La promesa incumplida de Guanabara

Las aguas de Guanabara, la segunda bahía más grande del país, primera en importancia económica y que alberga en su interior el puerto de Río de Janeiro, no podrán ser limpiadas antes de las Olimpiadas de 2016 (se estima que la tarea requerirá un lustro), ha reconocido el alcalde carioca Eduardo Paes. El agua seguirá sucia cuando se dispute la competición de vela.

“Lamento que no hayamos utilizado los Juegos para limpiar completamente la bahía”, afirmó Paes. Las aguas han sido calificadas recientemente de “cloaca” por diversos navegantes olímpicos. Fotografías aéreas y testimonios de marineros indican una polución masiva y la presencia de residuos flotantes orgánicos e inorgánicos de toda clase. Un 60% de los desperdicios de esta ciudad de 6,5 millones de habitantes fluyen al mar sin ser tratados previamente; se calcula que diariamente se arrojan a la bahía entre 80 y 100 toneladas de basura.

La postura oficial sobre la regeneración de Guanabara quedó muy maltrecha el mes pasado, después de que la agencia Associated Press publicase una carta del secretario de Medio Ambiente del Estado de Río, Carlos Francisco Portinho, al ministro brasileño de Deportes, Aldo Rebelo, en la que afirmaba que el mejor escenario posible conllevaría una reducción de la contaminación en un 50%. La promesa de la candidatura olímpica de Río en el momento de su elección fue limpiar las aguas al menos en un 80%.

El alcalde Paes aseguró que la salud de los deportistas no corre peligro, si bien se vio obligado a asumir que la responsabilidad legal o moral por cualquier enfermedad derivada de esta contaminación sería de las autoridades. La Federación Internacional de Vela ha afirmado que realizará diversos análisis de las aguas en los dos próximos años, algo que también sucederá en las aguas que acojan las competiciones de remo y natación en aguas abiertas. Según las últimas mediciones del Instituto Estatal de Medio Ambiente (INEA), 12 playas de la Zona Sul (la más rica y visitada por los turistas), incluida la de Leblón, no son seguras para el baño por la escasa calidad de sus aguas.

El reconocimiento sobre Guanabara se produce solo unas semanas después de que un vicepresidente del Comité Olímpico Internacional (COI), John Coates, declarase que la situación de los preparativos de Río 2016 es “crítica”, “la peor que he vivido”, y que “las obras están más atrasadas que las de Atenas 2004”, el caso más alarmante de las últimas décadas. Los expertos del COI estiman que las obras presupuestadas están a un 10-15% de su desarrollo, frente al 60% que mostraban los anteriores Juegos (Londres 2012) a 27 meses de su inauguración. Los rumores en la prensa internacional sobre un plan B del COI para transferir los Juegos a Londres si Río no estuviese preparada no han sido confirmados por el organismo.

El alcalde carioca afirmó ayer que los retrasos y costes aumentados de la organización del Mundial de fútbol han elevado la desconfianza hacia Brasil y que Río espera corregir esa percepción: “Creemos de verdad que vamos a llegar a tiempo y a tener unos Juegos maravillosos con un legado maravilloso para la ciudad”. También volvió a repetir que el presupuesto olímpico, actualmente de 37.500 millones de reales (12.500 millones de reales), podría crecer otro 20% adicional. “Sé que no tenemos un buen ejemplo con la Copa del Mundo”, afirmó Paes. “La gente no va a creer todo lo que digamos… Creo que tenemos un problema con la desconfianza. Es un problema de nuestra historia que debemos encarar. Hay mucha desconfianza sobre nuestra capacidad de entregar cosas”.

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