Agua, demanda y oferta

Nos ha engañado el Gobierno de España y algunos más de los que se dicen preocupados por Alicante, nuestra tierra y nuestra agricultura. Somos, una vez más engañados. La pregunta es: ¿A cambio de qué? Soy consciente de que estas afirmaciones no suscitan muchas simpatías en determinados foros. No importa. La realidad terminará imponiéndose a los acuerdos bajo sábanas cerrados entre unos pocos en contra del beneficio general de los muchos.

El PP, Mariano Rajoy, la presidenta de la Diputación, el presidente Fabra y muchos adláteres del agua han creado para sí mismos un mercado del agua, al grito de que será más barato comprar frente a los precios que la gestión pública aseguraba como en el trasvase Tajo-Segura. Para generar este mercado, antes ha sido necesario acabar con el trasvase que alimentaba nuestros campos desde el Tajo. No lo dice un socialista, lo dice el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en su nota del pasado miércoles: “El acuerdo, entre otros aspectos, establece una reserva de 400 hectómetros cúbicos en los embalses de cabecera, por debajo de la cual no se autorizan trasvases. Estos 400 hectómetros cúbicos se alcanzarán en los próximos años, a razón de 32 hectómetros cúbicos por año desde la situación actual (240 Hm3)”.

Muerto el trasvase Tajo-Segura, ya es viable liberalizar el agua, abrir el mercado y comprar y vender en función de la oferta y la demanda. Pero hay cosas que ocultan. Por ejemplo, se podrá comprar cuando haya infraestructuras para el intercambio de los caudales de agua. Pero, ¿en el precio de venta se contabiliza el precio del mantenimiento de esas infraestructuras? No, por eso sale más barato. ¿Quién determina el precio del agua? La demanda y la oferta, claro. Por lo tanto, cuando haya una situación de sequía persistente, y no haya posibilidad de trasvasar agua desde el Tajo como impide el PP ¿cuánto valdrá el agua?. ¿A qué precio se podrá comprar? y, sobre todo ¿quién podrá pagar esos precios?. Es más, al hacer un mercado libre del agua ¿quién va a controlar a los comisionistas, los intermediarios, los arribistas e interesados que ven en la posibilidad de vender y comprar agua un mercado más lucrativo que el de producir uva, alcachofas, limones o tomates?. Dice el último informe de Asaja que la Comunidad Valenciana pierde superficie de tierra cultivada. No es de extrañar a la vista de las políticas que se impone desde el Gobierno, dan más que miedo.

Para los liberales, para aquellos que han traicionado a la provincia de Alicante, aprovechándose, liberalizar mercados supone reducir precios. En el papel es correcto. Más competencia, menor precio. En la realidad no siempre se produce esta situación porque en el tema del agua la competencia es prácticamente nula, mientras que la demanda será amplísima. Ocurrió con los hidrocarburos. El precio de la gasolina se ha incrementado – impuestos a parte – en un 28,5% desde la liberalización del sector y la eliminación del monopolio estatal en 1998. ¿Adivinan qué puede producirse en el mercado del agua cuando la competencia es nula, porque el agua está donde ha estado siempre?. Creo que las ganas de facturar se han impuesto a las de gestionar.

En las Sagradas Escrituras se hablaba de expulsar a los mercaderes de los templos. Creo que nunca habría que haberles dejado entrar en el templo del agua. Desvirtúan la demanda, prostituyen la oferta y ensucian el agua. Amén.

David Cerdán es secretario general del PSPV-PSOE de la provincia de Alicante

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