España rebosa de agua pero nunca se colma

España es el país de Europa con mayor número de pantanos
La escasez de agua es, sin embargo, estructural por la demanda y gestión
Los ecologistas denuncian construcciones en zonas inundables
Agricultores y ganaderos, aliviados tras el marzo más lluvioso desde 1947.

España rebosa de agua, con los embalses llenos casi al límite de su capacidad. Sin embargo, tras el mes de marzo más lluvioso de los últimos 65 años, las reservas solo servirán en el corto plazo. La escasez de agua es estructural por una elevada demanda que lleva al límite la gestión del líquido elemento.

El mes de marzo ha sido histórico, con 150 litros por metro cuadrado es el más lluvioso desde que comenzaron los registros en 1947. Las persistentes precipitaciones, “sobre todo en febrero y marzo”, han dado la vuelta a la previsión de un año seco, que se ha convertido en “muy lluvioso”, señala desde el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, la directora general del Agua, Liana Ardiles.

España, el país de Europa con mayor número de embalses, ha llenado sus reservas al 85%, cuando la media de los últimos diez años es del 67,8%, según el boletín hidrológico de abril del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente.

Solo en los años 70 se puede encontrar un nivel embalsado similar, y sin embargo, no puede haber comparación, porque la capacidad de reserva de entonces no era la misma que ahora, recuerda la directora del Agua. En los años 80 se construyeron nuevos embalses “muy importantes”, apunta Liana Ardiles, como el de La Serena, en Extremadura, el mayor pantano de España.

Así, las lluvias han dejado imágenes históricas, como el segundo desembalse de la historia del pantano de La Serena, y las reservas de agua en Andalucía al 90% de su capacidad, como nunca antes se habían encontrado, según el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente.

Después de un invierno “atroz”
Los Ojos del Guadiana, donde el río renace, estaban secos y brotan de nuevo, señala la directora del Agua como un hito, fruto de las lluvias. “No se veían desde hace más de treinta años”, recuerda al ser preguntada sobre la situación de los acuíferos en el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, que se abastecen del acuífero situado entre Daimiel y Villarubia de los Ojos, en Ciudad Real.

Desde las organizaciones agrarias UPA y COAG, coinciden en valorar la lluvia, después de “un invierno atroz” con la imparable amenaza de la sequía sobre los cultivos y la escasez de pasto que obligaba a los ganaderos a adquirir costosos piensos e incluso en el peor de los casos, verse abocados a cerrar su explotación.

Gracias a las intensas precipitaciones, las cosechas en las zonas más áridas de la Península pueden tener “visos de récord” y “solo en algunas zonas habrá habido malas cosechas”, apunta Pentella. Algo en lo que coincide José Manuel Delgado, de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) para quien “ha habido pérdidas irreparables, pero el agua ha venido muy bien”.

El alivio de las cosechas no permite sin embargo olvidar que “todo el agua que cae es necesaria en el ecosistema de los ríos” y así lo señala Alberto Fernández, desde la organización ecologista WWF Adena.

España gestiona un 40% de los recursos hídricos naturales, una regulación “elevada”, que sin embargo no viene acompañada de “una gestión del agua para los ríos” y sus ecosistemas, según denuncian desde las organizaciones ecologistas.

La escasez estructural
La escasez estructural hunde sus raíces en una distribución “muy irregular” desde el punto de vista hidrológico, en la que confluyen una elevada demanda con unos recursos menores.

Así, se puede dar la situación de que en ciertos territorios con más explotación, fundamentalmente en el corredor mediterráneo, siempre exista un déficit de reservas, al margen de los períodos de sequía normales difíciles de predecir, que se producen en cualquier zona en un momento determinado.

España ha conseguido suavizar esa situación con la construcción y gestión de infraestructuras. De hecho, apunta la responsable del Agua, si no se contara con esa elevada regulación, solo se podría contar con el 8% de los recursos hídricos.

Un ejemplo del contraste entre unas y otras zonas de España: mientras algunas demarcaciones en la margen derecha del Guadiana en Andalucía han almacenado agua solo en este mes de marzo para otras cuatro temporadas, en la margen izquierda, cuenta José Manuel Delgado, de la organización agraria UPA, se ha dado un ejemplo de mala gestión.

