El consumo de agua cae un 18% en la última década en Barcelona

Barcelona ha conseguido en la última década un ahorro considerable en el consumo del agua. Así lo constata Aguas de Barcelona en el Expediente de Modificación de Tarifas para 2014 que presentó en octubre al Área Metropolitana de Barcelona. Según sus datos, el volumen a facturar ha pasado de los 191 hectómetros de agua en 2004 a los 157 que prevé facturar el próximo año. Esa caída, del 18%, es muy superior si se atiende a los caudales que está forzado a suministrar, que durante este tiempo han caído en un 23%.

Los datos de Agbar no se refieren a toda la región metropolitana pero son un buen ejemplo de lo que sucede en el resto: abarcan 23 municipios entre los que se encuentran las tres ciudades de Cataluña más pobladas —Barcelona, L’Hospitalet de Llobregat y Badalona— y una población cubierta total de 2,88 millones de personas, más de un tercio del total de habitantes de Cataluña.

La explicación de ese desplome es diversa: desde la gran sequía de 2007, a una mayor conciencia ambiental, sin obviar la crisis que ha afectado tanto a consumos domésticos como industriales. Para los clientes de Agbar, el consumo de particulares se sitúa en la actualidad en 7,3 metros cúbicos mensuales y el consumo per cápita en 105 litros por habitante y día, una cifra más baja que las de las grandes ciudades en países desarrollados.

Esa es la buena noticia. La mala es que reducir el consumo no siempre tiene premio. Es una sospecha que tendrán muchas familias de Barcelona. Según los datos de Aguas de Barcelona, el ahorro en la última década es de casi uno de cada cinco litros. Los trabajos del Observatorio del Agua de Cataluña (dependiente de la Agencia Catalana del Agua) sitúan el incremento medio del recibo en más de un 60% solo entre 2008 y 2013. De hecho, Agbar ha conseguido el permiso para subir el próximo año un 8,56% su tarifa para asegurar “el principio de equilibrio económico de la explotación” de una empresa que, desde agosto pasado, comparte con el Área Metropolitana de Barcelona, aunque el ente metropolitano solo posee el 15% de las acciones de la sociedad. Suez, el principal accionista de Agbar, prevé unos ingresos gracias a esa alianza de 3.500 millones de euros en 35 años.

Según los datos entregados por Agbar, sus gastos para mantener solo el servicio en 2014 serán de 323,9 millones de euros, mientras que en 2004 esa partida ascendía a 209,6 millones, según fuentes del sector. La diferencia es del 55%. En algunas partidas es lógico. Por ejemplo, la del tratamiento del agua, que se ha casi cuadruplicado (7,4 millones de euros, un 270% más) a raíz de la puesta en marcha de la planta de ósmosis inversa en Sant Joan Despí.

En otros casos la subida es cuestionable: Agbar ha incrementado un 150% (16 millones) los cánones que le cobra el ACA y que, en parte, eran para forzar una mejora de la eficiencia, no para que los trasladara a los consumidores. Además del servicio en sí mismo, se han disparado los costes financieros un 95% (42,7) y también la retribución que se queda la compañía, que salta de 12,7 millones a 19,03, un 50% más.

Esas ganancias contrastan con los ingresos por impagados y la reapertura de servicios, que se ha agudizado con la crisis. La compañía preveía ingresar este año por ese concepto 4,13 millones de euros, un 158% más que hace diez años. Por su parte, el gasto de personal cae un 13% (48,99 millones) tras el expediente de regulación de empleo aprobado en 2012.

Hay otra partida que se ha disparado significativamente. Es la que afecta a la adquisición de agua a la privatizada desde este año Aguas Ter-Llobregat (ATLL), encargada del agua en alta. Agbar prevé que tendrá que pagar 80 millones de euros, frente a los 35,7 millones de 2004 (+125%). El incremento es efecto a las consecutivas subidas aprobadas en los últimos años, entre las que destacan la del 70% para subir la tarifa del agua del ATLL y hacer más atractiva su privatización.

Para reducir costes, Agbar ha ha hecho un trabajo continuado para reducir hasta un 35% su compra de agua a ATLL —que intentó quedarse durante la privatización y con la que inició un litigio que espera sentencias en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y en el tribunal Supremo—. La pueba es que en 2004 el 60% del agua que suministraba procedía era de ATLL y ahora ese porcentaje ha caído al 50,6%.

En los últimos años, para reducir costes, Agbar ha optado por sacar más rendimiento de pozos supuestamente propios, cuya titularidad le ha supuesto otro frente con la Generalitat. La ACA abrió un expediente para revisar la titularidad de 30 concesiones. La agencia autonómica consideraba a priori que forman parte de la gestión del ciclo de agua en alta —el que cubre desde la captación en cabeceras de los ríos hasta los depósitos municipales—, de competencia autonómica, y que, por tanto, ha de ser la Generalitat quien los explote, a través de ATLL.

Más de una veintena de esas concesiones afectadas son de antes de 1960; algunas, incluso, del siglo XIX. Por ello, la ACA entiende que se deberían de gestionar de forma integrada, ya que la red del río Llobregat está interconectada con la del Ter y no es independiente.

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