales.

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