Allí “se ha esperado a que sea muy tarde para desembalsar y ese desembalse ha coincidido con fuertes lluvias”. Se da la circunstancia, además, de que en esa misma zona, cientos de personas tuvieron que ser desalojadas de forma preventiva de Barbaño, un pueblo de Badajoz, por la crecida del río.

También en el Ebro “se desaprovechan estas oportunidades para cuando vengan las próximas sequías”, apunta Pentella, quien se lamenta de que la reserva de agua podría haber duplicado el caudal ecológico del río, de haber tenido más capacidad de embalsado.

El río más caudaloso de España, el Ebro, ha arrojado al mar durante las persistentes lluvias de marzo “más del caudal ecológico que es recomendable mantener en los ríos”, hasta 10.000 hectómetros cúbicos podrían haberse reservado, y sin embargo es posible que haya problemas para terminar las campañas de riego y “no solo este año”, apunta Pentella.

Si los ríos en España tienen caudal es “porque ha llovido”, explica Alberto, quien al mismo tiempo advierte: “en verano se verá si son capaces de soltar una parte de esa agua almacenada como establece la Directiva Marco Europea de Agua (en adelante DMA)”.

El problema de las inundaciones
Las precipitaciones en marzo fueron tan importantes que solo en la última semana de marzo se recogieron más de 2.000 hectómetros cúbicos de los 47.000 que hay almacenados en la actualidad. Una situación crítica que ha demostrado “el gran valor de las infraestructuras”, señala Ardiles, para quien la gestión de las inundaciones fue “excelente”, no solo como instrumento para almacenar el agua “sino como defensa de las poblaciones”.

Pese a esa elevada regulación, el suelo fue incapaz de absorber las persistentes lluvias y las inundaciones obligaron en algunos casos a evacuar a cientos de personas, en las zonas de la península más afectadas, como Andalucía.

Así, solo unas semanas después de que se produjeran las crecidas, el 10 de abril, el Senado aprobó una moción que insta al Gobierno a “reforzar las medidas” para la prevención de inundaciones.

La iniciativa aprobada en el Senado se dirigía precisamente a dar cumplimiento a la norma Europea que desde 2007 exige mapas de riesgo, planes de prevención y de actuación frente avenidas, explica desde WWF Adena Alberto Fernández. España todavía carece de mapas de peligrosidad.

En opinión de Alberto Fernández, las intensas precipitaciones de marzo han demostrado el “atraso en la gestión” de las zonas inundables en España. Como ejemplo cita la controvertida construcción de la Ciudad del Medio Ambiente en Soto de Garray, construida en Soria. Denuncia que se ha levantado sobre “suelo fluvial del maravilloso abedular” que, asegura, “se ha inundado”. Critica que por encima de la seguridad se haya impuesto el objetivo del gobierno de la comunidad autónoma.

La Junta de Castilla y León rechazó la denuncia de los ecologistas asegurando que “las lluvias más copiosas de los últimos 70 años y los desembalses” han confirmado que la Ciudad del Medio Ambiente “no está en terreno inundable”. “Ninguna zona del suelo urbanizable de la Ciudad del Medio Ambiente se ha visto afectada por las inundaciones ni subidas de nivel del río Duero”, aseguró el gobierno regional en un comunicado.

Los planes de cuenca
Todas las necesidades, también los mapas de zonas inundables y los recursos disponibles en cada una de las cuencas hidrográficas, se recogen en los planes de cuenca, que sirven para administrar cada una de las zonas regadas por los principales ríos, como las del Duero, el Ebro, el Tajo y el Guadiana.

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente quiere tener aprobados “a partir de este verano” todos los planes de las 25 demarcaciones que constituyen el territorio español. El trabajo en los planes hidrológicos de cuenca está siendo “intenso” con un “resultado espectacular en el último año”, señala Ardiles, después de que el actual Gobierno tomara posesión sin ninguno de los planes aprobado.

