Agua para todos

Agua para todos’ es un informe de la ONU sobre la situación del agua en el mundo. Este estudio cifra en mil metros cúbicos por persona la disponibilidad mínima anual para el desarrollo de una región. España en su conjunto no está mal y triplica esta cantidad. Sin embargo, la cuenca del Segura no alcanza ni siquiera la mitad. Es un dato objetivo.

Pero ‘Agua para todos’ es más conocido por ser un lema reivindicativo, una denuncia pública ante una situación de injusticia en España, que dura ya demasiado tiempo.

La Región de Murcia contribuye de forma decisiva, con un 20%, a que España sea el primer exportador mundial de frutas y hortalizas del mundo con un 9 % de cuota, por delante de Holanda y Estados Unidos.

Esta posición líder es posible porque la Región de Murcia dispone de un sistema productivo eficiente, una estructura comercial consolidada y una situación estratégica en la Unión Europea, con quinientos millones de consumidores. Pero una economía moderna tiene que cumplir sus compromisos y plazos, y debe sustentarse en la garantía del principal factor; en este caso, el agua.

Han pasado siete años muy difíciles desde la llegada del Gobierno socialista y la arbitraria derogación del trasvase del Ebro; sin duda, el mayor error de la historia hidráulica.

En este tiempo, las decisiones importantes en materia de agua han estado marcadas por la ideología y la conveniencia política. Han estado ausentes la racionalidad, la técnica y el interés general de España. Consecuentemente, se ha ido alejando la solución del problema.

La derogación del trasvase del Ebro acabó con la posibilidad de una ordenación general de la cuenca del Segura, fundamental para garantizar el regadío existente y eliminar la sobreexplotación de acuíferos, su principal problema medioambiental. Además, sentó el precedente de las amenazas al acueducto Tajo-Segura que, desde entonces, ha sido objeto de feroces ataques.

Las medidas precipitadas e improvisadas como las desaladoras, muy costosas en términos económicos y de energía, nos han hecho perder un tiempo precioso y unos recursos económicos siempre escasos.

Pero lo más grave que ha ocurrido durante el Gobierno socialista ha sido su contribución al deterioro de la solidaridad nacional como valor fundamental para la constitución de España, y también su responsabilidad en el abandono de la administración del agua, bien de Estado y, por tanto, un recurso de todos. El mapa hídrico nacional está roto y descompuesto en islas independientes.

La evidencia del tiempo transcurrido está poniendo las cosas en su sitio y ya es un clamor el fracaso de las políticas socialistas porque no han solucionado los problemas. Todos hemos perdido y encima se han provocado enfrentamientos. Ha tenido que ser el Tribunal Constitucional, en recientes sentencias, quien ponga orden ante los abusos cometidos en los estatutos de Andalucía y Castilla-León. La justicia ha dictaminado que las autonomías no pueden ejercer competencias sobre los ríos de todos los españoles.

Afortunadamente, parece que estamos ya ante un final de ciclo. Hay que tomar posición y prepararse para el nuevo período que comienza y, desde luego, no se puede seguir por el mismo camino equivocado. Es preciso un cambio profundo.

Preservar en su integridad el trasvase Tajo-Segura como infraestructura básica del Estado, sin merma alguna, es un objetivo irrenunciable. No sólo aporta agua, sino que es algo que da sentido a la nación española.

Es necesario promover en el marco de un plan nacional una red hidráulica del Estado que permita atender con garantía y economía las necesidades de agua.

Debe actuarse de acuerdo con los principios de interés general, de solidaridad y de respeto a la naturaleza.

Es factible, porque ya está todo muy estudiado. Sólo hace falta decisión política.

El trasvase del Ebro es fundamental para las cuencas del Segura, Júcar, Cataluña y Andalucía. Asimismo, el proyecto de trasvase del Tajo Medio puede desempeñar un papel importante de ordenación hídrica de las cuencas del Tajo, Guadiana, Júcar, Segura y Sur. Pero sin trasvases, no hay solución a los problemas más importantes de agua en España.

Por supuesto, hay que implantar una gestión eficiente basada en la modernización de regadíos y en la reutilización de las aguas depuradas. Precisamente, en estos campos la Región de Murcia ha realizado un gran esfuerzo y ya uno de cada cinco metros cúbicos que se utilizan en regadío procede de la depuración.

No basta. Hay que concienciar al resto de España de que la falta de agua en la Región de Murcia no es un problema ajeno, sino que también es un problema propio, y que los esfuerzos y recursos deben compartirse. Sólo así tiene solución.

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