De momento, en 2012 se han aprobado cuatro planes de cuenca, y otros cuatro en el presente año. Una vez se tengan aprobados todos, en el último trimestre del año, habrá que definir “las líneas estratégicas del que va a ser el Plan Hidrológico Nacional” y en este punto, Liana Ardiles se muestra defensora de un Pacto Nacional del Agua donde se tengan en cuenta las necesidades de cada una de las cuencas y cuente con el apoyo solidario de “todas las comunidades autónomas”, esa es la “voluntad del Gobierno”, explica.

Las organizaciones agrarias UPA y COAG coinciden sin embargo en criticar el retraso en la aprobación de los planes de cuenca y se muestran preocupadas ante la posible sanción de la Unión Europea, que les impida acceder a los fondos de desarrollo agrario. De acuerdo con la Directiva Marco del Agua, España debería haber tenido aprobados dichos planes en 2009.

Desde COAG alertan al Gobierno sobre la urgencia de los planes de cuenca antes de buscar un Pacto Nacional del Agua. El plan para el Valle del Ebro se va a someter en junio al Consejo del Agua para su aprobación, pero “faltan” los demás, apunta José Manuel Pentella.

“Sabemos que va a haber una sanción importante de la Unión Europea por ese retraso”, advierten desde UPA. Les preocupa, señala Delgado, “no tanto el retraso como la escasa participación del sector agrario” en la preparación de los planes.

¿Hay alternativas?
Cada plan hidrológico de cuenca, explica Liana Ardiles, recoge “todas las alternativas” para atender a la necesidad de un aumento de recursos, a la depuración y a las “demandas medioambientales” que recoge la Directiva Marco del Agua. Esas alternativas incluyen las plantas desalinizadoras y la reutilización de agua, y especifica que ese es el gran reto del Plan Hidrológico Nacional.

Sin embargo, las plantas desalinizadoras que se presentaron como una alternativa al trasvase del Ebro en el Plan Hidrológico del anterior Gobierno, han encontrado “trabas administrativas en muchos municipios”, denuncia Alberto Fernández.

En algunos casos, estas plantas, como es el caso de Carboneras, en Almería, donde la infraestructura funciona “solo al 20% se ha demostrado que la demanda real no existía”, apunta desde la organización ecologista.

Las desalinizadoras “gastan energía pero están atendiendo demandas reales de agua doméstica”, apunta desde WWF Adena, y “permitirían no utilizar el trasvase de agua en un futuro”.

También empiezan a hacerse un hueco alternativas en la gestión de los recursos, como los Bancos Públicos de Agua, instituciones públicas destinadas a administrar las concesiones de agua bajo la premisa del interés general.

Los pozos ilegales, ¿un problema?
Se estima que en España hay 510.000 pozos ilegales, según los datos facilitados en 2007 por el Ministerio de Medio Ambiente. La sobreexplotación de las aguas subterráneas es un problema que ha agudizado, por ejemplo, el problema de acuíferos, como el que abastece a las marismas del Parque Nacional de Doñana, un refugio para miles de aves migratorias entre África y Europa.

Precisamente, la explotación de reservas subterráneas será una de las cuestiones incluidas en cada uno de los planes de cuenca, avanza la directora del Agua. Considera que no habría que alarmarse sino más bien hablar de un “proceso de regularización” de los distintos tipos de pozos, aunque reconoce que se trata de un problema que “encaja con el déficit de agua estructural”.

Alberto Fernández, apunta que desde WWF Adena siempre han pedido que se identifique a los “usuarios legales” y “se persiga los ilegales que están haciendo un daño grave no solo a la naturaleza sino a otros regantes con los que compiten y que son legales”.

Precisamente, el Registro de Aguas actual que se creó hace más de 100 años se está actualizando a través de un sistema informático y según el Ministerio, se ha abordado la renovación de más de 600.000 aprovechamientos de agua, a través del programa Alberca, sobre todo para facilitar el trabajo de las Comisarías de agua y evitar el retraso en las concesiones.

Las reservas son abundantes y sirven para recordar que el agua todavía fluye en España, se almacena y brota del subsuelo, pero su futuro sigue siendo como un rompecabezas donde todos, del primero al último, tienen una pieza que aportar.

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